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Nuestros consejos para organizar clases grupales

Publicado por Raquel, el 13/12/2018 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Cómo Organizar Clases Particulares Colectivas

«Aprender sin deseo es desaprender a desear» – Raoul Vaneigem.

Se suele decir que las clases particulares (ya sean individuales o colectivas) son un momento perfecto para los alumnos, ya que les sirven para seguir avanzando y ampliar sus conocimientos.

La oferta de clases particulares no ha dejado de crecer en los últimos años, y si bien un gran porcentaje del total se mueve en el mercado negro, lo cierto es que cada vez son más los profesores autónomos que se dedican a dar clases a domicilio.

Si te quieres unir a este colectivo, en este artículo repasamos algunos consejos para dar clases a pequeños grupos, en concreto, nos centraremos en cómo estructurar cada sesión de clase.

¿A qué esperas, entonces, para ser profesor?

Cómo preparar unas clases grupales

Solemos pensar en las clases de apoyo escolar como en un trabajo para estudiantes, al que muchos recurren para llegar a fin de mes. No obstante, esta rama de servicios docentes cuenta con profesionales que se dedican a ella a tiempo completo.

Sin intención de denigrar algunos trabajos o legitimar las jerarquías laborales, lo cierto es que dar clases particulares es una opción más agradecida y mejor remunerada que repartir pizzas, por ejemplo.

No obstante, también hay que aprender a dar clases particulares. Por eso, en este artículo explicamos cómo organizar las ideas y encontrar un plan estructurado para hacer que los alumnos con dificultades académicas vayan avanzando.

Para preparar las clases, debemos intentar adoptar una pedagogía que se aleje de la más tradicional utilizada en las clases del sistema educativo nacional. De hecho, la base de las clases de apoyo escolar reside en ofrecer a los alumnos una alternativa de aprendizaje que les motive y les ayude a progresar con recursos pedagógicos eficaces.

Que los alumnos reflexionen sobre sus progresos. La autoevaluación puede ser un recurso estupendo para que los alumnos sean conscientes de sus progresos.

Todas las clases (independientemente de si son para preparar exámenes oficiales, aprender un nuevo idioma, sacar adelante una asignatura, etc.) requieren un cierto grado de preparación. Y esta preparación debe ser especialmente detallada en el caso de la primera sesión.

Cuando empezamos con un alumno, no conocemos todavía su nivel, sus dificultades, sus puntos fuertes y débiles. Por eso, como punto de partida, una buena opción consiste en presentar a los estudiantes nuevos un test de conocimientos generales de la disciplina en cuestión.

En Internet hay muchas bases de datos y páginas web de las que podemos sacar ejercicios, así como ideas y recursos pedagógicos.

En el caso de los alumnos con dificultades de aprendizaje o al borde del abandono escolar, los métodos más indicados son los lúdicos, que les permiten avanzar y aprender con ejercicios y juegos divertidos, que les ayudan a desarrollar sus competencias en un ambiente de confianza y seguridad.

En el caso de las clases de matemáticas, por ejemplo, se pueden explicar los teoremas más complicados con casos de la vida cotidiana.

Los profesores también pueden preguntar a los padres de los alumnos cuáles son los contenidos que menos les gustan o que más les cuestan para incidir sobre ellos con un enfoque diferente y que las sesiones sean más efectivas.

Entre clase y clase, a lo largo de todo el curso académico, estos son algunos de los pasos que creemos que los profesores deben seguir para preparar cada sesión:

  • Preparar una ficha de repaso de la clase anterior.
  • Elaborar fichas conceptuales (definiciones, explicaciones de conceptos, ejemplos prácticos, esquemas de colores, etc.).
  • Organizar una lista de ejercicios (problemas de matemáticas, listados de vocabulario, diálogos y conversaciones prediseñadas para sesiones de conversación, etc.).
  • Preparar la parte más teórica de cada clase con explicaciones claras y detalladas.
  • Redactar una lista de preguntas para poner a prueba la comprensión de los alumnos e involucrarles en todo momento.

Enseñar a varios alumnos en una sola clase supone fomentar el aprendizaje cooperativo y la ayuda entre estudiantes: tendrás que animarles a que hagan trabajos en grupo y a que se corrijan unos a otros para que así reflexionen por sí mismos en sus puntos fuertes y débiles.

El objetivo de las clases de apoyo escolar es que los alumnos consigan sacar adelante una asignatura o una disciplina.

¿Quieres saber qué tarifa establecer a tus clases?

Recursos para organizar las clases colectivas

Está claro que, como profes, no podemos llegar con las manos vacías a nuestras clases.

Consigue un buen espacio de aprendizaje. Un aula adecuada puede ser un lujo.

Es importante que en nuestro aula (o en el espacio que tengamos habilitado para tal fin) tengamos a nuestra disposición todo el material pedagógico necesario para que las sesiones se desarrollen de manera adecuada. Hablamos de, por ejemplo, una mesa grande con varias sillas, un encerado, unos cuadernos o folios, bolígrafos, y otros recursos que puedan favorecer el trabajo en equipo. También podemos contar con:

  • diccionarios,
  • libros de texto,
  • un proyector,
  • un ordenador (o cualquier otro dispositivo electrónico) con conexión a internet,
  • etc.

También hay que intentar que el entorno de trabajo esté limpio, sea claro y tranquilo.

En esta misma línea, para que las clases sean productivas y eficientes, los profes también deben cuidar su higiene y su presentación. Puede parecer muy obvio, pero a veces nos olvidamos de que una presentación adecuada es una condición indispensable para la concentración de los alumnos.

