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Los orígenes del yoga y los textos fundamentales

Por Lara, publicado el 21/04/2017 Blog > Deporte > Yoga > El Yoga: Nacimiento y Principios Espirituales

¿Practicas yoga desde hace varios años?

O tal vez, ¿acabas de descubrir esta disciplina que se centra en el bienestar y en el entendimiento del cuerpo y de las emociones?

En cualquier caso, para perfeccionar el aprendizaje de esta práctica milenaria, te interesará conocer su historia y su filosofía.

Prepárate para realizar un viaje espiritual y de iniciación que comenzó en la India hace ya algunos milenios.

Para saberlo todo sobre el yoga, sus orígenes y sus principios fundamentales, sigue esta guía.

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Nacimiento de la disciplina en la India

Definición de Yoga

En la lengua clásica de la India, el sánscrito (escrito de otra manera sanskrit), yoga vendría de la palabra «jug» que quiere decir «unir, conectar, relacionar».

En lengua indoeuropea, el término más próximo parecer ser «joug». Aunque evoca la obediencia, para los indios, creadores del yoga, el sentido sería más bien el de la conexión y el unísono.

Por lo tanto, es el hecho de unir el yo universal (brahman) y el yo individual (atman). De hecho, es el nexo entre el ser humano con el universo.

De esta manera, con los movimientos correctos y una respiración adecuada, podremos sentirnos en armonía tanto psicológica como física y espiritual.

El arte de la meditación y del yoga.

Nacimiento del Yoga El Siddha Siddhanta, Rajasthan, Jodhpur, 1824

Evidentemente, el yoga no apareció como por arte de magia. Es el fruto de muchas pruebas y de una maduración de varios miles de años que han permitido que el yoga se convierta en lo que es en la actualidad.

Así que, tu clase de yoga no es solamente una sucesión de técnicas para aprender a eliminar el estrés acumulado durante el día.

Son miles de años los que te contemplan. Tu maestro, el Yoga, crea el lazo entre el pasado, el presente y el futuro.

«El Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente» Patanjali

¿Cómo apareció el Yoga?

A los historiadores especializados en la historia de la India les ha costado precisar la fecha de los inicios del yoga.

Según algunos arqueólogos que han encontrado vestigios en el valle del Indo, parece que los rastros más antiguos del yoga se remontan a hace unos 5500 años, respecto a nuestra época.

Cuando te hablábamos de una práctica milenaria, no exagerábamos.

De hecho, estos investigadores descubrieron estatuillas que muestran posturas de yoga.

Según algunos datos, los especialistas creen que esta civilización era pacífica y que giraba en torno a conceptos abstractos. Pocas armas, pocas fortificaciones y sobre todo (algo sorprendente), ningún edificio principal ha sido identificado en los planos de la ciudad de la época.

Inicios del Yoga India, Rajasthan, Jaipur, 1800–1820

Esto lleva a pensar que esta población era un pueblo comunitario y solidario, sin ninguna jerarquía.

A señalar que: todos estos datos hay que cogerlos con pinzas. Ya que los textos que relatan la vida de esta época son indescifrables por el momento, y aún sigue habiendo muchos misterios sobre esta antigua cultura.

Algunos dicen que el yoga también tendría su origen en una práctica ancestral a la que se dedicaban los brahmanes: los tapas (significa “austeridad”).

Se trata de ejercicios de una dificultad extrema para el cuerpo y los sentidos, que tenían por objetivo el aumentar el poder de la persona que los practicaba asiduamente, con el fin de apropiarse del poder de los dioses.

Para practicar los tapas, había que aislarse del resto de la población y exigirse ejercicios extremadamente duros.

Con el paso del tiempo, estas series de ejercicios se fueron transformando y suavizando. Los que practican yoga no querrán imponer sus poderes a los dioses. Más bien, querrán convertirse en uno de ellos y confundirse con ellos.

Seguro que has entendido que reina cierto misterio en torno al yoga. De hecho, esto le proporciona cierto encanto.

El Texto Fundador del Yoga

Sea cual sea la forma del yoga que practiques, tienes que saber que esta disciplina proviene de un texto único.

¡Y claro que sí! Hoy en día, contamos con muchos estilos de yoga, entre los cuales destacan:

  • El Yoga Vinyasa;
  • El yoga Ashtanga;
  • El Yoga dinámico;
  • El Yoga Iyengar;
  • El Yoga Hatha;
  • El Yoga Nidra;
  • El Yoga Kundalini;
  • Etc.

