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Iniciarse al canto por gusto

Por Coral, publicado el 30/06/2017 Blog > Música > Canto > Aprende a Cantar para tu Propio Disfrute

“¿Lo más difícil de la canción? Conseguir que te paguen”, Jacques Dutronc.

Una vía difícil, solo un soñador de cada diez mil o más consigue llegar a la cima, hay que admitirlo.

Si la canción estuviera reservada para las estrellas, ¡sería más rara que el oro!

Por suerte, aprender a cantar, es sobre todo un placer para los aficionados, una joya secreta -y casi íntima- para los melómanos.

Es de este tipo de canto del que vamos a hablar, el que conoce y disfruta la mayoría de gente.

El canturreo y otras salmodias constituyen seguramente un lenguaje universal.

Sea cual sea la lengua en cuestión, las melodías y sonoridades tienen un impacto positivo para la gente.

Aunque no entendamos las palabras que oímos, podemos disfrutar de la canción, lírica o popular.

Las óperas de Wagner no hubieran tenido sino ningún éxito fuera de los territorios germanófonos -de todos modos a veces hasta nos cuesta entender bien todo en las composiciones en español…

Jose miguel

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El aprendizaje del canto y sus efectos en el ánimo

La canción es un arte al alcance de todos (salvo para los mudos, que pueden optar por la música o el teatro). Todo el mundo puede cantar, aunque sea desafinando.

Si bien es recomendable aprender a cantar sin desafinar y practicar para mejorar, el simple hecho de cantar una partitura, sea cual sea, supone un placer en sí mismo.

Es un placer que sienta bien y tiene múltiples virtudes, consideración que se puede aplicar a la música en general.

Pero la melodía cantada presenta además una gran ventaja: no es solo pasiva (como lo sería escuchar una pieza musical), sino que es ante todo activa, acompañada de una necesaria adecuación a otros cantantes o a una música de acompañamiento.

Aprende a cantar bien. No es necesario mucho material para hacer ejercicios de respiración.

Estudiar canto como aficionado tiene la ventaja de no soportar todo el estrés que pueden experimentar los adeptos a La Voz u otras emisiones televisadas del estilo.

Bajo la ducha o en el coche, ¡sin nervios! El cantante íntimo no necesita producirse en público para ganarse la vida, hace lo que quiere. Si quiere cantar en una coral, es por su propia voluntad, sin que el peso de la rutina o de la subsistencia le pesen.

Las virtudes relajantes de la música para nuestro cuerpo y nuestra mente son increíbles, hasta tal punto que se ha creado el neologismo musicoterapia.

Al igual que una actividad deportiva, el canto permite purificar las ondas negativas, la tensión y cualquier posible resentimiento.

Howard Gardner, un investigador americano, considera que la música forma parte de las funciones básicas del cerebro, al igual que la lógica y el lenguaje. Por tanto, hay que trabajarla y utilizarla para no acabar con la materia gris atrofiada…

Antes del nacimiento de un bebé, podemos hacerle descubrir la música: es lo que llamamos el canto prenatal.

La canción tiene una influencia positiva desde todos los puntos de vista

Además de sus efectos benéficos para la mente, aprender a cantar para disfrutar es necesario para realizarse en todos los aspectos de la existencia humana.

Los niños que cantan y/o tocan un instrumento obtienen estadísticamente mejores resultados escolares que sus compañeros poco melómanos.

El canto no solo desarrolla las capacidades humanas en las ciencias “duras” (como las matemáticas), sino que dopa igualmente la sensibilidad artística, los valores humanos y el sentido de la belleza.

La solicitación de las cuerdas vocales, así como del oído (no hace falta que sea a todo volumen), es el mejor remedio preventivo contra el envejecimiento prematuro de la voz y, sobre todo, contra la sordera.

No somos todos iguales en cuanto a este último hándicap, que afecta conforme pasan los años, pero a veces mucho antes: mejor llevar la delantera y protegerse lo mejor posible contra todas estas calamidades.

Canta siempre que quieras. Cantar es un placer del que puedes disfrutar casi en cualquier sitio.

Las consecuencias positivas y agradables, a veces insólitas, del aprendizaje de la canción, son ricas y variadas.

Los gestos y la actitud corporal que se necesitan para la técnica del canto conllevan una musculación suave, tipo pilates, en la que los músculos del cuerpo están cada vez más relajados.