Está demostrado que la imagen también desempeña un papel muy importante en el plano cognitivo, de modo que no debemos pasar por alto nuestra apariencia, ya que, en caso de descuidarla, se puede convertir en un gran obstáculo para el aprendizaje. Además, está claro que los profesores también se sentirán más cómodos con un profesor aseado que con uno que descuide su higiene y su ropa.

Puede parecer una tontería, pero no deja de ser cierto.

Del mismo modo, te animamos a que cuides tu aspecto de cada a la primera clase de presentación. Recuerda que las primeras impresiones, aunque a veces erróneas, también son muy importantes en esta profesión. Un profesor (o profesora) sonriente parecerá siempre mucho más accesible que uno serio de brazos cruzados, ¿no crees? Dicho esto, presta atención a tu expresión corporal, que también dirá mucho de ti.

Cuida tu aspecto general: el «hexis corporal» es el que describe las reglas del comportamiento físico de los individuos.

El sociólogo Pierre Bourdieu (1930-2002) insistió mucho en los efectos de la distinción y de la forma en la que los individuos se comparan entre clases sociales.

Según esta corriente de pensamiento sociológico, los gestos y la postura son fundamentales, ya que reflejan nuestro «habitus» (concepto psicológico y sociológico que describe los comportamientos inherentes a las clases sociales de los individuos).

Cuida tu higiene personal y tu vestimenta. Recuerda que, como profe, debes cuidar tu presentación.

En fin, aquí te ofrecemos algunos consejos para crear un buen ambiente profe-alumno:

  • Intenta mantener una postura positiva: evita juzgar los errores de tus alumnos.
  • Anima al grupo: felicita a los alumnos por sus avances y progresos para mantener su motivación.
  • Utiliza ejemplos para ilustrar tus explicaciones, así activarás el imaginario mental de tu alumnado y estimularás su memorización.
  • Juega a las adivinanzas: utiliza preguntas para que los estudiantes reflexionen y se sientan involucrados en la clase.

Las adivinanzas pueden ser un recurso estupendo cuando buscamos ilustrar conceptos o razonamientos difíciles de asimilar. Haciendo que los alumnos respondan a preguntas sencillas del día a día o a problemas de actualidad, podemos hacer que reflexionen y entiendan mejor algunas definiciones clave de nuestro programa de contenidos.

¿Conoces los beneficios de las clases grupales?

Desarrollo de una clase grupal

Vale, ya tenemos claro que debemos cuidar tanto nuestros recursos pedagógicos como nuestra presentación corporal, pero ¿qué más?

Cuando nos encontramos frente a 2, 4, 5, 8 o 10 alumnos, tenemos que conseguir que todos ellos se concentren durante toda la sesión (que puede ser de una hora o más).

Ya se trate de una clase de lengua castellana, historia, geografía, física o biología, el encadenamiento de actividades durante la sesión es esencial, ya que debe ser homogéneo, progresivo y claro.

Puede parecer fácil, pero no siempre lo es.

Para empezar, debemos tener en cuenta que los alumnos no pueden estar concentrados durante una hora seguida para asimilar conceptos puramente teóricos (que les resultarán terriblemente soporíferos). Por eso, aconsejamos a nuestros profes que, después de cada actividad, dejen unos minutos de descanso (traducidos en conversaciones, debates, bromas…) para que se relajen.

Aquí plasmamos un ejemplo (ambicioso, eso sí) de cómo se podría desarrollar una sesión grupal:

  • Resumen de clases anteriores.
  • Análisis de documentos propios para la sesión (textos, fichas estadísticas, soportes visuales, audios, etc.).
  • Ejercicios y trabajos prácticos (en parejas o grupos pequeños con la guía del profe).
  • Debate de problemas, preguntas y dudas.
  • Trabajo metodológico (demostración con ejercicios prácticos, disertaciones, comentarios argumentativos, análisis literarios, etc.).
  • Corrección y explicación de actividades (autocorrección, intercambios de ideas…).
  • Deberes o actividades para repasar entre sesiones.

Puedes recurrir a prácticas pedagógicas interesantes en tus clases particulares, ya sean individuales o colectivas, como la técnica de la clase invertida.

¿En qué consiste? Pues consiste en pedirles a los alumnos que se preparen una clase en casa como si fuesen los profesores, con el fin de que sean ellos mismos los que expliquen los conceptos nuevos a sus compañeros. Durante las sesiones, los alumnos harán de profes y el profe simplemente ofrecerá una pequeña guía o corregirá conceptos y explicaciones si fuese necesario.

Recurre a la inventiva de tus alumnos para motivarles. ¿Cómo involucrar a los niños en las clases? ¡Estimulando su creatividad!

Jean Piaget (1896-1980), fundador de la psicología genética, dejó una huella imborrable en el campo de la neurociencia y de las investigaciones educativas. Para él, la teoría que se explica en las clases no es suficiente para que los alumnos la asimilen y dominen. Por eso, conviene recurrir a métodos pedagógicos empíricos para que puedan dar una aplicación práctica a sus conocimientos, a base de la experimentación y la demostración.

Para los estudiantes con dificultades de aprendizaje o para aquellos que necesitan un acompañamiento académico en el aprendizaje de idiomas, física, química o cualquier otra disciplina, tendremos que recurrir a pedagogías alternativas, como la pedagogía Montessori, Freinet o Steiner, por mencionar alguna.

Estas pretenden dejar que los alumnos escojan por su cuenta las actividades que quieran hacer, y que se tomen el tiempo que necesiten con cada una de ellas.

Nosotros, como profes, no tendremos más que ofrecerles distintas alternativas y actividades relacionadas para que se involucren al máximo en cada sesión.

¿Dónde darías tus clases particulares grupales?

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