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El idioma de la Antigua Roma, una puerta que se abre hacia las lenguas europeas

Publicado por Lara, el 25/10/2017 Blog > Apoyo escolar > Latín > Aprender Latín Para Dominar Otros Idiomas

El latín, como lengua madre, representa el 80% de las lenguas latinas, las cuales son habladas por 200 millones de personas en Europa y por más de mil millones de individuos en el mundo.

Y ya sea como primera o segunda lengua, la mitad de la humanidad habla un idioma europeo como lengua materna.

Es decir, hasta qué punto se extendió la zona geográfica de la latinidad.

Se dice que la lengua latina es una lengua muerta debido a que, en la actualidad, ni un solo humano sobre la faz de la tierra habla latín como lengua materna.

Sin embargo, este idioma figura, sin lugar a dudas, entre una de las lenguas oficiales del Vaticano, Estado pontificio de la Iglesia católica romana.

Y aunque los latinistas continúan dando valor al estudio de la lengua, hay que admitir que el número de estudiantes que estudian el Bachillerato de Humanidades (latin 1o bachillerato y griego) en España sigue siendo inferior al número de jóvenes que deciden optar por el Bachillerato de Ciencias.

Aprender un nuevo idioma siempre puede ser motivo de preocupación. Aunque se trate de vérselas con el alfabeto latino, la fonética siempre será diferente y el sistema gramatical también variará.

No obstante, vamos a ver que el aprendizaje del latín puede ayudar enormemente a la hora de conocer otras lenguas.

¿Por qué el latín puede ayudar a que te conviertas en una persona que hable varias lenguas?

Para poder explicarlo, vamos a hacer un tour por la historia de la civilización romana.

Tras la caída del Imperio romano de Occidente en el 476 d.C., el latín vulgar – la lengua latina de la plebe, la lengua popular y vehicular de los antiguos colonos romanos – continuó extendiéndose como lengua de comunicación, desde Portugal hasta los países de los Balcanes.

Aprender latín para dominar otras lenguas Aprender latín no es algo tan pasado de moda como se pueda creer: es el pasaporte perfecto para llegar a ser políglota.

Muchas poblaciones hablaban también varias lenguas, su propia lengua materna (un dialecto) y el latín como segunda lengua.

La fusión y la interpretación del latín en estos dialectos regionales durante la Edad Media dio lugar al nacimiento de muchas lenguas con raíces etimológicas similares, regidas por el mismo alfabeto latino, lo que se conoce hoy en día como las lenguas románicas o romances: francés, español, italiano, portugués, rumano.

Es muy normal escuchar que el aprendizaje de las lenguas clásicas – el griego y el latín – es una idea un tanto extraña que no sirve más que para sobrecargar de trabajo extra a los estudiantes que, a menudo, se encuentran con mucho trabajo por hacer como consecuencia de otras asignaturas, tales como la historia, la geografía, otras lenguas extranjeras o incluso las matemáticas.

Pero no hay que olvidar que el aprendizaje del latín en el colegio o en el instituto conlleva una dimensión propedéutica.

De hecho, conocer palabras en latín y su gramática facilita la adquisición de otras competencias lingüísticas futuras, especialmente cuando se trata del español y de lenguas extranjeras como el francés, el portugués, el rumano y el italiano.

En los países de la Europa latina, muchos se declaran monolingües. El aprendizaje de idiomas no es nuestro punto fuerte.

Sin embargo, el alumno que estudie o haya estudiado latín podrá darse cuenta de la estrecha proximidad que existe con su propia lengua materna.

Un gran número de palabras españolas, italianas o francesas cuentan con una raíz latina.

La memorización de los verbos y de las reglas gramaticales españolas o extranjeras será un proceso más rápido y contribuirá a que el cerebro establezca puntos de unión entre un idioma y otro.

Saber hablar latín puede conducir al conocimiento del italiano.

Las clases de latín ayudan a conocer mejor el español y el portugués

En cuanto a número de hablantes, de todas las lenguas romances derivadas del latín, el español y el portugués son las que ejercen una influencia internacional más importante.

Efectivamente, estos dos idiomas se hablan en todos los países de América Latina, desde México hasta Argentina, desde Colombia hasta Brasil.

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La riqueza de la arquitectura romana Los romanos fueron la cuna de la lengua española y portuguesa.

El español y el portugués son lenguas que pertenecen al subgrupo de las lenguas ibéricas, las cuales formaban parte del grupo de las lenguas románicas, que dieron lugar al nacimiento de dialectos españoles que se hablan en la actualidad: gallego, catalán, aragonés, extremeño…

Después de la Segunda guerra púnica, en el siglo 2 a.C., los romanos victoriosos de la batalla de Cartagena conquistaron España y Portugal, por aquel entonces conocido como Hispania. La romanización se llevó a cabo rápidamente, el Imperio romano otorgó la nacionalidad a aquellas poblaciones que se convirtieron al derecho romano.

Hoy en día, es más fácil para los estudiantes españoles aprender francés en vez de inglés o alemán.

¿Por qué?

Porque el español y el francés lenguas son primas hermanas: tienen la misma raíz latina.

Las dos contienen muchas diferencias gramaticales y de pronunciación, como resultado de las diferentes influencias históricas y étnicas: el español recibió la influencia de los visigodos y de los árabes, el francés recibió la influencia de los galos y de las lenguas germánicas.