Todos ellos provienen de un texto llamado Yoga sūtra.

Los Sutras Aquí tienes una parte de un sutra en su lengua original (el sánscrito).

Escrito y recopilado entre el siglo II y el V a.C., reúne 195 sūtras (frases cortas que han de memorizarse) y 1161 palabras.

Se compone de 4 capítulos.

1er capítulo: Samādhi pāda

Este primer capítulo puede traducirse como «La unificación».

Comienza con el primer sutra: «Y ahora, aquí tienes la enseñanza tradicional del yoga».

El segundo sutra se traduce literalmente como «El yoga es la detención de las actividades y del pensamiento».

A lo largo de los 51 sutras que lo componen, encontramos la definición y la descripción del yoga con el fin de alcanzar el estado de la serenidad propio de esta disciplina.

Este primer capítulo nos expone los obstáculos que hay que superar y los elementos a realizar (las famosas posturas de yoga o âsana), así como los diferentes estadios del samâdhi (éxtasis o logro en sánscrito). Como lo transmitiría un maestro a su alumno.

2º capítulo: Sādhana pāda

Este segundo capítulo podría traducirse como «Recorrido», identificamos dos formas de yoga: el Kriyā Yoga (el yoga de la acción) y el Ashtanga Yoga (el yoga de las ocho partes).

La primera forma se basa en la práctica de los tapas y de la meditación.

La segunda descansa en 8 partes:

  • Yama (principios universales) : ahiṃsā (no violencia), satya (veracidad), asteya (honestidad), brahmacarya (autocontrol), aparigraha (no acumulación);
  • Niyama (preceptos individuales) : śauca (pureza), santoṣa (contentamiento), tapas (disciplina), svādhyāya (motivation de uno mismo et estudio de los textos sagrados), īśvara-praṇidhāna (renuncia a los frutos de nuestras acciones, sumisión a lo Absoluto);
  • Āsana (permanecer en una postura estable y agradable);
  • Prāṇāyāma (adoptar una respiración consciente, larga y fluida)
  • Pratyāhāra (armonía y abstracción de los sentidos);
  • Dhāraṇā (fijación firme del pensamiento en algún objeto o tema de meditación);
  • Dhyāna (meditación);
  • Samādhi (estado de conciencia de meditación, contemplación o recogimiento).

Este capítulo cuenta con 55 sutras.

3er capítulo: Vibhūti pāda

Este tercer capítulo de 55 sutras se podría traducir como «Poderes», el autor vuelve más concretamente a los tres últimos miembros del Ashtanga Yoga.

En él se describen las técnicas de yoga que permiten alcanzar un estado superior de consciencia.

Sin embargo, advierte contra el hecho de partir hacia la búsqueda de lo que puede ser, tal vez, un obstáculo.

4º capítulo: Kaivalya pāda

Para terminar, el último capítulo es el de «La liberación», compuesto de 34 sutras.

En otra época, esto significaba un cierto aislamiento del yogui.

En la actualidad, es más fácil hablar de la libertad y de la unidad del ser con su propio cuerpo y con el universo que le rodea. Es el objetivo último del yoga.

Objetivo principal del yoga: bienestar El objetivo de las personas que practican yoga: llegar a entrar en conexión con su alrededor.

Las diferentes vías del Yoga

En la práctica diaria, existen dos grandes tipos de vías: las vías tradicionales y las de Kriyā Yoga.

Veamos con más detalles en qué consisten.

Las vías tradicionales

En total, son 4:

  • El Bhakti Yoga  esencialmente gira en torno a la veneración a la divinidad:
  • Le Jnana Yoga permite acceder al conocimiento trascendental:
  • Le Karma Yoga es el de la acción desinteresada:
  • Le Rāja Yoga (llamado de otra manera Yoga integral o Yoga real), basado en los Yoga Sūtra.

Los tres primeros yogas forman la vía hacia el despertar (o el trimarga).

El último retoma las tres vías anteriores del yoga y asocia a ellas el Hatha Yoga.

Cada vía cuenta con sus propias prácticas.

A este respecto, se pueden realizar de forma individual o conjuntamente.

