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¿Qué ventajas tiene ser guitarrista?

Publicado por Raquel, el 13/12/2018 Blog > Música > Guitarra > Los Beneficios Psicológicos de la Guitarra

«No te hace falta cerebro para escuchar música». Luciano Pavarotti

Claro está, la música es buena para el cerebro. Para empezar, la música influye en la percepción del esfuerzo. Por ejemplo, un estudio de la Southern Connecticut State University ha demostrado que las jugadoras de baloncesto corrían 5 minutos más si lo hacían escuchando música (a un nivel de intensidad entre el 85% y el 90% de frecuencia cardiaca máxima).

Así se demuestra que la música y aprender a tocar la guitarra tienen un impacto beneficioso en nuestro rendimiento diario. Descubre las ventajas de tocar la guitarra, de forma autodidacta o yendo a clases de música, en este artículo.

Tocar la guitarra para mejorar nuestra memoria

Te guste el estilo que te guste y toques el tipo de guitarra que toques (folk, acústica o eléctrica), hay una cosa que hay que tener clara: vas a tener que aprender los aspectos técnicos. Y cuando decimos aspectos técnicos, decimos acordes de base, acordes cruzados, gama pentatónica, arpegios y otros ejercicios de rítmica.

Tocar la guitarra es un estímulo fantástico para ciertas zonas del cerebro, como las que gestionan la memoria. Entre ellas, destacamos:

  • La memoria episódica: como cuando escuchas una canción y te acuerdas de algo, de alguien o de un momento concreto.
  • La memoria semántica: al trabajar la cultura de la guitarra, adquirirás conocimientos que se irán anclando en tu cerebro.
  • La memoria perceptiva: la que registra los sonidos que percibes, por ejemplo.
  • La memoria procedimental: la memoria que almacena las competencias específicas, como saber leer una tablatura, aprender solfeo o afinar una guitarra.
  • La memoria de trabajo: la que conserva la información necesaria para la ejecución de una tarea.

Haz que tus dedos trabajen con las cuerdas. Para aprender a tocar la guitarra, tendrás que poner a prueba tus falanges.

No obstante, aprender a tocar la guitarra es también aprender a concentrarse más tiempo. Al trabajar varios tipos de memoria, tu capacidad de concentración se verá reforzada. Al fin y al cabo, piensa que para practicar un instrumento musical, tienes que dedicarle el 100% de tu atención. No podemos permitirnos parar cada 5 minutos para echarle un ojo a Facebook, responder a un email o hacer una llamada.

A medida que aprendas, irás adquiriendo una cierta disciplina, con lo que te resultará más sencillo estar con la concentración a tope durante una o dos horas. Esto te ayudará con la guitarra, claro, pero también te servirá para el resto de ámbitos de tu vida.

Cuanto más concentrado estés, mejor y más rápido funcionará tu memoria.

Una vez hayas entres en esta dinámica, podrás mejorar y avanzar mucho más rápido, ganarás más autoconfianza y serás eficiente a la hora de practicar. Piensa que el cerebro es un músculo que a menudo no tenemos en cuenta, pero que, al igual que cualquier otro, hay que entrenar regularmente para mantenerlo activo y que funcione bien.

Lógicamente, tocar la guitarra es bueno para los niños y los adolescentes porque les ayuda a desarrollar su cerebro correctamente. Sin embargo, a los adultos también les sirve porque retrasa el envejecimiento del cerebro y previene el riesgo de Alzheimer.

Recuerda que la guitarra te puede ayudar a mejorar tu creatividad.

Empezar a tocar la guitarra para liberar estrés

El estrés es la enfermedad principal del siglo XXI. Dos de cada tres trabajadores sufren de estrés. Y lo peor es que nadie se libra: puede que sea por un compañero de trabajo que es insoportable, por una cita en el médico, por cuidar de los niños, etc. El estrés es algo cotidiano para cada uno de nosotros y es inevitable.

No obstante, hay métodos para liberar un poco el estrés, sobre todo para prevenir problemas cardiacos, sobrepeso o la pérdida del sueño. Pues bien, la guitarra es un remedio excelente para eso. Por ejemplo, al volver del trabajo puedes sentarte con la guitarra y marcarte unos riffs a lo Hendrix o tocar un poco de flamenco, según te apetezca. Y solo con eso, ya verás cómo se te quita un peso de encima.

La música puede hablar por ti. Utiliza la guitarra para expresar emociones.

Si tienes menos estrés, estarás de mejor humor y mejorarán tu calidad de vida y de sueño. Sin embargo, ten en cuenta que aprender a tocar un instrumento también puede producir estrés, con lo cual estaríamos empeorando las cosas. Hay que centrarse en el buen estrés: en la motivación y en las ganas de aprender para dar lo mejor de ti mismo. Este «buen estrés» es un estado temporal que te permitirá centrarte en tu objetivo: tocar bien en un concierto.

