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¡Soy bilingüe! ¿Puedo dar clases particulares de inglés?

Por Marisol, publicado el 29/04/2016 Blog > Idiomas > Inglés > Dar Clases de Inglés Siendo Bilingüe

¿Eres bilingüe español/inglés? ¡Enhorabuena! Pero ¿cómo puedes aprovechar esta competencia tan solicitada? ¿Has pensado en dar clases particulares de inglés?

Si, además de las competencias, tienes alma de profesor y de pedagogo, dar clases particulares de inglés puede resultar una actividad extremadamente enriquecedora. De hecho, no hay nada mejor que ver progresar a tus alumnos con el tiempo.

Antes de lanzarte a ello, aquí tienes algunos consejos para empezar en las mejores condiciones.

¿Qué es en realidad ser bilingüe? Todas las definiciones

Ser bilingüe inglés/español es la posibilidad de hablar, leer, escribir y pensar en inglés y en español.

De hecho, es el estado que está justo por encima del inglés común. En inglés común, tú puedes hablar y escribir cometiendo algunos errores a pesar de tu alto conocimiento de la lengua. La persona bilingüe es igual de competente en inglés y en español.

Hay tres grandes perfiles de personas bilingües:

  • Las personas que son bilingües debido a que tienen padres de nacionalidades diferentes, por ejemplo, una madre española y un padre inglés (o al revés) o a que tienen padres anglófonos que se han mudado a España (o al revés). De esta manera, viven ese bilingüismo desde que nacen y dominan igual de bien el español y el inglés.
  • Las personas bilingües que han aprendido inglés o español viviendo durante mucho tiempo en el país. Poco importa la edad; se ha demostrado la eficacia de sumergirse totalmente en una cultura y lengua desconocidas.
  • Por último, menos frecuente, las personas bilingües que han conseguido hablar una segunda lengua por medio de clases. Aunque el aprendizaje de una lengua no es solo teórico, puede resultar una auténtica ventaja a la hora de convertirte en profesor.

La condición de los profesores particulares de inglés

Para convertirte en profesor particular, tienes dos opciones, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes.

En primer lugar, puedes ser profesor particular en una academia de idiomas. Esta opción tiene algunas ventajas, como que tienes un sueldo y un horario fijo y no te tienes que preocupar de buscar clientes, ya que de eso se encarga la propia academia. Además, podrás olvidarte de todo el papeleo fiscal y de ir casa por casa para dar las clases a diferentes alumnos. Como inconveniente, podríamos mencionar la obligación de tener que ajustarte a las condiciones y a la forma de enseñar de la academia.

En segundo lugar, puedes crear tu propia empresa, ya sea una empresa individual, una sociedad o como autónomo. De esta manera, ya no eres empleado de una empresa, sino que debes buscar clientes y facturarles. En términos fiscales, esta opción puede ser interesante en función de tu situación y del desarrollo de tu actividad. Además, serás tu propio jefe y podrás desarrollar las clases en función de tus criterios. En cambio, como hemos comentado, tendrás que preocuparte de buscarte los clientes, el sueldo y el horario variarán de un mes a otro y tendrás que preocuparte de todo el papeleo.

Algunas personas eligen ambas opciones para completar su horario de trabajo.

Antes de lanzarte, aprende a enseñar

Para ser profesor particular se necesita una cierta preparación para favorecer un buen aprendizaje y poder ocuparte de tus alumnos con total tranquilidad.

Ante todo, es evidente que un alumno quiere tener un buen profesor de inglés, que cuente con diplomas y/o títulos que le certifiquen como tal. Esto te será de mucha utilidad cuando estés cara a cara con un cliente. De esta manera, al certificar tus competencias en lengua y pedagogía, darás confianza a las personas que te contraten.

Como dar clases de inglés Aprende a enseñar

Para practicar, puedes empezar dando clases como voluntario en asociaciones, lo que te permitirá iniciarte en la materia de profesor particular de inglés. Dado que los participantes no pagan nada (o pagan poco), serán más indulgentes.

Obviamente, esto no te impide preparar la clase con antelación. Para ello, es preferible conocer en líneas generales el programa educativo del alumno (o del grupo de alumnos) de los que te ocupas. De esta manera, podrás acompañarles en su aprendizaje y trabajar sus puntos débiles.

Además, no te olvides de adaptar tus clases en función de los diferentes niveles. Por ejemplo, prepara una clase para personas que empiezan en el aprendizaje del inglés; otra para los alumnos que ya tengan un cierto nivel de inglés y ciertos puntos débiles que tratar, y otra para las personas que quieren mejorar aspectos concretos (vocabulario, gramática, tiempos verbales…). Esto es necesario para dar clases en grupo. En privado, tendrás que adaptarte en función del progreso del alumno.

