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Para improvisar con un instrumento es necesario practicar

Por Ana el 01/07/2016 Blog > Música > Piano > ¿Cómo Aprender a Improvisar con el Piano?
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Improvisar cuando se toca un instrumento es una idea que seduce a cualquier músico: ser capaz de liberarse de las ataduras de una partitura, dejar volar su creatividad y expresar sus emociones más íntimas. ¿Qué apasionado de la música no sueña con ello?

La cuestión central aquí es el « cómo ». ¿Cómo aprender a improvisar con el piano? Porque sí, también es necesario aprender a improvisar, como vamos a ver en esta entrada. ¡Aprender a tocar y a improvisar requiere entrenamiento!

Improvisar es llegar al corazón de la música

Improvisar es más importante que componer, tanto desde el punto de vista « lógico » como desde el « histórico ». Si os dais cuenta, todos los compositores de piezas para piano, y de música en general, son improvisadores naturales. El desarrollo del jazz hace más de un siglo nos recordó que la esencia de la música es jugar con el instrumento, improvisar. La improvisación es igual de importante en todos los estilos musicales, tanto en la música que escuchamos hoy en día como en la clásica.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el sistema de notación musical actual es relativamente reciente, pues data de finales de la Edad Media. Como no estaba todavía muy desarrollado y no era demasiado preciso (no tanto como lo es actualmente), la improvisación era clave en el proceso de creación y reproducción de la música. Hoy en día, podemos decir que la improvisación ha sobrevivido, incluso tras el establecimiento del sistema de notación musical clásico.

"Play me, I'm yours" encima de un piano. Aunque parezca imposible, todo el mundo puede aprender a improvisar.

Bach era un gran improvisador antes de convertirse en el compositor que hoy en día conocemos. En algunas composiciones de esta época, a los intérpretes se les daba una gran libertad gracias a la técnica del bajo continuo, el bajo cifrado y, más tarde, los acordes. Si queréis iniciaros en la improvisación al piano, estáis en cierto modo volviendo a los inicios y a la esencia de la música.

El estado mental a la hora de aprender a improvisar con el piano

La improvisación es fruto de la técnica, del conocimiento íntimo de la música y su lenguaje. Volveremos sobre este tema más tarde para recordar las bases de la armonía musical, puesto que es imposible improvisar sin conocerlas. Pero, antes de esto, tenemos que ser conscientes de que la improvisación surge de un estado mental. Para ser capaces de improvisar, para aprender a improvisar con el piano, es necesario trabajar esta destreza, « forjarse » un estado mental propicio para la improvisación.

De hecho, los pianistas deben a menudo enfrentarse a numerosos bloqueos psicológicos. Improvisar requiere tener cierta confianza en uno mismo; es salirse de lo establecido, de las clases de piano, apartar la vista de las partituras y dejar que fluyan todos nuestros sentimientos y emociones, que a veces no nos atrevemos a mostrar por timidez.

Escaleras de piano. ¡Atreveos a improvisar, en casa o en la calle!

Atreverse a improvisar es el primer paso para cualquiera que desee aprender este arte. No hay que tener miedo de hacer el ridículo o de la opinión de otras personas, sobre todo al principio; debéis disfrutarlo, seguir vuestro instinto, relajaros, calmaros y dejaros llevar. Seguro que sorprenderéis a vuestro profesor de piano.

Escuchar música

Para improvisar, es necesario poseer una sensibilidad musical muy desarrollada. Normalmente, es el caso de los músicos que lo intentan. Si deseáis aprender a improvisar con el piano es porque os gusta mucho la música y sois unos apasionados. Pero es bueno recordar lo siguiente: cuanto más música escuchéis, más progresaréis a la hora de improvisar. Porque no es solo cuestión de ser espontáneos. La inspiración no solo viene de dentro, de nuestros sentimientos o nuestras emociones; también surge de aquello que escuchamos.

La música de otras personas es el material más importante y la principal fuente de improvisación, y, por ende, de inspiración. Improvisar es en gran parte retomar, consciente o inconscientemente, motivos y frases musicales —incluso canciones completas— que hemos escuchado.

Conocer los fundamentos de la armonía musical

Contrariamente a lo que podamos pensar, no improvisamos al azar. La improvisación es una mezcla entre libertad y ataduras. Podríamos decir lo mismo de todo tipo de creaciones artísticas y técnicas. Nunca se crea algo de la nada: siempre nos basamos en algo. Para pintar un cuadro original, algo que no se haya visto antes, no basta con estar inspirado o dar rienda suelta a nuestra imaginación. Si no sabéis pintar, no llegaréis a hacer gran cosa (aun así, podéis intentarlo, ¡nunca se sabe el artista innato que lleváis dentro!). Un buen artista, si estamos hablando de pintura, es sobre todo alguien que sabe pintar, que maneja y conoce a la perfección la técnica necesaria a la hora de coger el pincel, mezclar los colores y trazar sobre el lienzo.

