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Reconvertirse cuando somos profesores del sistema público

Por Raquel, publicado el 22/02/2017 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > ¿Cómo Puede un Profesor Reconvertir su Carrera Profesional?

Durante mucho tiempo, todo el mundo consideraba que la profesión del docente era una de las más bellas y enriquecedoras. Trasmitir conocimientos, ayudar a los alumnos a progresar con una buena metodología, permitirles adquirir nuevas competencias… Enseñar es un trabajo apasionante que, durante años, ha hecho a muchos soñar. Hoy en día, todavía hay muchos jóvenes estudiantes que desean convertirse en profesores.

Cada vez que se convocan oposiciones, miles de candidatos lo dan todo de sí para conseguir una de esas ansiadas plazas. Para que os hagáis una idea, en 2016, en comunidades como Galicia y Andalucía, había un ratio de unos 14 candidatos para cada plaza, y entre las especialidades más solicitadas se encontraban Geografía e Historia, Inglés y Educación Física.

Sin embargo, la realidad de la profesión puede acabar con esa vocación. Tanto es así que, pasados unos años, muchos docentes se plantean dar un cambio de rumbo a su carrera.

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¿Qué opciones tengo para reconvertir mi carrera profesional?

Como profesores funcionarios, podéis:

  1. Manteneros dentro del sistema público con otros cargos.
  2. Solicitar una excedencia.
  3. Pedir un desplazamiento para ejercer en otro centro.
  4. Solicitar vuestra renuncia voluntaria.

Los motivos que pueden llevar a los profes a tomar esta decisión

Las clases sobrecargadas, la falta de recursos o el poco reconocimiento que se les da a los docentes son algunos de los motivos que les pueden llevar a buscar un cambio de rumbo. Las condiciones de trabajo del sistema educativo público les impiden en muchas ocasiones evolucionar profesionalmente.

La enseñanza puede acabar con cualquiera. La docencia es una profesión agotadora.

Un gran porcentaje de los profesores de secundaria ya han contemplado la idea de cambiar de profesión, a pesar incluso de la seguridad que les da un puesto fijo en el sistema educativo público. Puede que este sea también vuestro caso. Puede que vosotros también sintáis que necesitáis un cambio.

Quizás vuestro empleo como docentes ya no os llena como antes porque vuestras aspiraciones profesionales ya no son las mismas. Ya estéis buscando un cambio temporal o definitivo, es normal que os sintáis abrumados por las dudas: «¿Perderé mi sueldo? ¿Qué pesarán mis compañeros de trabajo? ¿De verdad quiero hacer esto? ¿Conseguiré encontrar un trabajo nuevo?».

¿Qué puede hacer un funcionario? ¿Qué opciones tiene un funcionario?

No os preocupéis: son dudas completamente normales; pero debéis saber que hay muchas soluciones. ¿Quién dice que no hay vida tras la docencia pública?

Para ayudaros, SuperPROF os ofrece una guía de reconversión profesional para los profesores que buscan un cambio. Dar clases particulares puede convertirse en vuestro nuevo trabajo de ensueño.

Mantenerse dentro del sistema público con otros cargos

Del mismo modo que el empleado de una empresa puede buscar formas de evolucionar y ampliar su recorrido profesional, un profesor puede tener ganas de progresar sin dejar el sistema público. ¿Tenéis la motivación necesaria para sumergiros de nuevo en libros y apuntes? Si es así, hay muchas oposiciones para cambiar vuestro enfoque profesional, ya sea dentro del mismo ámbito (la educación) u otro distinto.

Si tenéis claro que la docencia es lo vuestro y queréis seguir formando a las generaciones del futuro, pero estáis cansados de hacerlo siempre de la misma manera, podéis optar por alguna de estas opciones:

  • Acceder al cuerpo de Inspectores de Educación: si tenéis más de seis años de experiencia como funcionarios docentes, podéis optar a presentaros a las oposiciones para el Cuerpo de Inspectores de Educación. Si queréis echar un vistazo a los temarios para ver qué tendríais que estudiar antes de lanzaros a la piscina, podéis buscar la publicación de la Orden EDU/3429/2009, donde se establecen 55 temas para la Parte A y 21 temas para la Parte B (aunque pueden variar en cada CCAA). 76 temas pueden parecer muchos, pero no lo serán si tenéis la motivación necesaria.
  • Realizar una estancia profesional en otro país europeo: el Ministerio de Educación Cultura y Deporte pone a disposición del ciudadano un programa de Estancias profesionales por el que los docentes del cuerpo de Maestros o Profesores pueden pasar dos semanas en un centro europeo de acogida. Antiguamente, este mismo programa fomentaba estancias de un trimestre o un curso escolar a modo de intercambio profesional, de tal manera que un docente español sustituía a un docente de otro país y viceversa. No obstante, hoy en día, las estancias son mucho más reducidas y los beneficiarios no tienen que desempeñar ninguna tarea docente. Si queréis tomaros unas semanas para aprender cómo dar un nuevo enfoque a vuestras clases y nutriros de los saberes de los docentes de otros países, esta opción puede ser perfecta para vosotros.

