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Cómo hacerse profesor freelance para adultos

Publicado por Raquel, el 14/11/2018 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Trabajar de Autónomo como Formador para Adultos

«Una enseñanza que no enseña a plantearse preguntas es mala» – Paul Valéry

Cuando hablamos de enseñanza, generalmente pensamos en un público joven: estudiantes de primaria, secundaria o bachillerato. No obstante, los alumnos pueden llegar a tener perfiles muy diversos. De hecho, cada vez son más los adultos interesados en recibir cursos formativos. Ya sea para avanzar, conocer mejor una disciplina o, simplemente, evolucionar y rendir mejor en el día a día o el trabajo.

Hoy en día, existen muchas agencias y empresas educativas dedicadas a realizar cursos de formación para adultos, ya sea de manera independiente o para empresas.

No obstante, estos cursos no están únicamente limitados a trabajadores que quieren seguir especializándose en su ámbito, sino también a adultos que, simplemente por ocio, quieren descubrir una nueva disciplina. Hablamos de personas interesadas en, por ejemplo, descubrir nuevas recetas vegetarianas, aprender yoga, estudiar inglés o cualquier otro idioma extranjero. Como ves, las opciones pueden ser de lo más variadas.

Los niños se concentran peor en clase. Los adultos mantienen mejor la concentración con su profesor que los alumnos más jóvenes.

Como profesor, puedes plantearte la opción de orientar tus clases hacia este tipo de público, que, pese a que puede llegar a ser mucho más exigente que otro más joven, también puede ser enormemente gratificante y enriquecedor.

En este artículo nos proponemos analizar las clases particulares para adultos: trabajo autónomo, características de contenidos y metodologías, etc.

Motivos para ser profesor para adultos de manera autónoma

El mundo de la docencia para adultos es único. Más allá del gusto por la enseñanza, los conocimientos pedagógicos necesarios y la experiencia profesional adecuada, debes tener una fuerte motivación que te anime a volcarte plenamente en tus alumnos.

Y es que trabajar dando clases particulares como profesor autónomo puede ser muy complicado. Para empezar, si quieres trabajar dentro de la legalidad, debes darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), abonar las cuotas mensuales, dar cuenta de todos los ingresos y gastos de la actividad económica, realizar las declaraciones trimestrales y anuales, etc.

Una vez hechos los trámites, has de tener en cuenta que, como profesor autónomo, lo más probable es que tus ingresos no sean fijos. ¿Qué quiere decir esto? Pues que a no ser que consigas mantener a un grupo de alumnos durante todos los meses del año, seguramente habrá épocas en las que tus ingresos sean mayores y otras en los que sean menores, o incluso inexistentes. En muchos casos, los profesores particulares no perciben apenas ingresos durante los meses de verano, por ejemplo, pero eso no les exime de pagar las cuotas correspondientes.

Ante todo esto, decimos sin miedo a equivocarnos que uno de los pilares esenciales para trabajar como profe particular dando clases a adultos es tener una buena motivación. La pasión por la trasmisión de conocimientos y saberes es un elemento imprescindible en este empleo.

Enseñar es, ante todo (ya se trate de enseñar a niños, adolescentes o adultos), una forma de mostrar una perspectiva diferente del mundo. Hacer ver a los alumnos un ámbito de especialización con otros ojos, todo a través de estrategias didácticas y metodologías adaptadas.

A la hora de dar clases a personas adultas, debes mostrarte como una persona segura de sí misma y con conocimientos avanzados en tu área de especialización. A diferencia de lo que ocurre con las clases destinadas a un público más joven (estudiantes con una programación regulada, por ejemplo, que simplemente necesitan apoyo académico), tus alumnos te ayudarán a guiar el contenido de las clases, según lo que necesiten o quieran aprender. Gracias a sus preguntas, crearás un recorrido específico.

Aprende a adaptarte a tu alumnado. Las clases para adultos no son puramente teóricas, también tienen un lado práctico.

El trabajo de formador de adultos es especialmente enriquecedor porque cada estudiante te propondrá o pedirá una forma concreta de abordar cada disciplina, pero de ti depende cómo hacerlo.

Y quizás te preguntes: ¿necesito algún tipo de formación específica para trabajar como profesor para adultos? No. Si bien te podría venir de perlas un Máster en Formación de Profesorado o algún curso de Pedagogía, lo cierto es que no se te exigirá ninguna titulación a la hora de dar clases particulares a adultos.

Eso sí, si quieres dedicarte a tiempo completo a la enseñanza, debes conseguir que tus alumnos noten los resultados. Puede darse el caso de que un docente con una amplia formación educativa no sea capaz de trasmitir conocimientos, mientras que una persona sin cursos de metodología consiga cautivar con sus explicaciones a cientos de alumnos. Todo depende de ti y de tus aptitudes.

Consejo: recuerda siempre que las clases no se improvisan. Prepara cada sesión con atención para que sea lo más enriquecedora posible para ti y tus alumnos.