Las vías del Kriyā Yoga

La otra gran vía ancestral del yoga es el Kriya Yoga. Al contratio que el Aṣṭāṅga-Yoga que incita a seguir las reglas de vida, el Kriyā Yoga es el de las técnicas.

Estas dos vías se separan en los Yoga Sūtras.

De esta manera, las tres formas más conocidas de esta tradicional vía son:

  • El Mantra Yoga;
  • El Tantra Yoga;
  • El Hatha Yoga.

El Mantra Yoga es la repetición de las sílabas, siguiendo un cierto ritmo. El que o la que recita esta fórmula sagrada normalmente lo acompaña de un rosario de 108 cuentas (mālā). Este ritual aporta un beneficio tanto espiritual como material.

El Yoga Tántrico se percibe con frecuencia como la visión carnal y sexual de la práctica del yoga. A propósito, el objetivo del yoga tántrico es el de llegar a la plena unión con la energía shakti. Esta última es el concepto que define la fuerza femenina de la creación y de la fecundidad. 

Simboliza la unificación de las dos entidades femeninas y masculinas con el fin de acceder a la energía y a la consciencia suprema.

Yoga tántrico El yoga tántrico es más que la simple búsqueda del placer carnal.

Representado a menudo por una escena carnal entre dos seres de sexos opuestos, en realidad refleja la fusión interior física y mental.

Entre las formas de yoga que se extraen del yoga tántrico, podemos citar el Yoga Nidra (Yoga del sueño), el Shivaismo de Cachemira o incluso el Kundalini Yoga.

Terminemos con la forma del yoga más extendida en occidente: el Hatha Yoga. En la tradición del yoga, la práctica está muy lejos de lo que conocemos hoy en día.

De hecho, en vez de una práctica suave, similar a la gimnasia de mantenimiento, es una vía espiritual peligrosa, únicamente permitida a las élites que deseen saltarse las etapas de realización.

Se concentra en posiciones que favorecen una cierta flexibilidad del cuerpo y una gran concentración, llevadas hasta la perfección.

Mediante este texto, hemos querido hacerte descubrir el origen del yoga, tal y como se enseña desde hace miles de años.

Si quieres saber más sobre un determinado tipo de yoga, pregunta a tu profesor de yoga, seguro que sabrá recomendarte libros interesantes.

En cualquier caso, tienes que saber que existe la Asociación española de practicantes de yoga (AEPY) en donde podrás informarte acerca de esta disciplina, centros en donde se imparte…

Y si lo deseas, también puedes recurrir a un profesor particular para una sesión de una forma de yoga concreta: Yoga prenatal, Vinyasa Yoga, Iyengar Yoga ou encore Natha Yoga.

Si lo practicas de forma regular, sentirás rápidamente una verdadera evolución, tanto física como mentalmente.

El Yoga: el fruto de una civilización

El yoga es el fruto de una civilización madura y desigual en el mundo antiguo.

¡Piensa en ello!

Como practicante de yoga, formas parte de una corriente antigua y respetable de la tradición, que te convierte en un descendiente de esta civilización, al menos de corazón.

India puede pretender ser la civilización más antigua que perdura en el mundo.

Su actuales problemas no deben hacernos olvidar su glorioso pasado y las lecciones que podemos extraer de él.

Aquellos que practican yoga pueden beneficiarse de la amplia experiencia de la India en cuanto a la vida, en particular, en cuanto al estudio del misterio de la mente.

La civilización de la India ha dado lugar a grandes genios filosóficos y espirituales que entre ellos han descubierto todas las respuestas imaginables a las grandes cuestiones, y que en la actualidad siguen siendo pertinentes.

Las preguntas de relevancia que hace el Yoga Tradicional

El yoga tradicional busca dar respuestas plausibles a las profundas preguntas del tipo «¿Quién soy?», «¿De dónde vengo?», «¿A dónde voy?» y «¿Qué debo hacer?»

Es el tipo de preguntas, que tarde o temprano, terminamos por hacernos.

La disciplina del Yoga ¡El yoga, práctica para aprender a conocerse!

La idea subyacente es que en el fondo, todos somos filósofos, porque todos necesitamos dar sentido a nuestra vida.

Aunque alguno de nosotros pospone la reflexión de estas preguntas.

El yoga solo beneficia al «bienestar», permite despertar la conciencia (y no solamente la conciencia de uno mismo).

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