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Revoluciones lingüísticas y autores españoles

Por Raquel, publicado el 20/04/2017 Blog > Apoyo escolar > Lengua > La Influencia de los Escritores en la Lengua Española

El español es un idioma que goza de una gran imagen en el panorama internacional, que presume de lengua de diplomacia, de poesía y literatura. Es un idioma admirable, si bien difícil de dominar.

¿Cómo ha sido esta lengua en los siglos pasados? En este artículo os ofrecemos un paseo a través del tiempo para saborear todas las sutilezas de los grandes artistas de las letras españolas y conocer sus aportaciones a nuestro preciado idioma.

Enriquecer nuestra lengua con los escritores humanistas

El renacimiento, que marca el fin de la Edad Media, surgió en Italia y los Países Bajos borgoñones. En nuestro país se produjo un renacimiento un tanto distinto al resto de Europa, más variado y original. Las primeras muestras de esta corriente llegan a principios o mediados del siglo XVI, marcada por una estrecha conexión con el mundo italiano, debida a las intensas relaciones políticas entre ambos países.

Si bien en esta época los estudios etimológicos y el aprendizaje del griego antiguo y el latín literario pasaron a estar a la orden del día, muchos de los grandes sabios comenzaron a escribir en lengua vernácula.

En este periodo encontramos a algunos de los más grandes de nuestra literatura. En el ámbito de la poesía, se crearon dos escuelas: la Salmantina (encabezada por el ilustre Fray Luis de León) y la Sevillana (con la gran figura de Fernando de Herrera). Otro poeta referente del Renacimiento (y de todo el Siglo de Oro) fue Garcilaso de la Vega. San Juan de la Cruz, por su parte, fue el autor de algunas de las composiciones más alabadas de la literatura religiosa. En la prosa renacentista, destacaron la novela pastoril (que culminó años más tarde con La Arcadia, de Lope de Vega, y La Galatea, de Miguel de Cervantes) y la picaresca, ilustrada fundamentalmente por El Lazarillo de Tormes, de autor anónimo. Por último, en el teatro destaca la figura de Juan de la Encina, cuya carrera comenzó en el Prerrenacimiento español.

Las obras de arte como fuente de aprendizaje. El patrimonio nos ayuda a conocer la cultura y la lengua de un país.

Todo este movimiento literario trajo como consecuencia unos grandes cambios en nuestro idioma. El siglo de los humanistas vio como el latín escolástico quedaba relegado a un segundo plano y las lenguas vernáculas, con toda su diversidad de acentos, ortografías y obras literarias, alzaban el vuelo.

Español y literatura en el Siglo de Oro

El «Siglo de Oro» es un término que se acuñó para hacer referencia un periodo de florecimiento tanto del arte como de la literatura en España. Si bien no se pueden marcar unas fechas precisas de inicio y finalización de esta etapa, podemos afirmar, con unos cálculos aproximados, que el Siglo de Oro se corresponde con el siglo XVI (Renacimiento) y parte del XVII (Barroco), ya que se considera que comenzó tras el descubrimiento de América y terminó con el fallecimiento de uno de los máximos referentes de este periodo, Pedro Calderón de la Barca, en 1681.

Uno de los mayores hitos del Siglo de Oro fue la publicación de la Gramática castellana de Nebrija (en 1492). Fue la primera obra dedicada al estudio de la lengua castellana, su estructura y sus reglas. Si bien anteriormente se habían publicado otros tratados que reflexionaban sobre la lengua, se centraban fundamentalmente en el latín, de modo que la Gramática castellana pasó a ser la primera obra dedicada a las reglas de una lengua romance. Fue muy criticada en su época por detractores como Juan de Valdés, que consideraban que el castellano no estaba ortográficamente homogeneizado y que muchos de los términos incluidos en la obra eran impuros e incorrectos. Eso sí, este estudio permitió marcar por primera vez unas reglas ortográficas basadas en la fonética del idioma.

Necesitamos la lengua para comunicarnos. El dominio de una lengua materna viene dado por una necesidad social.

Estudiar estos grandes movimientos literarios con un profesor de Lengua y Literatura Españolas os permitirá ampliar vuestra cultura general. Además, enriqueceréis vuestro vocabulario, obtendréis una mayor riqueza gramatical y os sumergiréis en los inicios del español como lengua independiente.

El Siglo de las Luces: la lengua española en la Ilustración

A lo largo del siglo XVIII surge una nueva mentalidad que culmina la antropología renacentista y rompe con el Barroco: la Ilustración. Este movimiento busca crear un espíritu crítico que se aleje del principio de autoridad, que haga predominar la razón y la experiencia; de ahí que las disciplinas más valoradas de este periodo fuesen la filosofía y la ciencia.

El también denominado «Siglo de la razón» buscaba la felicidad a través de la cultura y el progreso. El siglo XVIII marca la emancipación de la conciencia y la mente. Los discursos de esta época se inscriben en esa dinámica y marcan una corriente propia. Estas ideas del pensamiento ilustrado dieron pie al surgimiento del Neoclasicismo en arte y literatura, donde se buscaba emular el mundo clásico y expresar las emociones.

