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Cómo desarrollar tus competencias como guitarrista

Publicado por Raquel, el 13/12/2018 Blog > Música > Guitarra > Por qué Aprender a Tocar la Guitarra

«La música ofrece muchas emociones, te transporta. Tiene la capacidad de hacernos viajar en el tiempo, de traernos recuerdos. La música nos motiva, nos refuerza». – Aretha Franklin

Hay muchos españoles que disfrutan tocando algún instrumento, ¿eres tú uno de ellos?

Podemos tocar la guitarra simplemente para divertirnos, para aprender un par de canciones o para dejar boquiabiertos a tus amigos en una noche de fiesta.

Pero aprender a tocar la guitarra nos puede aportar muchísimos más beneficios. La guitarra deja volar nuestra imaginación, nos ayuda a mejorar nuestro oído musical y a liberar la tensión y el estrés.

No está nada mal, ¿no crees?

Desarrollar la creatividad gracias a la guitarra

Para que llegues a ser guitarrista, no basta con que te aprendas los acordes más básicos y los repitas como si fueses un diccionario de acordes. Tendrás que demostrar también que tienes capacidad de inventar un riff por ti mismo, de improvisar dentro de cualquier estilo musical que elijas y de componer tus propias melodías o canciones.

Debes trabajar la creatividad desde el momento en el que empieces a aprender a tocar la guitarra, ya sea acústica, folclórica o eléctrica.

Pon en práctica tu inventiva con las cuerdas. La guitarra te puede servir para dar rienda suelta a tu creatividad.

Lo mismo ocurre con la mayoría de actividades artísticas: tienes que ser capaz de improvisar para «hacer tuyo» el aprendizaje y desarrollar un estilo propio.

En las clases de guitarra, tu profe te pedirá que improvises delante de otras personas utilizando un arpegio, la gama pentatónica o un acorde de guitarra específico. Puede que al principio te entre el pánico escénico, pero pronto te darás cuenta de que es una forma magnífica de aprender y de compartir con todos los alumnos estilos e ideas.

Pero si decides aprender de manera autodidacta, tendrás que también practicar con este ejercicio y centrarlo en varios aspectos específicos:

  • La escucha musical.
  • La respiración.
  • La técnica.
  • Los movimientos de las manos de manera individual.
  • La creatividad.

A medida que vayas desarrollando tu creatividad con la guitarra, podrás empezar a ofrecer piezas nuevas y componer fragmentos originales.

Cuanto más practiques la improvisación más a gusto te sentirás. ¡Hasta podrás tocar algún solo en tus conciertos!

¿No tienes una vena muy creativa? Pues prueba a partir de una línea de base, un ritmo y un conjunto de acordes de una canción que conozcas y vete modificándola como más te guste.

Aprender a tocar la guitarra para unirse a un grupo de música

Ni duda cabe que podemos aprender a tocar la guitarra de manera autodidacta, pero como debemos empezar por descubrir cómo se leen las tablaturas, cómo se utiliza el metrónomo o cómo se afinan las cuerdas (entre otras muchas cosas), la tarea puede acabar resultando de lo más aburrida.

Además, otro de los inconvenientes de aprender por nuestra cuenta es que resulta complicado encontrar ejercicios para progresar y retos que nos permitan seguir aprendiendo sin perder la motivación y dejar de lado la guitarra.

Por supuesto, si te animas a recibir clases de música de la mano de un profesional, probablemente este proceso cambie considerablemente. Tendrás a una persona que te guíe en tu día a día y que te ayude a mantener la motivación.

Y si las clases son grupales, verás cómo trabajar con otros alumnos es una experiencia muy enriquecedora: las clases serán más divertidas y amenas y podréis aprender unos de otros.

Siguiendo esta misma lógica, ¿por qué no participas en un grupo de música?

A fin de cuentas, la música está hecha para ser compartida, ya sea con otros músicos o con un público. Nos permite trasmitir emociones, olvidar problemas, bailar, etc.

Júntate con otros músicos para aprender. Un batería te puede ayudar a descubrir cómo mantener el tempo.

Tocar en un grupo también te dará la oportunidad de tocar en algún que otro concierto. ¿Te lo habías planteado?

Eso sí, formar parte de un grupo implica un cierto grado de compromiso, trabajo y disciplina por parte de todos los miembros de la banda.

Si estás empezando a tocar la guitarra, lo más fácil es que te unas a un grupo ya formado. De este modo, tocarás con personas experimentadas que te ayudarán a aprender y a motivarte.

El problema al empezar es que resulta complicado encontrar un grupo ya formado que esté buscando un guitarrista. Suele haber muchas personas dispuestas a tocar la guitarra en un grupo, por lo que las bandas tienen dónde escoger. Por tanto, tendrás que dar lo mejor de ti en las audiciones, así que prepárate a conciencia.