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Formador de adultos: una profesión de experiencia

No nos cansaremos de repetir que para trabajar como profesor autónomo para adultos hay que tener, ante todo, pasión y motivación. Esta profesión requiere mucha experiencia, además de conocimientos metodológicos adecuados para conseguir que los alumnos aprendan de manera eficaz. Como profesores, debemos mostrarnos seguros y capaces de hablar sin miedo de nuestro recorrido profesional, así como de nuestro proyecto formativo.

Muchos adultos deciden apuntarse a clases o cursos formativos para seguir aprendiendo, iniciarse en profesiones diferentes, cubrir su tiempo de ocio, etc. Las sesiones de formación pueden ser enormemente enriquecedoras e interesantes, de ahí que estén teniendo tanto éxito.

Para trabajar como profesor autónomo para adultos no necesitas unas aptitudes muy distintas que para trabajar como profesor para otros públicos. Necesitas una formación especializada en una disciplina, competencias pedagógicas y, un consejo: capacidad para utilizar tu propia experiencia de aprendizaje para planificar tus clases.

Organiza tus sesiones para estudiantes de mayor edad. Si quieres dar clases a adultos debes saber adaptarte, y adaptar tu discurso.

Eso sí, hay ciertos detalles que no debes pasar por alto. Si quieres tener un trabajo bien organizado que te permita cotizar a la Seguridad Social, debes acordarte de realizar todos los trámites necesarios para darte de alta en autónomos.

Trabajar como profesor de adultos autónomo: ventajas e inconvenientes

El trabajo de profesor de adultos es un ejemplo perfecto de reconversión laboral. Si quieres dar un giro a tu carrera, ¿por qué no te animas a compartir tus conocimientos con otras personas que se puedan beneficiar de tu experiencia y sabiduría? La idea es estupenda, pero antes de lanzarte a la aventura te animamos a que consideres las ventajas e inconvenientes de esta profesión. Porque, por desgracia, las clases para adultos no son todo ventajas.

Las ventajas

Como ya sabrás, el trabajo autónomo tiene la ventaja de ser muy flexible, ya que te permite organizar tu tiempo como mejor te convenga. Del mismo modo, te da la libertad de marcar tus propias tarifas para gestionar tus ingresos. Y, si quieres, también puedes compaginarlo con un segundo empleo.

No pinta nada mal, ¿verdad?

Por otra parte, no necesitas obtener un diploma o certificado particular para dedicarte a la enseñanza para adultos. De hecho, lo único que tienes que hacer, una vez que consigues tus primeros alumnos, es demostrar que tienes las aptitudes necesarias para ser un buen docente. Para ello, solo tienes que ser capaz de adaptar tu discurso y el contenido de tus clases a las expectativas de unos clientes adultos, que, por lo general, se mostrarán más exigentes.

Otra ventaja de esta profesión es que solo depende de ti (y de las necesidades de tus alumnos) el contenido de cada clase. Además, tú decides qué tipo de profesor ser: ¿Quieres dar solo clases de vez en cuando? ¿Te gustaría dedicarte a la docencia a tiempo completo? ¿Buscas crear grandes grupos de alumnos? ¿Prefieres la enseñanza individualizada? Gestiona tu tiempo como mejor te venga y adapta tu metodología a cada situación.

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Los inconvenientes

Como te decíamos, en el mundo de la docencia para adultos no todo es de color de rosa, especialmente en el mundo de las clases particulares. Sí que es verdad que se trata de un ámbito apasionante y enriquecedor, pero también puede llegar a ser muy complicado.

Escoge el público hacia el que van orientadas tus clases. Como profesor autónomo puedes dar clases tanto a adultos, como a niños y jóvenes. Tú decides.

Entre los inconvenientes principales de este trabajo encontramos la inseguridad laboral que, en muchas ocasiones, deriva en desmotivación y estrés. Aunque podamos gestionar nuestro tiempo como mejor nos convenga, al final dependemos por completo de nuestros alumnos. Así, si deciden dejar las clases, si se van de vacaciones, si logran sus objetivos y deciden terminar su formación, perdemos ingresos. Por el contrario, si trabajamos para una agencia o academia, nuestro salario mensual será siempre estable y no dependerá de las idas y venidas de los estudiantes.

El principio base del trabajo por cuenta propia consiste en, como su propio nombre indica, no trabajar para nadie; es decir, no rendir cuentas a nadie. El problema está en que, por muy atractiva que resulte la idea, no tenemos a nadie que nos respalde. Todo el trabajo depende únicamente de nosotros. Eso supone una carga adicional; la preocupación de estar siempre buscando nuevos alumnos, de no perderlos, etc.

Para ser profesor para adultos debemos saber de qué hablamos, pero también ser capaces de asumir correctamente las críticas de personas que quizás también conocen nuestro ámbito de especialidad. Un adulto probablemente tendrá más experiencia en ciertas disciplinas que un niño o un adolescente, por lo que quizás llegue a contradecirte o a hacerte preguntas complicadas.

Como ves, esta profesión puede resultar muy atractiva, pero también tiene ciertas limitaciones. No obstante, en líneas generales, decimos sin miedo a equivocarnos que enseñar a adultos es una experiencia de lo más estimulante. Es un reto más que nos animará a seguir aprendiendo como docentes.

También puedes trabajar dando cursos de formación en empresas.

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