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¿Cómo ser pianista?

Por Coral, publicado el 14/10/2016 Blog > Música > Piano > Las Astucias de un Pianista para Aprender Piano

Aprender piano no es fácil. Incluso antes de empezar, es esencial estar motivado e involucrarse.

Desde las clases de solfeo a las clases de piano para principiantes, hasta el nivel confirmado en el que el pianista sabe componer su propia música, el proceso de aprendizaje puede ser largo.

Para aprender a tocar el piano, es necesario practicar regularmente y trabajar de forma asidua para superar lo que ya sabemos hacer.

No hay ni que desanimarse, ni quemar etapas.

Para empezar, hay que aprender a leer una partitura de piano, además de aprender solfeo. Luego, hay que adquirir destreza y trabajar la coordinación de la interpretación a dos manos.

Tener soltura al piano para leer una partitura como se lee un libro, interpretar e improvisar, cantar al piano y componer, todo eso vendrá después de algunos años de práctica.

Estos son nuestros consejos para convertirse en pianista y tocar bien el piano.

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¿Cuándo practicar al piano?

Para tocar el piano y constatar un progreso real, es importante reunir algunos parámetros principales.

Hace falta:

  • disponer de tiempo
  • motivación
  • voluntad
  • disciplina
  • sentido de la escucha

El piano requiere tiempo y dedicación. Hay que tocar al menos media hora al día para progresar al piano.

Durante la lección de piano, el profesor transmite un método de piano que funciona y que hará progresar a su alumno. Pero entre dos clases, no está presente detrás del alumno: este último debe por tanto practicar solo sus ejercicios al piano.

La cuestión que se impone es por tanto es la de la frecuencia y la calidad de sus prácticas en su trabajo personal.

Saber tocar el piano implica una regularidad en el trabajo: hacer tres horas de ejercicios esporádicamente o justo antes de la clase de piano importa poco si esas sesiones de revisión son ineficaces.

Hay que movilizar la concentración y realizar un esfuerzo de memorización.

A la pregunta “¿cuándo practicar al piano?”, podríamos responder: cuando se tengan ganas.

Puede que sea una perogrullada, pero es de las ganas que surge la motivación de trabajar la partitura de piano. Además de eso, lo primordial es la frecuencia de las sesiones.

Hacer dos horas de prácticas justo antes de la lección de piano es ciertamente la mejor forma de ralentizar la velocidad de progresión.

Lo que es primordial, es reservar una parte de nuestro horario habitual a tocar el piano, aunque sea media hora al día.

Imponerse un momento del día para repetir las partituras y sus acordes de piano implica necesariamente privilegiar practicar a otras actividades diarias.

¿No consigues leer tu partitura como durante la última clase de piano? Busca clases de solfeo en línea. Hay una gran cantidad de clases de piano en línea que son gratuitas en internet.

Sin embargo, si el aprendiz está realmente motivado, y desea progresar, cualquier modificación de su agenda no debería suponer normalmente demasiado sacrificio.

Una sugestión de la parte de Superprof: ponerse treinta minutos por la tarde después de cenar al piano antes que encender tu televisor, será una actividad mucho más activa y creativa.

En lo que respecta a la cuestión del ritmo de trabajo, la respuesta es indudablemente válida para todos los instrumentos: no todos tenemos la misma predisposición musical, no hay recetas milagrosas.

Ciertos aprendices pianistas progresan más rápido que otros.

Algunos necesitan una hora para tocar lo que otros tardarán cuatro horas en aprender. Todo depende de la motivación de cada uno.

En cualquier caso, tres factores conciernen a todos los alumnos, los que quieren empezar al piano y los que quieren seguir clases para ser pianistas:

  • La práctica debe ser gratificante
  • Hay que movilizar la concentración y la memoria para que el aprendizaje del piano sea eficaz

Cuanto más practiques, más ágiles serán tus dedos y tendrás más amplitud para tocar varias octavas. Cada vez tendrás más destreza.

¿Cómo ganar destreza al piano?

La destreza puede representar la pesadilla de muchos pianistas aprendices. Normalmente, tu profesor de piano hará que la trabajes.

La destreza es la capacidad de ser móvil al teclado, a veces rápidamente, y otras con intervalos de notas muy espaciados. Deslizar con rapidez los dedos sobre el piano siendo preciso y “estricto”, en el tempo, no es evidente.

Soltura al piano. La destreza mejora la calidad y la precisión de tu interpretación para alcanzar tu meta.

Al principio, las manos están crispadas y los tendones rígidos. Para empezar al piano y ganar elasticidad, solo hay una solución: el trabajo.

