Enseñes en el ámbito que enseñes, empezar a dar clases no es algo con lo que se nazca aprendido, y hacerse respetar por los miembros del aula puede ser una de las tareas que más quebraderos de cabeza nos dé, sobre todo al principio.

La habilidad de ganarse el respeto de la clase puede ser de las más complicadas de adquirir, especialmente en los grupos de la enseñanza secundaria. Por mucho que conozcas la teoría de la materia que impartes, no hay que olvidar la “asignatura” del respeto, que se aprende día a día en el aula. Para que avances en ello, te damos algunos consejos que te pueden ser útiles, especialmente, si estás empezando. ¡Vamos allá!

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Vamos

Adoptar una actitud firme y saludable para hacerse respetar

La educación ha cambiado mucho a lo largo de los años: antes, la figura del profesor/a era más rígida, mientras que ahora, el objetivo es crear un buen ambiente en la clase, que exista más comunicación y participación.

Pero siempre con límites: los profesores/as no son amigos del alumnado, también necesitan implantar unas reglas y normas desde el principio, que su figura sea también la de la autoridad. Y esto puede resultar complicado al principio de la carrera docente, cuando se tienen menos tablas.

"Aprendiendo, enseñarás. Enseñando, aprenderás", Phil Collins (cantante).

Y es que es precisamente enseñando, como se aprende a enseñar, también en esos valores de respeto a la “autoridad”. La paciencia también será parte fundamental de esta tarea, pues con el tiempo interiorizarás esta parte de la enseñanza que, al principio, puede ser más problemática. Además de que es de suma importancia, aunque tal vez en los estudios docentes no tenga el peso que debería.

Puede que quieras ser el profesor o profesora más guay del centro -especialmente a partir de secundaria-, pero siempre hay tiempo para esto; de nada sirve ser guay si alumnos y alumnas no te respetan. Se trata de un encaje de bolillos que debes empezar a urdir desde la primera clase. ¡El tiempo traerá los frutos!

¿Qué puedes hacer para hacerte respetar?

mis alumnos no me respetan que hago
Cuanto más divertida y entretenida sea la clase, más te respetarán.

Hay varias cosas que puedes hacer desde el principio, independientemente de en qué tipo de centro enseñes y en qué nivel:

  • Elabora un plan para crear un buen ambiente y tranquilo en clase, pon especial atención a esos “grupitos” que pueden perjudicar ese objetivo.
  • Expón a los miembros de la clase las normas de buena conducta que esperas de ellos. No lo des por sabido.
  • Muévete en el espacio, ten siempre a la vista a todos los estudiantes, pero no te mantengas estático/a en la posición de autoridad de la pizarra, por ejemplo. Muévete en función de sus necesidades y de las que pida la clase.
  • Intenta que ningún estudiante se sienta perdido: explica bien cada tarea, actividad o ejercicio: si han entendido lo que tienen que hacer, lo harán más fácilmente y evitarás distracciones y preguntas entre ellos/as.
  • Aprende los nombres de toda la clase, que sientan que hay conexión.
  • No permitas nunca faltas de respeto entre compañeros y compañeras.
  • Adapta tu tono de voz en función del momento: más firme para frenar un alboroto, más tranquilo en las explicaciones, permítete hacer alguna broma si se da una situación divertida.
  • Deja claro que el respeto no es solo hacia ti, sino también hacia los compañeros/as. No permitas burlas si algún alumno o alumna no sabe hacer algo, por ejemplo.

A tener en cuenta: por mucho que planifiques y que pretendas seguir todos estos consejos, cada clase es distinta, tanto en el plano individual como en el colectivo. El sentir del aula te irá guiando también, y en función de eso tendrás que tomar medidas más estrictas o relajarte.

como hacerse respetar en el aula
Generar un buen ambiente también ayuda a ganarse el respeto.

Cómo hacerse respetar en clase dominando la asignatura y la disciplina

Aunque pueda parecer obvio, un docente ha de conocer en profundidad la asignatura que enseña. Aun así, no es posible saber absolutamente todo sobre la misma: ¿Puede, por ejemplo, alguien que da clases de historia, saberse de memoria absolutamente todas las fechas de la historia universal? Probablemente no…

Por eso, nunca se deja, o se debe, dejar de aprender, pues cada curso tiene estudiantes diferentes con preguntas distintas. Tú deberás "actualizarte" continuamente en función de ello, y aprender a responder, así como a tener honestidad en caso de que no sepas hacerlo. Ser profesor o profesora es una tarea de aprendizaje diaria, pues, como dijo Sócrates:

"Solo sé que no sé nada".

Porque, ¿queremos transmitir al alumnado que lo sabemos absolutamente todo? Tal vez sea más pertinente reconocer las limitaciones propias y responde con un “¡Buena pregunta! Te daré la respuesta en la próxima clase", en lugar de evitar responder por no dejar al descubierto que no conocemos la respuesta.

