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Por qué y cómo simplificar una pieza para piano

Por Marisol el 21/07/2016 Blog > Música > Piano > Cómo Simplificar una Pieza para Piano
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Cuando se alcanza cierto nivel técnico en piano y se tiene suficiente experiencia y práctica, uno se puede permitir ciertas cosas: maneras de abordar la práctica del piano de una forma más original, como componer tu propia música o tocar con una sola mano.

Otra técnica, que puede ser muy útil cuando se tiene un poco de «pereza» por tocar una partitura compleja, es simplificar la partitura original para tener como resultado una pieza igual de agradable de escuchar, pero mucho más sencilla de tocar, que pueda ejecutar un pianista con menos experiencia.

¿Por qué simplificar una pieza para piano?

Simplificar una pieza de piano puede tener varios objetivos. No tienen nada que ver los unos con los otros, pero al final se relacionan, ya que el resultado es el mismo. Hacer una pieza para piano más fácil a veces es obligatorio, a menudo práctico y a veces agradable.

Porque algunas piezas tienen partituras demasiado largas e indescifrables

Algunos compositores se complican mucho cuando se deciden a componer música: sucesión de acordes complicados y sucesivos a un ritmo (muy) constante, muchos arpegios, encadenamientos varios, superposición de manos, etc. En pocas palabras, a veces es muy complicado.

Es en estos casos cuando el dicho de «¿por qué vamos a hacerlo sencillo cuando lo podemos hacer complicado?» cobra todo el sentido.

Tomemos como ejemplo la Sonata 29 de Beethoven. Todos conocemos la melodía, pero cuando nos ponemos delante de la partitura con la mayor voluntad del mundo, la cosa no funciona y eso no lo cambia toda la motivación que podamos tener, por desgracia.

El mundo se viene abajo, y la sensación de fracaso por no poder escalar una montaña demasiado alta es difícil de llevar para alguien que adora el piano, que trabaja su lectura musical o su destreza con el piano.

En estos casos, simplificar la música es una buena opción.

Simplificar piezas piano Querer tocar una pieza en particular da más motivación.

Porque te gustaría mucho tocar tal pieza, pero no tienes el nivel necesario

Como todos los músicos, tenemos sensibilidad, gustos, deseos y piezas referentes que soñamos con tocar. Pero a veces nos encontramos con muchas dificultades y con una melodía imposible de tocar con el nivel que tenemos, especialmente cuando uno está en la fase de aprendizaje. Todos hemos pasado por ello y es muy frustrante. Por eso, es una muy buena idea simplificar la pieza.

Si tomas clases, el profesor puede ayudarte a simplificarla directamente. Si no, hay tutoriales en Internet que facilitan la tarea, aunque de los tutoriales de YouTube, por ejemplo, no hay que fiarse mucho. Te aconsejamos que tengas unas bases sólidas en piano antes de ver estos tutoriales.

Finalmente, cuando la canción es más simple, es algo bueno para el pianista, ya que gana confianza en sí mismo y se alegra de haber conseguido tocar la pieza que tanto le gustaba y que siempre ha querido tocar.

Porque también es una forma de hacerse con esa famosa pieza

Un último aspecto en el que puede que no se piense a menudo cuando decidimos añadir una pieza a nuestro repertorio: el hecho de hacerse con la melodía.

El enfoque es diferente que en el caso de que uno no tiene el nivel para tocarla. En este caso, se trata de transformar la canción, cambiar el tono, posiblemente el ritmo, añadir efectos de estilo de piano (más arpegios y acordes). Se asemeja al proceso para componer una pieza para piano.

Por tanto, hacerse con la pieza es una buena razón para simplificarla, si se puede añadir un toque personal. Es en lo que se basa un cover.

Además, muchos artistas han llegado a subirse al escenario con este sistema como Madilyn Bailey en Estados Unidos.

Tocando música, la fama puede que no esté tan lejos. En todo caso, soñar no está prohibido. Es una idea que debe prevalecer cuando se hace música en modo alguno.

¿Cómo se puede simplificar una pieza para piano?

Hacer una melodía más sencilla acorde a nuestro nivel no es una tarea fácil. De lo contrario, todo el mundo lo haría y se desvalorizarían las obras de los compositores.

Es paradójico, pero cuanto más aumenta nuestro nivel, más capacidades se tienen (y, a veces, incluso más ganas) de simplificar al máximo las piezas.