Las ideas ilustradas llegaron a España a través de eruditos como Gregorio Mayans o Benito Jerónimo Feijoo; las ideas enciclopedistas francesas de Rousseau Voltaire y Montesquieu; las traducciones de obras francesas de géneros muy diversos; la aparición de periódicos donde se difundía la Ilustración; los viajes de estudio de costumbres europeas realizados por intelectuales; y la creación de instituciones culturales y organismos de gran importancia, como la Biblioteca Nacional o la célebre Real Academia Española. Esta sociedad se fundó con la idea de establecer unas normas que marcasen el uso correcto del lenguaje, de ahí la creación del Diccionario de la lengua castellana (1726-1739).

El aprendizaje de idiomas es muy exigente. El aprendizaje y dominio de una lengua requiere tiempo y esfuerzo.

El latín todavía se utilizaba en las universidades como lengua de enseñanza, pero poco a poco se fue sustituyendo por el español, que empezó a utilizarse como lengua de expresión de las ciencias experimentales europeas. En este siglo se buscaba un lenguaje claro y natural que rompiese con los artificios propios del Barroco. Se fueron traduciendo al castellano muchas de las obras más destacadas de otros países, aunque muchos las criticaban porque afirmaban que introducirían en el idioma extranjerismos innecesarios que pondrían en peligro la identidad de la lengua española. Ante esto surgieron dos movimientos: el casticismo, que buscaba un lenguaje puro basado en los términos documentados por las autoridades (la Real Academia Española); y el purismo, que se oponía a los neologismos porque consideraba que mancillaban el idioma y pretendía preservar la «perfección» alcanzada durante el Siglo de Oro.

Mejorar nuestro español con los románticos y los realistas

El Romanticismo fue un movimiento revolucionario que buscaba romper por completo con el Neoclasicismo. Defendía la fantasía, la imaginación y la fuerza del espíritu, con autores como el Duque de Rivas o José de Espronceda. Este movimiento se fue extendiendo por Europa gracias a eruditos como Rousseau y Goethe, que buscaban crear obras quizás más imperfectas, pero profundas e íntimas, obras completamente libres. El Romanticismo llegó a España de una forma tardía y breve, pero intensa, ya que se acabó solapando con el Realismo que presentaba unas características completamente antagónicas. Entre los referentes más destacados de este movimiento, contamos al periodista Mariano José de Larra, al dramaturgo José Zorrilla y a poetas de un romanticismo tardío como Bécquer y Rosalía de Castro.

El Realismo es una corriente que surgió en Francia a mediados del siglo XIX y que se desarrolló en base al movimiento constumbrista del Romanticismo. Los artistas empezaban a cansarse de la imaginación, de lo pintoresco. Querían retratar la sociedad de manera objetiva, con sus acciones de la vida cotidiana. De todos modos, como comentábamos anteriormente, no debemos olvidar que las tendencias románticas se solaparon con esta nueva corriente, por lo que algunas obras muestran características difusas de ambos movimientos. El Realismo se mezcló también con el posterior Naturalismo.

Podemos aprender español a través de nuestra literatura. La literatura es una gran fuente de aprendizaje de una lengua.

El género literario por excelencia de esta época fue la novela, en la que se retrataba el individualismo, el materialismo y el deseo de ascenso social de la sociedad. Entre los grandes referentes de la literatura de este periodo encontramos a Galdós, Clarín, Pardo Bazán o Blasco Ibáñez.

La evolución del español en los siglos XX y XXI

En el siglo XX el español se ha flexibilizado y ha dado paso a un gran número de variantes habladas por todo el mundo. Los inmigrantes llevan su lengua a otros países y allí la moldean y la adaptan. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la comunidad hispana en Estados Unidos, donde miles de invidividuos hispanohablantes han elegido algunas zonas de EEUU (especialmente California) como lugares de destino y han traído consigo dialectos del español. Hasta la primera mitad del siglo XX, se podía decir que en EEUU había dos variedades principales: el dialecto puertorriqueño (en la costa este) y el mexicano (en la zona suroeste del país). Sin embargo, estas variedades se han ido extendiendo y modificando.

Está claro que se trata de un idioma con un gran futuro, que no deja de expandirse y atravesar fronteras. El Instituto Cervantes prevé que, en el año 2050 haya unos 550 millones de hablantes en aquellos países en los que es lengua oficial, por lo que no se incluirían todos aquellos que hablan español como segunda o tercera lengua, de modo que la cifra total sería mucho mayor. Si el español no es vuestro idioma nativo y queréis aprendedlo, sabed que tiene unas magníficas perspectivas de futuro. Si es vuestra lengua materna, cuidadla y enriquecedla. No la descuidéis por el simple hecho de que os habéis criado rodeados por ella. Todos podemos aprender y perfeccionar nuestra lengua materna.

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