¿Temes que la clase piense que eres un mal docente por no conocer absolutamente todas las respuestas? Tal vez deberíamos centrarnos en que la clase comprenda que todos somos seres humanos con limitaciones, también el profesorado es un ejemplo de que nadie es perfecto y, del mismo modo, hagas entender a los estudiantes que es lícito desconocer algunas cuestiones. Todas las personas pueden seguir aprendiendo. ¿No es una gran enseñanza también, además de las teóricas?

Por lo tanto, tendrás que seguir trabajando y estudiando tu asignatura. Alguien que enseña, aunque se haya formado para ello, no es un “producto acabado”, ¡el aprendizaje en la clase es constante, también para ti!

mis alumnos no me respetan
Tú tampoco dejarás de aprender en el aula.

Preparar y organizar bien las clases

"Si quieres trabajadores creativos, dales tiempo suficiente para jugar", John Cleese (actor).

Hacerse respetar en clase también pasa por que las lecciones sean entretenidas, participativas, pero ¿es posible que todas las sesiones sean divertidas y seguir el programa?

Aquí, el trabajo del profesor/a es la clave, preparar y organizar las clases, hacer que sean entretenidas y variadas es un trabajo que se hace fuera del aula y que, aunque no se ve, implica casi la misma dedicación y tiempo que el que se hace dentro de ella.

La creatividad, sin salirse del programa que se debe cumplir, será fundamental, de nuevo un encaje de bolillos para el que te pueden servir algunas de estas ideas:

  • Utiliza material visual y presentaciones que ayude a la clase a visualizar e interiorizar los conceptos.
  • Prepara actividades grupales, que fomenten el aprendizaje pero también la pertenencia al grupo.
  • Emplea soportes audiovisuales si cuentas con el material necesario en el aula.
  • Idea juegos educativos, que aprendan jugando y a jugar.
  • Combina tareas en casa que también sean entretenidas: haz que investiguen, que busquen información, no solo que completen el ejercicio.

Las clase no serán siempre 100% divertidas, pues el alumnado ha de interiorizar y aprender mucha información, pero cuanto más interactivo sea su trabajo, más se divertirán y menos les costará aprender.

Obviamente, tu margen de maniobra dependerá, en gran medida, de la materia que impartes y del nivel de enseñanza en el que trabajes; hay cursos en los que “salirse” del plan de estudios será mucho más limitado.

¿Castigar para hacerse respetar?

hacerse respetar enseñando
Antes de castigar, intenta encontrar otras vías...

Si te dedicas a la enseñanza, no solo tendrás que inculcar conocimientos a tus alumnos y alumnas, también has de enseñar respeto, como decíamos al principio. Respeto y también disciplina. Pues el éxito de una clase no dependerá solo de que aprueben un examen, sino también de que el grupo esté unido y reine el buen comportamiento y la armonía.

Si esto no se da por sí solo, puede ser necesario recurrir a castigos o sanciones, no solo para conseguir el respeto de la clase, sino también para dar ejemplo, además de encontrar un término medio entre ser “profe enrollado”, o que tu técnica sea más estricta. Tampoco te respetarán más si no sienten que tú también les respetas. Y es que no es lo mismo respeto que miedo, no lo olvidemos.

Sin embargo, en casos extremos, por mucho que intentemos evadir el castigo, e intentemos corregir los comportamientos con otras técnicas, será necesario emplearlo… Especialmente en algunos de estos casos, que suelen ser los principales motivos de sanción:

  • Desobediencia
  • Insolencia
  • Desafío de las normas básicas del aula
  • Exceso de charla con los compañeros y compañeras
  • Faltas de respeto a otros/as estudiantes o al docente
  • No hacer las tareas solicitadas sin motivo

¿Qué tipo de sanciones puedes imponer? Desde la meda advertencia hasta la expulsión, el abanico es también bien amplio. Una vez más, la imaginación y el término medio pueden ser fundamentales: castiga, pero que ello sirva para algo y no solo para reafirmar la postura del estudiante.

Los extremos es mejor evitarlos, aunque en casos de faltas graves será necesario recurrir también a castigos más severos. También se puede educar a través del castigo, pero solo será efectivo si el/la estudiante comprende qué ha hecho mal, por qué y qué efecto tendrá el castigo en todo ello. Hazles ver qué están haciendo algo mal, pero ayúdales también a comprender cómo hacerlo mejor.

Estos consejos te pueden ayudar decidir qué tipo de docente quieres ser y cómo dar tus clases, a que tus alumnos y alumnas te respeten, y que la armonía reine en el aula. Pero no lo olvides, tú también te puedes equivocar, y tú también tienes que aprender y mejorar cada día. Y recuerda:

"La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón", Howard G. Hendricks (profesor).

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Jade

Periodista de profesión, viajera por vocación. Amante del arte, el teatro y los festivales de música. Para desconectar, deportes en la naturaleza. Para conectar, yoga.