Para ser un buen profesor, escucha siempre a tus alumnos

Una vez completado el programa de tus clases, no es raro que tengas que volver a él, e incluso cambiarlo y mejorarlo. Es lo que diferencia a un buen profesor de uno mediocre: su capacidad de escuchar a sus alumnos y de adaptar sus lecciones en función de las diferentes situaciones.

Presta atención a tus alumnos Escucha a tus alumnos

Todos hemos tenido profesores aburridos, que sin duda eran eruditos y expertos en su materia, pero que sin embargo no conseguían mantener la atención de una clase. En cambio, también hemos tenido profesores que han conseguido hacernos apreciar una materia. La diferencia entre los dos tipos de profesores: la pasión, el esfuerzo y la capacidad de cuestionarse a sí mismos. Es muy fácil buscar ejercicios en Internet y dárselos a tus alumnos, pero conseguir cautivarlos no lo es tanto. Para ello, tienes que hacer que tus clases sean lúdicas e interesantes a la vez. Y sobre todo, no debes encerrarte en tus conocimientos; un profesor aprende mucho de sus alumnos, incluso puede que lo mismo que aprende un alumno de su profesor. Una clase no es un documento de Word o un PowerPoint estático. Una clase debe estar en constante movimiento.

Para que tus alumnos tengan ganas de aprender inglés, tus clases deben evolucionar en función de las expectativas de tus alumnos. ¿Prefieren un tema antes que otro? Dales vocabulario de ese tema. Sé divertido.

Evita el aburrimiento Sé divertido

Sin embargo, debes ser profesional en todo momento. Abierto, vale; amistoso, no. Implícate en el aprendizaje de tus alumnos preocupándote por ellos al máximo pero guardando al mismo tiempo las distancias para proporcionar un buen aprendizaje.

Consejos extra: algunos trucos para evitar el aburrimiento

Por último, aquí tienes algunos trucos para dar las clases a diario con toda tranquilidad. Algunos pueden parecer tontos o evidentes, pero creemos que es necesario señalarlos.

En primer lugar, cuando les des clase a niños pequeños, insiste en el hecho de que los padres deben estar presentes. Si puedes dar la clase en espacios abiertos, elige lugares públicos. En resumen, nunca te quedes solo con un niño; así, evitarás problemas con la justicia. Para ser sinceros, esto ocurre en muy raras ocasiones, pero es mejor prevenir que curar, que es difícil con este tipo de acusaciones.

En lo que respecta a los precios, infórmate de las tarifas en vigor. ¿Cuál es el precio justo de una clase de inglés? Si estás empezando, mantente en la franja baja siempre y cuando tengas para vivir, tras haber tenido en cuenta todos los gastos. Para ello, tienes que preguntarte a ti mismo cuáles son tus necesidades y el dinero necesario para vivir sin problema. A medida que encuentres nuevos clientes, podrás aumentar tus tarifas.

Por otro lado, evita sobrecargarte de trabajo. Aunque, claro, esto es más fácil de decir que de hacer, sobre todo cuando se empieza con una nueva actividad. Pero, para estar siempre al 100% y concentrado en lo que haces, tienes que tener la mente serena y reposada. Por tanto, organízate lo mejor posible para no estar nunca con el agua al cuello.

Por último, rechaza trabajar en negro. Evitar entregar una parte de tu dinero ganado con tu sudor puede parecer ventajoso en un momento dado, pero nadie sale airoso de esa situación. Además, la factura puede salir cara. ¿Merece la pena correr el riesgo? Depende de ti…

En resumen, si eres bilingüe, lánzate a la aventura de las clases particulares

Ahora que ya lo sabes todo, puedes dar el paso de embarcarte en esta nueva actividad con tranquilidad. Tienes la suerte de ser bilingüe (una competencia relativamente poco común). Ahora puedes hacer que, igual que te sirve a ti, les sirva a las personas a las que vas a enseñar. Sobre todo, no te olvides de que debes ser abierto y divertido guardando al mismo tiempo las distancias entre tu alumno y tú.

Ser un buen profesor de inglés Lánzate a ser profesor de inglés

Y, ¿quién sabe? Quizá despiertes la vocación a tus alumnos de ser, a su vez, profesores particulares de inglés o de español.

¡Solo tendrás que enseñarles cómo aprender inglés!

 

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