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La poesía como corazón del estudio lingüístico

Por Raquel, publicado el 25/04/2017 Blog > Apoyo escolar > Lengua > Utilizar la Poesía para Dar Clases de Lengua Española

«La poesía es la música que todo hombre lleva dentro». William Shakespeare

El lenguaje poético es tan especial que parece un idioma en sí mismo. En el ámbito de la historia política, muchas veces se habla de un «Estado dentro del Estado». En este caso, podríamos hablar de «un idioma dentro del idioma». Esta construcción en «abismo-idiomática» viene acompañada de otros muchos juegos de palabras propios de la poesía. Jugamos con los símbolos, las imágenes, los sonidos, los ritmos, interrupciones (hemistiquios), disonancias, armonías…

Más que un mensaje literal, la poesía puede trasmitir muchos mensajes secundarios a través de lecturas entre líneas, palabras ocultas, dobles sentidos, etc. Una literatura que brota de la máxima inspiración y dominio del idioma. La obra poética ocupa un papel muy importante en las clases de cualquier lengua viva, ya que se trata de una fuente de riqueza lingüística y cultural incomparable. La poesía está en un auténtico pedestal que no muchos pueden alcanzar.

Para descubrirlo, lo mejor es contar con la guía de un docente cualificado que pueda realizar un recorrido en el que nos vaya presentando poco a poco todos los secretos y misterios de este arte. A continuación veréis todo lo que la poesía ha hecho y sigue haciendo por la lengua de cervantes.

Entender la poesía: utilizar la lengua española con ligereza

¡No nos confundamos! Aquí no utilizamos la palabra «ligereza» en sentido peyorativo, así que no la debemos pensar en algo baladí. La usamos más bien para referirnos a la idea de cómo los poetas utilizan en lenguaje para hacernos sentir ligeros, vivos. Para hacernos soñar.

Saber apreciar un poema no es algo innato. Los textos, a primera vista, pueden parecer un tanto opacos para la gran mayoría de los alumnos, ya sean de primaria, secundaria o incluso universitarios. La poesía está plagada de matices y sutilezas que requieren una explicación previa para que los más jóvenes sepan cómo apreciarla. El estudio de la poesía muchas veces se parece al análisis musical o matemático. Tiene una métrica, unos versos, una medida de sílabas, unos ritmos (femeninos o masculinos), y también hay distintas formas poéticas en función de sus estrofas (oda, balada, soneto…).

Si hiciésemos una encuesta a un grupo de alumnos de primaria, seguro que muchos nos responderían en seguida que lo que caracteriza el lenguaje poético son los versos y la rima. Sin embargo, con el surgimiento de la poesía contemporánea, estos versos libres y su emancipación de los cánones clásicos o tradicionales, podemos decir que los poemas también pueden ser prosas sin ningún tipo de rima. Por lo tanto, esa pequeña chispa de la poiein (la «creación», en griego) va más allá de unas simples reglas literarias.

La poesía como método de aprendizaje de lengua. La poesía nos ayuda a desarrollar nuestras competencias lingüísticas.

La poesía es más bien una forma de sentir las palabras y de entender el idioma para difuminar la esencia del hombre, de la creación y la divinidad. Sea como sea, ya se trate de versos alejandrinos, de teatro romántico o de sonetos, el amante de la buena literatura sabrá apreciar esa poesía.

Saber apreciar un poema y disfrutarlo no tiene precio. La lectura frecuente de poesía tiene una influencia muy positiva en nuestros cerebros. La comprensión de nuestra lengua materna se incrementará de manera desmesurada, nuestros conocimientos léxicos se ampliarán, así como también mejorará nuestra capacidad de asociación de ideas y palabras.

Accederemos a un registro superior de la lengua que nos facilitará cualquier trabajo de redacción o composición, ejercicio muy frecuente para cualquier estudiante (ya sea de primaria, ESO, Bachillerato o Universidad).

Aprender poesía supone jugar con las asonancias y las rimas

Más allá de la «simple» comprensión escrita de la poesía, debemos tener en cuenta su declamación oral y solemne, la manera de leerla. Leer para uno mismo es un placer cerebral que satisface la imaginación y el gusto por el lenguaje.

Pero la lectura en voz alta es infinitamente superior y más beneficiosa. Todas las riquezas semánticas y sonoras de la obra se revelan ante nuestros ojos, de modo que pasamos por alto ni el más mínimo tesoro oculto.

Esta lectura también nos sirve para compartir nuestra pasión con otros. La idea de los «cafés poesía» o de un círculo de estudios poéticos tampoco está nada mal. La película titulada El Club de los poetas muertos, que se desarrolla en una prestigiosa universidad estadounidense, si bien tiene un final trágico, alcanzó un gran éxito en 1989, y desarrollaba esta misma idea de los estudios poéticos.