El proceso suele ser el mismo.

Empezar por conocer la melodía al dedillo

De nuevo, esto puede parecer obvio, pero antes de simplificar la música es esencial conocer todos los detalles de la pieza: la estructura, la melodía, las secuencias, o incluso las variaciones y los efectos técnicos.

Conocer la pieza por completo es obligatorio antes de comenzar a simplificarla. Para ello, solo hay una solución: escucharla. Escuchar la música por la mañana antes de ir a trabajar, en el trayecto al trabajo e incluso una vez en la oficina. Escucharla una y otra vez es la única manera de conseguirlo.

Truco: escucharla teniendo en cuenta cómo tocarla funciona muy bien, es decir, si al escuchar la música te familiarizas con los acordes de la pieza, te habrás ahorrado un tiempo muy valioso. Este método funciona bien cuando se está aprendiendo piano todavía.

¿Conoces el principio del embudo?

Esta idea no se aplica solo a la música y al piano, pero cuando razonamos con la imagen de un embudo, entendemos mejor y más rápido el mecanismo que permite simplificar la música. Este mecanismo también es muy sencillo de entender.

Lo primero que hay que hacer es identificar los acordes principales de la pieza, los que forman la columna vertebral de la canción.

En el 80% de las canciones de hoy en día, con identificar los 4-5 acordes principales ya habrás hecho más de la mitad del camino. Una vez identificados estos acordes principales, hay que fijarse en el orden de sucesión en la pieza. Está bien saber tocar un acorde de do, de fa, de si y de sol por separado. Encadenarlos a la velocidad que uno quiere, es otra historia.

Y cuando se domina perfectamente esta secuencia, el embudo se ensancha y ya estarás listo para trabajar el resto de la pieza. Ahora te lo explicamos.

¿Es importante aprender los efectos de estilo y acordes secundarios de la pieza?

De nuevo, la respuesta puede parecer obvia. Y, sin embargo, se podría pensar que después de haber aprendido los acordes mayores de la canción, ya está todo hecho. ¡Pero no!

El resto de la pieza también es importante, pero no por las mismas razones.

Vamos a partir de una lógica simple. Si te dijera que rehicieras también los efectos de estilo y los acordes secundarios de la canción, ya no es una simplificación. Es un copia-pega. Entonces, ¿por qué hay que conocerlos? Simplemente porque también se pueden simplificar: pasar de acordes de 4 notas a 3, transformar un arpegio, eliminar los acordes que no parecen importantes, etc. El 80% de la simplificación es eso.

Simplificar pieza piano En piano, a menudo es aconsejable simplificar las cosas.

¿Cuál es el papel del profesor?

Si has optado por aprender piano con un profesor particular, él te ayudará en este proceso de simplificación. Te guiará, te aconsejará y, por supuesto, no permitirá que te disperses.

La elección de la pieza, el nivel de simplificación (poca simplificación, simplificación media, o simplificación completa) y, por supuesto, el apoyo personalizado en relación con tu destreza y tu potencial son aspectos de los que te podrás beneficiar.

Simplificar piezas piano El profesor de piano es el intermediario entre una partitura difícil y el resultado simplificado.

No dudes en preguntarle todo lo que necesites a tu profesor particular; te dará buenos consejos. Tendrás la oportunidad de estrechar lazos y tener una relación musical muy satisfactoria. Siempre es beneficioso para ambas partes.

¿Simplificar siempre es trampa?

En efecto, hay un lado «perverso» en esto de la simplificación: el de querer siempre simplificar todas las piezas. Te aconsejamos que simplifiques solo las piezas que te gusten mucho o las que tienes que tocar de manera urgente.

No hay que menospreciar las obras de los grandes compositores de piano, ya que forman parte de historia de la música.

Puedes simplificar, pero ten en cuenta que solo progresarás de manera efectiva elevando el nivel de complejidad de las piezas.

Y si quieres un último consejo, se trata de simplificar, por supuesto, pero sobre todo de mantener siempre en mente un objetivo, una pieza difícil de tocar que te gustaría ejecutar como si fueras el propio compositor.

En esto se basa la práctica, y es lo que te convertirá en un pianista realizado.

Está bien tener esta técnica en tu repertorio.

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Marisol
Traductora y correctora. Lectora empedernida. Me encanta viajar, la música y vivir nuevas experiencias.