  • Hacer ejercicios de octavas ascendentes y descendentes
  • Aprender a enlazar los acordes de piano, rápidamente y de forma fluida
  • Hacer ejercicios de separación de los dedos: doblar y desdoblar los dedos para soltarlos
  • Al piano, tocar gamas “a la corchea” con cada mano lentamente, y luego aumentar poco a poco el tempo
  • Entrénate a enlazar series de acordes plaqués (Do, Fa, Sol, La) mayores y menores
  • Acostúmbrate a no mirarte los dedos cuando toques el piano, sino la partitura

Este trabajo con una mano cada vez y luego cada vez más rápido mejorará tu precisión y tu calidad de interpretación. Es un ejercicio inevitable si a la larga te planteas tocar cantando y componer tu música: es decir, convertirte en un pianista con un nivel excelente al piano.

Cuando tengas soltura con las gamas a tempo relativamente rápido, trabaja la coordinación tocando pasajes con la mano izquierda, y luego con la mano derecha, antes de tocar con las dos manos. Al principio lentamente, luego rápidamente.

Haz gamas antes de tu clase de piano a domicilio o en la escuela. Gama de La, luego gama de Fa, gama de Sol…

Es una forma no solo de desentumecer los dedos sino que además ayuda a que hagas oído musical.

Además, las gamas permiten hacer improvisaciones a partir de acordes interpretados por otros músicos guitarristas, flautistas, clarinetistas, acordeonistas, etc.

El pianista principiante que se sabe las gamas tiene una ventaja nada despreciable en cuanto a su velocidad de progresión al piano.

Utiliza un método de piano: Hanon y Czerny te ayudarán con ejercicios técnicos a soltar los dedos, otros a acelerar los enlaces de acordes.

Con el fin de ganar destreza, es importante reiterar los ejercicios técnicos con regularidad. Eso mejorará tu precisión de interpretación y ganarás musculatura en los dedos que te ayudará a tocar mejor el piano.

Es una fuente de satisfacción personal para un pianista conseguir agilizar sus acordes de piano y sus arpegios con precisión.

Así, disfruta cuando logra llegar a este punto. El hecho de ser poco a poco mejor músico es muy gratificante, se ven recompensados los esfuerzos realizados en el pasado.

La siguiente etapa añade una dificultad para ser pianista: aprender piano, es también saber cantar y tocar al mismo tiempo.

¿Cómo aprender a tocar el piano y cantar al mismo tiempo?

Cantar al piano es superponer el canto como un segundo instrumento musical. Vamos, que no es fácil.

Aprender a cantar al piano. Cantar y tocar el piano al mismo tiempo es difícil, pero no imposible.

Incluso con clases de piano, se pierden rápidamente los acordes cuando nos concentramos en el canto, e inversamente. Además, se pierde precisión en la pulsación.

Para cantar y tocar el piano al mismo tiempo, es primordial dominar primero la parte que concierne al piano, y después la del canto, con el fin de poder superponer las dos sin bloquearse.

Hay que conseguir llevar a cabo un segundo trabajo de sincronización, no solo entre las dos manos, sino entre la voz y las manos.

Así, de la misma forma que se realizan ejercicios de coordinación de manos en iniciación al piano, tendrás que entrenarte primero a tocar las partes de tu pieza, luego a cantar la letra por separado.

Eso supone seleccionar una canción relativamente sencilla y musicalmente “pobre”: no más de cuatro acordes plaqués, sin enlaces complejos, sin saltos de entonación ni contratiempos.

Elegir una pieza binaria (en dos o cuatro tiempos) sin dificultades de solfeo (en negra o en corchea).

Otra astucia para cantar y tocar al mismo tiempo el piano: tatarear la melodía mientras que interpretamos la partitura.

Eso favorece la memorización de las piezas de piano. Estar a la escucha y trabajar el oído musical permite impregnarse de la pieza original.

Para conseguir cantar y tocar al piano al mismo tiempo, tendrás que conseguir adquirir una buena interpretación conjunta. Para esto, lo mejor es aprender de memoria la letra y las entonación original.

En resumen, aquí tienes las claves para cantar y tocar al mismo tiempo:

  • Ser paciente, determinado, perseverante
  • Adoptar una buena postura para tocar y cantar: la espalda derecha, el diafragma liberado, respiración abdominal
  • Tocar la parte al piano y la parte vocal de forma separada
  • Seleccionar una canción sencilla
  • Tocar la pieza hablando (para ver si la tienes bien interiorizada)
  • Escuchar varias veces la canción original para impregnarse
  • Descomponer las sílabas de las palabras
  • Utilizar una referencia rítmica (metrónomo o pie)

En una canción compleja, la fase de interpretación puede ser difícil. Es porque es necesario simplificar la música.