Sin embargo, hay algo incluso mejor que la lectura en voz alta: recitar los poemas aprendidos de memoria. Este ejercicio exige mucho tiempo y un gran esfuerzo mental, pero los beneficios son tan positivos que merece la pena.

Podéis recitar poesía o escribirla. ¿Recitar poesía o escribirla?

Recitar un poema aprendido de memoria, un poema que ya conocemos y hemos repetido muchas veces, nos permite garantizar una dicción clara y fácil, sin los tropiezos frecuentes de la lectura de un texto que leemos por primera vez. Esta manera de recitar es idéntica a la de un cómico. Hay que darlo todo, trabajar las pausas, los ritmos… Utilizar la entonación que buscaba el autor.

Todo individuo que declama un poema, por antiguo que sea, lo hace propio. En cierto modo, recrea esta pieza de arte inmaterial, ya que se confiere la potestad de encarnarla, ya sea para él mismo o para un público.

Como un beneficio no viene nunca solo, el placer de esta declamación vendrá acompañado de una mejora de la concentración, de la memoria, de la expresión (tanto oral como gestual) y de la elocución. Así, el tiempo que pasemos trabajando en este texto no será un tiempo perdido. Sin lugar a dudas.

En de definitiva, lo ideal es practicar la poesía. Para ello, necesitamos tener una voluntad y ciertas competencias básicas. Deberemos tener un don y un cierto gusto por manejar los versos sin que se convierta en algo puramente mecánico.

Muchos profesores hacen ejercicios de oratoria con sus alumnos para enseñarles a apreciar la poesía. Quizás no haya mucha gente que se dedique a escribir poemas en su tiempo libre, pero ¿quién sabe si no hay un gran poeta por ahí escondido?

¿Cuáles son los poemas más estudiados en clase de lengua?

Los profesores de primaria y secundaria hacen a sus alumnos aprender algunos poemas. En las clases más grandes, también hay docentes que prefieren animar a los alumnos a que escojan ellos mismos los poemas que más les gusten para que puedan disfrutar todavía más de ese aprendizaje.

Paradójicamente, los adolescentes no suelen alejarse de los grandes clásicos. Si bien la ciencia estadística sea difícil de aplicar en este caso porque no hay datos suficientes, vamos a intentar mencionar aquí algunos de los poemas preferidos por estudiantes y profesores. Uno de los más aclamados es el eterno Pablo Neruda, con Poema XX y Me gusta cuando callas. Las Rimas de Bécquer son otras de las favoritas de los más románticos, como su Volverán las oscuras golondrinas. Antonio Machado (A un olmo seco), Jorge Manrique (Coplas a la muerte de su padre), Rubén Darío (La fuente) o Pedro Salinas (La voz a ti debida). Pero sin duda alguna, una de las favoritas por niños, adolescentes y profesores es La canción del pirata (José Espronceda).

Lope de Vega es un gran referente. Lope de Vega es uno de los poetas más aclamados de la literatura española.

La lista podría seguir, pero sería eterna. Está claro que el mundo de la poesía es incluso más grande que nuestro propio planeta.

¿Cuáles son los poetas más emblemáticos de nuestra literatura?

La poesía tiene muchos siglos de historia, pero la poesía en español, como lengua vernácula, es relativamente reciente. De todos modos, con el paso de los años muchos artistas han ido consiguiendo un papel fundamental que ha ayudado a conformar estilos propios, ha ayudado a evolucionar el género y transformarlo de mil maneras. Una vez más, sería imposible mencionar en este artículo a todos los poetas de nuestra literatura, por lo que nuestro intento se reducirá a mencionar a aquellos que han marcado un antes y un después en algunos de los momentos clave de este género.

  • Durante el Siglo de Oro, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Lope de Vega, Luis de Góngora, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo dejaron una huella muy profunda en nuestra literatura.
  • En el Romanticismo, los poetas querían plasmar con gran pasión todos sus sentimientos, de ahí que los temas más frecuentes fuesen el amor y las reivindicaciones sociales. En esta época sobresalió José de Espronceda.
  • Durante el Realismo, la poesía sufrió un cambio de movimiento muy lento, por lo que el romanticismo seguía presente. De ahí la combinación de movimientos de Ramón de Campoamor, Gustavo Adolfo Bécquer o Rosalía de Castro.
  • En la generación del 98, sobresalieron grandes como Unamuno, Machado y Valle-Inclán.
  • Los maestros de la poesía (y la literatura, en general) del siglo XX: Luis Cernuda, Vicente Huidobro, Jorge Luis Borges, César Vallejo.
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