Paralelamente, los cantantes controlan la respiración, y por consiguiente esto aumenta su capacidad. El dominio del cuerpo y la confianza en sí mismo mejoran con los conciertos, ¡vas a poder dejar el yoga!

Cantar es un placer, es como un lifting natural, a menudo mucho mejor que los desafortunados retoques de algunas celebridades entradas en años que se reciclan haciendo programas de tele…

A largo plazo, la articulación y los movimientos bocales hacen trabajar los músculos faciales, lo que ayuda a prevenir el envejecimiento precoz. El canto es como la antítesis del alcohol.

Ya solo nos queda la alegría que procura el canto coral, exaltante y rico en momentos en los que se comparte, con múltiples intercambios, comidas y encuentros amistosos… Sin hablar de las visitas y los encuentros que propicia, muchos de los cuales no hubieran tenido lugar de no ser por un viaje con el coro.

¿Conoces otras actividades y aficiones que, sin causar ningún traumatismo (contrariamente al deporte), aporten tantos beneficios?

¿Cómo aprender a cantar sin calentarte la cabeza?

Negarse a fantasear con un futuro de estrella, es tomarse las cosas tranquilamente y sin preocupaciones.

No corres el riesgo de decepcionarte: a menudo, este es el método más eficaz para progresar, ¡a veces incluso sin darse cuenta!

Contrariamente al alumno de conservatorio que le dedica varias horas al día, el cantante aficionado se dedica en función de sus posibilidades y sus ganas a esta actividad. Un curso de canto durante las vacaciones, clases particulares a domicilio espaciadas para evitar saturarse, con pausas tan largas como quiera…

Si tenemos la suerte de cantar sin desafinar, ningún problema.

Educació musical. El timbre de voz de poco sirve sin clases de solfeo.

Por el contrario, los que desafinan más que otra cosa, tienen interés en corregirse lo antes posible, aunque sea por sus propios oídos, lo que requiere mayores esfuerzos.

Pero una vez superado este obstáculo, se abre todo un universo musical para el neófito.

Los conocimientos del solfeo pueden resultar muy útiles e incluso necesario con el fin de descifrar las partituras que elijas (internet y los motores de búsqueda permiten encontrar sin ningún problema).

En este sentido, el cantante aficionado es libre de escoger el repertorio que desee: no tendrá que plegarse a las exigencias del público ni de un director artístico.

¡Elige los estilos musicales que más te gusten y diviértete!

Para los aficionados que quieren ir más lejos…

Si, a fin de cuentas, ser aficionado se te queda corto, o prefieres cantar en otro sitio que no sea ni tu jardín ni un coro mediocre, puedes plantearte nuevos retos.

La manera de aprender a cantar cuando se empieza es siempre la misma o varía solo en función del profesor de música.

Todo depende después del esfuerzo que se haga y del número de clases de canto que realices, así como de la voluntad y la motivación de las que hace prueba el cantante para mejorar su técnica vocal.

Coach vocal para vocalizar mejor. Practicar y encontrar tu voz, un imperativo de la formación musical.

Hace falta contar con un coach vocal para vocalizar y tener un nivel suficiente para presentarse a los concursos de canto: sin ir a La Voz ni a Star Academy, hay academias musicales locales que otorgan premios y empresario musicales en busca de talentos…

Con un poco de suerte, talento y medios/o medios, puedes ir a un conservatorio o ponerte en contacto con grandes intérpretes que te den información sobre este oficio.

No olvides nunca que los famosos son también -¿y ante todo?- excelentes actores: saber estar en un escenario es necesario para conseguir alcanzar el éxito. Para ganarle el pulso al destino, hay que tener una confianza fuera de lo común en uno mismo.

Pavarotti impone tanto por su voz como por su presencia inimitable en el escenario. Ha sabido reinventar a Verdi con su interpretación, sin desanimarse jamás.

Es un aspecto que deberás tratar de tener en común con los grandes intérpretes musicales.

¿Os acordáis de Susan Boyle, la escocesa cuya genialidad fue descubierta a una edad bastante avanzada, a los 47 años?

Su increíble historia puede que motive a más de un cantante aficionado que tendrá que demostrar su paciencia.

 

 

 

 

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