Aprender a tocar la guitarra para ser más perseverante

En contra de lo que sucede con el piano, en el que «solo» hay que tocar las teclas con los dedos para producir el sonido, el guitarrista tendrá que redoblar sus esfuerzos para pulsar bien las cuerdas y los trastes para que suene correctamente.

Al igual que con el violín, la curva de aprendizaje es lenta al principio.

Sin embargo, solo hay que dedicarle unos minutos cada día para empezar a ver los resultados. Por eso, tienes que ser perseverante y no rendirte al cabo de dos clases, solo porque lo que hace el profesor pueda ser muy difícil de emular. Es posible que en algún momento te estanques, pero lo importante es que no bajes los brazos. Al cerebro solo le hace falta tiempo para asimilar los nuevos movimientos y prácticas y, de hecho, este músculo se enfrenta a varias fases de aprendizaje que hay que respetar.

El aprendizaje no es lineal, pero si tienes siempre en mente tus objetivos y perseveras a la hora de practicar y ensayar, irás viendo los resultados. De hecho, a veces lo único que hace falta es que alguien te revise, como un profesor de guitarra, y evalúe tu progresión.

Márcate una meta y trabaja hasta alcanzarla con tu guitarra. La guitarra es como el deporte: no debes parar hasta que hayas alcanzado tu objetivo.

Aprender a tocar la guitarra para divertirte

Como en toda práctica musical y como en toda actividad, ¡hay que divertirse! Tocar la guitarra libera la hormona del placer, la dopamina, que nuestro cerebro segrega cuando nos relajamos, cuando hacemos deporte o cuando comemos chocolate negro, por ejemplo.

Todavía mejor, la guitarra también te ayudará a liberar endorfinas, otra hormona que nuestro cerebro produce cuando hacemos deporte o cuando hacemos el amor. De esta forma, la guitarra te relajará y te ayudará a mantener tu objetivo y perseverancia de seguir mejorando. Ten en cuenta que la endorfina es un estimulante para el cuerpo y el alma, que también sirve como analgésico y refuerza el sistema inmunológico. Por todo esto, tocar la guitarra es una forma de estar en mejor forma física y de estimular nuestro cerebro.

De hecho, si eres capaz de cantar mientras tocas la guitarra, te animamos a que lo hagas, porque así también trabajarás tu capacidad pulmonar. Lo que está claro es que, con tanta hormona y beneficios de salud, tu autoconfianza también recibirá un gran impulso, de forma que trabajarás más y cuanto más trabajes, más mejorarás, y así sucesivamente.

La guitarra acústica para expresar nuestras emociones

«La música empieza allá donde acaba el poder de las palabras». Richard Wagner

La música es un modo fantástico de expresar las emociones. Ya estés triste, enfadado o contento, la guitarra será tu mejor amiga y te ayudará a expresarlo.

De la misma forma que tocar la guitarra libera estrés, este instrumento también puede ayudar a expresar otras cosas que quizás no sepas cómo decir.

Compartir escenario con artistas. ¿Te imaginas tocando la guitarra con otros músicos?

Al igual que los escritores revelan sus pensamientos y recuerdos más dolorosos ocultándolos en las palabras sobre el papel, el músico deberá transmitir esas mismas vivencias en las notas de la música que toque con su guitarra. Por ejemplo, si improvisas, puedes dejar volar tus dedos sobre las cuerdas de la guitarra y liberar tus emociones. Eso te vendrá muy bien, créenos.

Si optas por componer, también podrás mostrar emociones en las canciones que logres crear. Si no te encuentras emocionalmente bien o te invade la ira, la melancolía o la felicidad, no lo dudes: toma tu guitarra y deja que la música hable por ti.

Convertirse en guitarrista para mejorar tus relaciones

Uno de los elementos más importantes de la música es el intercambio. El intercambio (de mensaje y emociones, por ejemplo) es esencial entre el guitarrista y el público, pero compartir todo esto también es fundamental cuando lo hacemos con otros músicos.

Si formas parte de un grupo tocando la guitarra, todos intercambiaréis vuestros talentos, vivencias y opiniones, con lo que trabajaréis la empatía y la comunicación con los demás. Cada uno desempeñará un papel y tendrá que ayudar a los demás por el bien común del grupo. De esta forma, no perderás la humildad y evitarás que la mejoría o el éxito se te suban a la cabeza.

Además, compartir y ensayar con otros músicos también te ayudará a crear vínculos de amistad muy fuertes. Seguro que os lo pasaréis bien y juntos iréis creando esos recuerdos que fortalecerán vuestra relación. Ahora bien, ten en cuenta que estar en un grupo no siempre es jauja. Es posible que haya choques y conflictos, y tendréis que aprender a comunicaros y a entender a los demás para solucionarlos.

En realidad, tocar la guitarra también implica ser tolerante hacia los demás y hacia sí mismo, y aprender a respetar el trabajo de los demás. Poco a poco irás asimilando cómo relacionarte con los demás y lograrás ser flexible en tus relaciones. ¿Y tú, has notado algún beneficio psicológico al tocar la guitarra?

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