Con el piano pasa lo mismo. Si no habéis aprendido nunca a tocarlo o no habéis adquirido los conocimientos básicos de armonía, el resultado de vuestra improvisación no tendrá ningún tipo de interés. No se trata de hacer un curso completo de armonía musical, solo de recordar los fundamentos necesarios que os serán de utilidad a la hora de improvisar. Si queréis, podéis pedir ayuda a vuestro profesor de piano. El sabrá lo que necesitáis conocer y mejorar para empezar a hacer vuestros pinitos con el piano.

Si sois principiantes de la improvisación, vuestro primer objetivo será improvisar una melodía con la mano derecha y acordes con la izquierda. Esta repartición de las manos no es obligatoria, pero al principio puede ayudaros mucho. Cuanto más progreséis, más podréis liberaros de esta norma. Ahora vamos a tratar dos cuestiones:

  • ¿Cómo inventar una melodía?
  • ¿Cómo generar acordes que vayan con la melodía?

Improvisar con el piano: principios básicos

La melodía con la mano derecha

No hay fórmula mágica para crear una melodía al piano. La melodía es el elemento musical más libre, el que está menos sometido a ataduras. Veremos más adelante que las normas son más importantes cuando estamos preparando los acordes (con la mano izquierda). La inspiración es lo más importante en el proceso de crear nuevas melodías. Como ya hemos dicho anteriormente, las melodías proceden de dos fuentes:

Dejarse llevar al piano. Dad rienda suelta a vuestra imaginación cuando queráis improvisar.

  • Vuestro interior, vuestros pensamientos, vuestras emociones y sensaciones, vuestros sentimientos en un momento determinado. La melodía, más que ningún otro elemento musical, expresa lo que siente la persona que está tocando el instrumento.
  • Las melodías inventadas por los compositores a los que soléis escuchar. La inspiración, de nuevo, no surge de la nada. Nace de una sensibilidad musical que deriva de una escucha atenta y recurrente de otras canciones y melodías. Además, no tiene por qué ser música creada con el piano.

Para inventar melodías con el piano, el único « requisito » que debemos cumplir es conocer la estructura de la escala musical con la que vais a improvisar (y saber tocar el piano, evidentemente). Una escala es una serie consecutiva de siete notas separadas por semitonos (mi-fa, por ejemplo) o tonos (do-re, por ejemplo). Si utilizáis la escala de Do mayor, tendréis las siguientes notas: do – re –mi –fa- sol – la- si – (do). Si estáis en Mi Mayor, la escala será: mi – fa# -sol# – la – si –do# – re# – (mi). Existen en total doce escalas mayores y doce menores. Una melodía utiliza las notas de la escala para desplegarse. Si improvisáis una melodía en Do mayor, tendréis que utilizar las notas de la escala de Do mayor: es decir, todas las notas blancas, pero también todas las negras. Para empezar, podéis intentar improvisar con la escala de Do mayor únicamente; quizás así os será más fácil.

La regla es la siguiente: una melodía siempre está unida a una escala determinada; es decir, a un conjunto de siete notas. Claramente, en Do mayor, es posible utilizar notas externas a esta escala, pero, si eres principiante, es preferible no utilizar más que las notas de esa escala. Un consejo: en una melodía, en general, no hay grandes « saltos ». Si tocáis las notas: Do – Sol – Si – Re – Fa – Si, la melodía que obtendréis no será demasiado bonita. Le faltará coherencia y parecerá un poco inconexa.

En una melodía, la nota que sigue no debe distanciarse de la precedente en más de tres o cuatro notas. Evidentemente, esta es una regla que puede resultar muy útil para comenzar a improvisar, pero que, con algo más de práctica, podréis ignorar. Para poder liberaros de las ataduras musicales, las debéis comprender bien primero y adaptaros a ellas. Más tarde, cuando mejoréis la técnica, podréis hacer como os plazca.

Los acordes con la mano izquierda: fundamentales

¿Cómo acompañar una melodía (que, en teoría, tocamos con la mano derecha) con la mano izquierda? Utilizando acordes, claramente. Los acordes permiten enriquecer la melodía que, por su cuenta, puede resultar un poco pobre. Pero, ¿qué acordes debemos escoger? Pues aquí tenéis la respuesta:

  • ¿Cómo conseguir que el acorde que tocamos con la mano izquierda « vaya » con la melodía que estamos tocando con la derecha?
  • ¿Cómo conseguir que los acordes « vayan acordes » entre ellos?