En caso de que tengáis claro que lo vuestro no es la docencia, pero queráis mantener vuestro rango de funcionario, podéis preparar unas oposiciones para otro sector de la Administración Pública. Si ese es vuestro caso, no os preocupéis, en España se convocan oposiciones para cubrir una gran cantidad de puestos de distintas ramas de especialidad. Si tenéis la formación necesaria y no os importa echaros a los libros para preparar bien las pruebas, no dudéis en buscar otro trabajo que responda a vuestra verdadera vocación. Para ello, debéis primero decidir a qué puesto os gustaría optar, preparar el proceso selectivo y estar atentos a las convocatorias del BOE para que no se os pase ningún plazo.

Solicitar una excedencia

Si os sentís mental y físicamente agotados y queréis tomaros un tiempo para respirar y alejaros del estrés de las aulas, podéis pensar en solicitar una excedencia. ¿En qué consiste exactamente?

¿En qué consiste una excedencia?

Según el Artículo 89 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), los funcionarios de carrera pueden obtener una excedencia voluntaria cuando hayan prestado servicios durante un periodo mínimo de cinco años inmediatamente anteriores a la solicitud de la misma (aunque este tiempo puede variar dependiendo de las circunstancias particulares de cada persona). Una excedencia consiste en un tiempo durante el cual los profesores dejan temporalmente su cargo por distintos motivos (particulares, familiares, etc.). ¿Cuánto tiempo? Pues eso dependerá de cada caso, ya que variará en función del motivo por el cual se solicitó. Eso sí, por lo general el tiempo mínimo es de dos años.

Podéis optar por una excedencia. Podéis solicitar una excedencia para cuidar de vuestros hijos.

Durante el periodo de excedencia, por lo general, los empleados no reciben ningún tipo de retribución. Es decir, dejan por completo cualquier compromiso laboral con el Estado. Este, a cambio, guarda su puesto por un mínimo de dos años. Pasado este tiempo, la Administración reservará un puesto en la misma localidad y de igual retribución.

Solicitar un traslado

¿Qué es eso del «traslado»? ¿Cómo se solicita? Pues bien, los funcionarios del Estado español tienen derecho a solicitar un traslado para, en el caso de los profesores, ejercer la docencia en otro centro. Es una oportunidad excelente para entrar en contacto con otros alumnos, otros compañeros, otros recursos, otros entornos, lo que puede enriquecer muchísimo vuestras clases. Todos los que nos movemos en el mundo de la docencia sabemos que los profesores no solo enseñan, sino que también aprende, y los alumnos son una magnífica fuente de aprendizaje. De ahí que entrar en contacto con nuevos estudiantes pueda ayudar a adquirir nuevas perspectivas de la docencia.

Para solicitarlo hay que participar en un concurso de traslados, en el que se organizan las plazas vacantes de las plantillas de los centros docentes. Estos concursos se convocan periódicamente en el ámbito estatal y los funcionarios que soliciten plazas en otras Administraciones educativas deberán haber obtenido su primer destino definitivo en el ámbito que les seleccionó y haber permanecido en él un mínimo de dos años.

Por otro lado, debéis saber que la Administración podrá recolocar a sus funcionarios en nuevos destinos si el sistema educativo lo exigiese. Esta recolocación de docentes se realizaría teniendo en cuenta ciertos criterios objetivos (como la antigüedad y la formación de cada profesional).

Solicitar la renuncia voluntaria

Según el artículo 63 de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), existen varias causas que pueden llevar a un trabajador público a perder su condición de funcionario de carrera: la pérdida de nacionalidad, la jubilación total del funcionario, la sanción disciplinaria, la inhabilitación de carácter firme para el desempeño de un cargo público o, por supuesto, la renuncia voluntaria a su puesto.

Y, ¿en qué consiste esto de la «renuncia voluntaria»? Es decir, ¿qué supone renunciar de manera voluntaria a un puesto de funcionario del Estado? Pues bien, a través de la renuncia voluntaria, un funcionario dimite de su cargo de manera irrevocable. De todos modos, eso no quiere decir que no pueda volver a ejercer la docencia en el ámbito público, sino que, para hacerlo, deberá volver a superar pruebas de acceso requeridas (fase de concurso y oposición).

Podéis dejar vuestro trabajo. También podéis dimitir a vuestro cargo.

¿Cómo se solicita? Según el procedimiento vigente, el interesado debe presentar una carta de renuncia dirigida a la Administración. Esta renuncia solo es efectiva a partir del momento en el que el solicitante recibe una carta de aceptación de la misma. Sin embargo, la Administración puede negar la renuncia si el solicitante tiene un expediente disciplinario abierto o si está en un proceso judicial por la comisión de algún delito

Dimitir cuando somos profesores: ¿y después?

Cuando descubrimos una nueva vocación o queremos cambiar de trabajo, siempre tenemos la opción de dimitir o renunciar. Eso sí, se trata de una decisión irrevocable, por lo que debemos estar muy seguros de lo que queremos y debemos tener clara nuestra futura orientación profesional. Si lo tenéis claro, no tenéis más que solicitar vuestra renuncia por escrito.

Nuestro consejo es que, antes de renunciar, preparéis bien el que será vuestro nuevo trabajo. Para ello, no dudéis en pediros un tiempo de excedencia y planear todo con detenimiento. Una vez tomada la decisión, no penséis que no podréis dedicaros a la docencia en otros entornos. Además de las propuestas que os sugerimos más arriba (como las oposiciones a inspectores de educación), podéis optar por haceros profesores particulares a domicilio. Una forma perfecta de dar un giro a vuestra carrera profesional.

 

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