Tu profesor, músico profesional, está ahí para aportarte un método de piano, puede ayudarte a simplificar la pieza.

¿Cómo simplificar una pieza al piano?

Puede ser beneficioso y necesario hacer más abordable una partitura de piano.

Simplificar una pieza compleja. Con el fin de poder tocar piezas de piano complicadas, a veces hay que remodelar las partituras.

Ciertas piezas son en efecto indescifrables e ilegibles, tanto más cuanto que contienen acordes de sustitución (muy utilizados en harmonía, sobre todo para el piano jazz) de los que podemos prescindir, al menos en la fase de asimilación de las piezas de piano.

Simplificar la pieza, es decir, encontrar un arreglo más sencillo para piano, puede ser necesario si la persona ha comenzado piano hace poco: para adaptarse al nivel del pianista (y para que no se desanime), depuramos la pieza.

Conviene también conocer la pieza a la perfección y escucharla varias veces con el fin de poder simplificarla.

Durante la escucha activa, reconocer las notas de los acordes de la canción y tocarlos al piano.

Este ejercicio hace progresar rápidamente, sobre todo cuando se empieza y se está en fase de aprendizaje del piano.

Identificar los acordes de la canción, dominar después el enlace al tempo de la pieza.

Cuando queremos descifrar una canción, se buscan primero los acordes.

Es decir, buscamos la primera nota de cada acorde, denominada “fundamental”.

Esta constituye una referencia fundamental para distinguir los acordes.

Después, el pianista va buscar la tercera y la quinta, si hay que hacer un acorde menor o mayor, si hay una nota séptima o novena…

Simplificar la pieza implica por tanto conocer la teoría musical y la estructura de un acorde.

Si has trabajado la destreza, tendrías que poder enlazar los acordes y arpegios (por ejemplo, un acorde de Do, luego de Mi, después de Sol).

¿Cómo componer una pieza de piano?

Aquí tienes algunas estrategias para convertirte en compositor de piano:

Conocer la teoría musical y estar provista de un espíritu creativo.

Llegar a componer piezas para piano. Para ser pianista compositor, hay que estar inspirado y tener un carácter artístico.

Tener sólidos rudimentos técnicos al piano: un principiante no puede componer.

Hay que saber enlazar todos los acordes, dominar las transposiciones, las rupturas de ritmo, los matices.

Además, componer requiere tener una buena cultura musical para conocer los estilos de piano.

Estar acostumbrado a la lectura de partituras de piano: leer las notas tiene que ser como leer un libro. Aprender solfeo, es integrar un lenguaje que habla el músico compositor.

Componer al piano estimula la imaginación y la creatividad. Es un ejercicio difícil, pero gratificante, que da confianza en sí mismo.

Utilizamos el metrónomo para entrar bien las pulsaciones. Es perturbador porque solo oímos las pulsaciones cuando no seguimos el tempo…

Tener una idea de la naturaleza rítmica de la pieza que deseamos crear: ¿quieres componer un vals o una canción binaria?

Darse acordes directores permite “bordar” entre los diferentes tiempos fuertes de la medida y conservar el alma de la música compuesta.

Elegir el buen estilo. Los acordes o arpegios menores darán a tus piezas de piano una dinámica melancólica.

En cambio, los acordes mayores harán de tu composición una canción alegre. Tendrás que decidir según la letra y su mensaje.

Elegir acordes que se unan bien: si la persona que toca el piano pasa de acordes menores a un acorde mayor, es probable que la música parezca disonante.

Una vez realizado este trabajo previo, a la imagen de un escritor que busca un guion para su novela, hay que establecer la manera propia de interpretar: en acordes plaqués o en arpegios.

En acordes plaqués, las rítmicas de tus piezas de piano parecerán irregulares, secas, mientras que al tocar arpegios con la mano izquierda, los acordes se extenderán y las canciones tendrán un toque más harmonioso.

Última astucia para convertirte en pianista compositor de excepción: es muy importante grabar las improvisaciones. Para dejar trazo de las creaciones.

Hay cambios de humor de un día para otro y no siempre se está inspirado.

Así, puede ser difícil reproducir las andanzas y acrobacias pianísticas del día anterior. De ahí el interés de grabarse o escribir tu música.

Con la ayuda de un micro y de un programa de música asistida por ordenador, realiza varias grabaciones y déjate llevar por tu “feeling”.

Es la mejor manera de grabar buenas improvisaciones al piano.

Es un cuaderno de música, la estrategia es escribir las partituras de tus propias creaciones. Eso implica dominar por completo el solfeo.

En conclusión, convertirse en pianista y tocar bien el piano es un largo camino que recorrer. Pero teniendo en cuenta la belleza de este instrumento, vale realmente la pena.

 

 

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