Es la armonía musical la que responde a estas preguntas, ya que es la ciencia que estudia los acordes y de su construcción. Se trata de una ciencia muy reciente: en la Edad Media, los músicos todavía tenían una visión muy melódica de la música, que comportaba una única voz (el canto gregoriano), o varias voces (todas melódicas).

A la ciencia que estudiaba la coexistencia de las líneas melódicas en un fragmento musical determinado se la conocía como contrapunto. Este respondía a la cuestión de cómo conseguir que las diferentes voces melódicas de un fragmento fueran bien juntas. Por aquel entonces, no se hablaba de armonía. Más tarde, la música comenzó a evolucionar (en el periodo del Renacimiento): la voz superior (la soprano) se independizó de las otras y se convirtió en la única voz melódica. Así es como nació la armonía musical.

Como este artículo tiene una extensión limitada, simplemente vamos a recordaros algunas ideas básicas relativas a la armonía. En una escala, tenemos siete notas diferentes, también conocidas como grados musicales. Si tomamos la escala de Do Mayor, tenemos: do – re –mi –fa- sol – la- si – (do). Sobre cada una de estas notas, podemos construir un acorde. Un acorde es una combinación de dos intervalos: una tercera y una quinta. El acorde de do por ejemplo es: do –mi – sol. El intervalo do-mi es el intervalo de tercera, y el de do-sol es el de quinta. Por otro lado, el acorde de sol es: sol –si – re.

Monjes y monjas cantando El canto gregoriano se utilizaba sobre todo durante las misas.

En una escala determinada, hay siete acordes diferentes, pero todos no tienen la misma relevancia. Los más importantes son los que se construyen sobre los grados tonales I, IV y V. Es decir, en la escala de Do mayor serían los siguientes:

  • El acorde de Do mayor I: do-mi-sol (aquí hablamos de la « tónica »).
  • El acorde de Sol mayor V: sol-si-re (aquí de « dominante »).
  • El acorde de Fa mayor IV: fa – la –do (y, por último, de « subdominante »).

Para iniciaros en la improvisación, podéis comenzar por utilizar únicamente estos tres acordes en la fase inicial. Alternadlos con la mano izquierda mientras tocáis una melodía improvisada con la derecha. Tratad de encontrar las mejores combinaciones y veréis que, utilizando estos tres simples acordes, vuestra improvisación nunca sonará falsa. A continuación, a medida que os familiaricéis con la improvisación al piano, podréis:

  • Utilizar otros acordes, teniendo en cuenta que el acorde II (re-fa-la) está muy cerca del acorde IV (dos notas muy comunes). Esto os permite cambiar el acorde IV. El acorde VII (si-re-fa) es un acorde disminuido que está muy cerca del V. El acorde VI tiene dos notas en común con el IV y el I, así que puede serviros para remplazarlos. Muy importante: el acorde III (en Do mayor: mi-sol-si) se utiliza muy poco en general, así que es mejor evitar usarlo.
  • Añadir la improvisación a vuestros métodos para aprender a tocar el piano. Es un método muy efectivo, puesto que, si le encontráis el truco y os gusta, os permitirá avanzar muchísimo.
  • Utilizar los acordes « al revés ». Por ejemplo, tocar: mi-so-do en lugar de do-mi-sol.
  • Comenzar a utilizar una escala diferente a la de Do mayor. En la música tonal clásica, hay 24 escalas diferentes, que podéis ir incorporando a medida que mejoréis (tanto cuando interpretéis una partitura, como cuando improviséis).
  • Modular, pasando de una escala a otra en la misma improvisación. La modulación tiene sus reglas particulares, pero abordaremos este tema en otra entrada.

Y como conclusión: la improvisación es una de las mejores formas de aprender a tocar el piano.

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Ana
Traductora de inglés y francés. Me encanta viajar, leer y conocer cada día un poco más acerca del mundo en el que vivimos

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Marcos
Invitado

Hola!

Quería decirte que estoy realizando una tesis sobre improvisación al piano como trabajo de fin de grado, (grado profesional) y tu artículo ha sido una fuente de inspiración (nunca mejor dicho) muy importante.

El artículo está bien redactado, con buen contenido y explicado desde la cercanía, así da gusto navegar por internet.

Gracias! 😀

Eva
Admin

Muchísimas gracias por tu comentario, Marcos :) Nos alegramos mucho de que el artículo te haya sido útil y te deseamos toda la suerte del mundo con tu trabajo de fin de grado. ¡Un saludo de todo el equipo de Superprof!

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