Sin embargo, basta con echar un vistazo a la conjugación de un verbo en latín para percibir que se puede deducir con facilidad su forma traducida en español y en francés:

  • El verbo «adorar»: Adorare, adorer en francés, adorar en portugués,
  • El sustantivo «accidente»: Accidens en latín, accident en francés, acidente en portugués.
  • El adverbio «después»: Post en latín, après en francés, depois en portugués,
  • El adjetivo calificativo «grande»: Magnus o grandis en latín, grand o en francés o magno en portugués,
  • El adjetivo «abusivo»: abusivus en latín, abusif en francés, abusivo en portugués,

Otra particularidad que convierte a antiguos alumnos de latín en multilingües: la declinación latina ayuda enormemente a traducir en español o en portugués, puesto que los sustantivos, los adjetivos y los verbos concuerdan en género y número, a diferencia de la lengua inglesa.

Además, la construcción sintáctica en la frase latina es igual que en español o en francés, es decir, la estructura: «Sujeto + verbo + adverbio + complemento de objeto directo».

Cicerón, Ovidio Tito Livio pudieron escribir: Illa claudit Semper fenestram antequam cenat. Aquí tienes las traducciones en español, portugués y francés de esta frase latina:

  • Ella cierra siempre la ventana antes de cenar,
  • Ela sempre fecha a janela antes de comer,
  • Elle ferme toujours la fenêtre avant de manger.

Las similitudes son más que evidentes. Pero otra lengua se parece incluso más al latín: el italiano.

Estudiar latín ayuda a memorizar la lengua italiana

La historia del Imperio romano es el resultado de la gran permeabilidad entre las lenguas europeas, con un importante fenómeno de comprensión recíproca en el continente.

Esto es lo que hace que un luso, un hispanófono y un francófono puedan entender el italiano con mayor facilidad que un germanófono, aunque muy pocos europeos pueden hablar italiano fuera de Italia.

Al igual que el latín, el italiano – o más bien el toscano -, se escribe como se pronuncia.

Florencia y su relación con el idioma italiano Y fue aquí, en la ciudad de Florencia en donde nació la lengua descendiente del latín: la lengua italiana que se habla en la actualidad.

El latín y el italiano tienen un origen común, conocido como «itálico».

Sabemos que la lengua latina era la lengua oficial de la región del Latium, la que permitía vivir la vida cotidiana de los romanos.

Pero la península itálica estaba compuesta por una multitud de dialectos, tales como el osco, el umbro o el griego, y varias poblaciones se repartían las provincias, como lo hacían los etruscos (de quienes los romanos se inspiraron enormemente).

Como consecuencia de ello, muchas palabras de vocabulario se tomaron prestadas y se incorporaron a la lengua italiana.

Vamos a ver las similitudes entre algunas palabras en francés, en español, en latín y en italiano:

  • Manger – Comer – Manducare – Mangiare,
  • Boire – Beber – Bibere – Bere,
  • Dormir – Dormir –  Dormire – Dormire,
  • Église – Iglesia – Ecclesia – Chiesa,
  • Poule  – Pollo – Gallus – Gallina,
  • Vache – Vaca – Vacca  – Vacca,
  • Dieu – Dios – Deus – Dio,
  • Belliqueux – Belicoso – Bellicosus – Bellicoso,
  • Empire – Imperio – Imperium – Impero,
  • République – República – Res publica  – Repubblica,
  • Hérésie  -Herejía – Haeresis  – Eresia,
  • Imitateur – Imitador – Imitator – Imitatore,
  • Incendie – Incendio- Incendium – Incendio,
  • Prérogative – Prerrogativa- Praerogativa – Prerogativa,
  • Industrie – Industria – Industria – Industria.

No podemos hacer una lista con todas las palabras, pero se ve claramente que las 4 lenguas se parecen entre ellas.

El aprendizaje del latín favorece mucho que los hispanohablantes mejoren su nivel de lengua. De hecho, para aprender una lengua con éxito, la base fundamental es el estudio de su alfabeto.

Aprender latín para conocer mejor el rumano

Último grupo de las lenguas romances – del que se ignora el origen verdadero -, el rumano. Es una joya de la latinidad, situada en la parte de los Balcanes de origen eslavo.

El idioma rumano y su relación con el latín ¡La arquitectura romana ha desaparecido en parte de Rumanía: pero no la lengua!

Se sabe que Dacia (la Rumanía actual) fue conquistada por el emperador Trajano (53-117) en el 101-102 y 105-106 d.C. Como consecuencia, se creó el dacio romano, un idioma cuyo léxico proviene del latín en un 71%.

Por ejemplo, muchas palabras en latín tienen la misma base etimológica que el rumano:

  • Trabajar: laborare/ara,
  • Campo: campus/câmp,
  • Semana: seminare/semana,
  • Dinero: argentum/argint,
  • Caballo: caballus/cal,
  • Estrella: stella/stea,
  • Piedra: petra/piatra.

El rumano es una lengua conocida por ser relativamente fácil de aprender por los francófonos y por los españoles.

Se caracteriza por tener el único sistema lingüístico que ha conservado el artículo enclítico del latín, en francés por ejemplo se representa mediante un guion.

El latín, como el rumano de la actualidad, unen directamente este artículo enclítico al final de palabra (lup/lupul en rumano, y en latín: populus/populesque, hominum/hominumque, deum/deumque, etc).

El rumano, al igual que el latín, es una lengua flexional, lo que la hace diferente con respecto a otras lenguas romances de la Europa Occidental.

A este respecto, la lengua rumana ha conservado un caso dativo, un genitivo, y un vocativo que se distinguen por la desinencia.

¿Quién se sigue preguntando cómo aprender las lenguas vivas?

 

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Robles

Gracias por el post, me gustó y me anima a querer aprender latín, sólo que aún no se como ni donde