Te aconsejamos a que prepares bien algunas de las piezas del grupo en el que te gustaría tocar (o de un estilo similar). Si las practicas, tendrás menos nervios y podrás demostrar mejor tus dotes de guitarrista.

Pero que no te limite la falta de experiencia. Puedes tocar en un grupo que también esté empezando o que tenga un nivel intermedio y te anime a avanzar y sacarle el máximo provecho a tu trabajo.

Además, debes tener en cuenta que lo que prima a la hora de escoger un músico es el feeling. De hecho, cuando elegimos un profesor de guitarra, buscamos una persona con la que nos sintamos a gusto y con quien podamos crear un vínculo especial que haga que el proceso de aprendizaje fluya mejor.

Empezar a tocar la guitarra para desarrollar el ritmo

Estar en un grupo de música es también una forma estupenda de desarrollar el sentido del ritmo y la capacidad de respetar el tempo.

Si trabajas en solitario, utiliza un metrónomo para que te ayude a marcar el tempo. Si trabajas en un grupo, puedes también utilizar un metrónomo, pero normalmente esta tarea la desempeña la batería.

Debes tener en cuenta que el ritmo es algo que se aprende. Aunque muchas veces hablamos de que hay personas que tienen más «sentido del ritmo» que otras, lo cierto es que esta capacidad se puede adquirir con práctica.

Probablemente una persona que haya crecido rodeado de músicos y bailarines probablemente tenga más facilidad para identificar los ritmos y progresará más rápidamente, especialmente al principio.

Por el contrario, habrá otros músicos que no tengan ese «don» y tendrán que trabajar más duro para aprender solfeo, descubrir las gamas y la armonía de una manera más técnica, no tan intuitiva.

Disfruta de la música con amigos. ¿Te imaginas compartiendo escenario con otros artistas?

Por desgracia, no es fácil desarrollar el sentido del ritmo, no basta con aprender a tocar unos acordes u otros, sino que es más complicado. Pero, de nuevo, que sea complicado no quiere decir que sea imposible.

Para empezar, tendrás que desarrollar tu escucha musical y fijarte bien en el tempo, así como en la firma rítmica de las piezas que escuches en la radio, la televisión, en el supermercado o incluso en el ascensor.

Si quieres desarrollar tu sentido del ritmo con la guitarra, compartimos contigo algunos truquillos:

  • Mover el pie.
  • Contar los tiempos.
  • Trabajar con un metrónomo.
  • Tocar acompañado de una canción grabada.
  • Tocar en grupo.

Te llevará tiempo, pero con paciencia y dedicación, dominarás el ritmo como grandes a la altura de Hendrix o Clapton.

¿Cuáles son los beneficios psicológicos de tocar la guitarra?

Como probablemente ya sabrás, tocar la guitarra nos aporta muchísimos beneficios.

Empezar a tocar la guitarra nos puede servir para, entre otras cosas:

  • Desarrollar la memoria: para aprender un diagrama de acordes, partituras y practicar con canciones nuevas, tienes que darle trabajo a tus dedos. Poco a poco, aprenderás a concentrarte durante periodos más largos de tiempo, darás trabajo a tu memoria y mantendrás el cerebro alerta.
  • Eliminar el estrés: tocar un instrumento de música te permitirá relajarte. Si te concentras en tu aprendizaje no pensarás en tus problemas, ya sean estos laborales o personales. El estrés causa muchos problemas en nuestro día a día: nos hace ganar peso o perder el apetito, dormir mal o padecer trastornos cardiovasculares… ¿Y si el remedio a todo esto fuese la guitarra?
  • Superarse a sí mismo: si bien con el piano «basta» con tocar una tecla para que suene una nota afinada, con la guitarra hay que tener más cuidado porque hay que tocar las cuerdas adecuadas. Para ello, necesitarás practicar y perseverar. No todos aprendemos al mismo ritmo ni de la misma manera; del mismo modo que también vivimos procesos de estancamiento. Tendrás que tener una voluntad de acero para no tirar la toalla.

Olvídate de tus preocupaciones con la guitarra. Tocar un instrumento te puede servir para relajarte y desestresarte.

  • El placer ante todo: como con el deporte, tocar la guitarra nos ayuda a liberar dopamina y endorfinas, las hormonas del placer.
  • La expresión de las emociones: la música se basa fundamentalmente en el intercambio de emociones y la liberación de sentimientos, ya hablemos de alegría, melancolía o tristeza. Si tienes un nudo en la garganta, coge la guitarra y deja que tus dedos hablen por ti y produzcan unos sonidos o unas melodías que te hagan sentirte mejor. No pienses, deja que tu emoción se exteriorice.
  • Los encuentros: tocar la guitarra nos permite vivir momentos estupendos con otros músicos que comparten la misma pasión que nosotros por la música y los mismos valores. Formar parte de un grupo te servirá para crear vínculos muy fuertes con otras personas y crear recuerdos relacionados con una pasión común.

Entonces, ¿cuándo vas a empezar a tocar la guitarra?

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