«Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que los aviones siempre despegan contra el viento» - Henry Ford

En España, cada vez hay más orientadores que ayudan a los jóvenes a elegir su futuro, ya que muchos estudiantes necesitan una buena orientación escolar para evitar equivocarse a la hora de elegir su carrera educativa o profesional.

La participación de los padres en la elección del futuro profesional de sus hijos juega un papel importante en la orientación correcta, pero no siempre es fácil posicionarse como padres: involucrarte pero sin imponer tus deseos, escuchar a tu hijo sin juzgar sus opciones de futuro, apoyarlo sin entrometerte.

Para que todo vaya bien, aquí tienes los 10 errores principales que debes evitar para ayudar mejor a tu hijo en el desarrollo de su proyecto profesional.

No interesarte por la orientación escolar de tu hijo

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Tu hijo necesita apoyo durante su escolarización.

Lo primero que debes evitar es pensar que la orientación de tu hijo no te concierne.

Es cierto que es tu hijo el que tiene que elegir sus estudios y su profesión; es una elección personal que tendrá que tomar con conocimiento de causa. Sin embargo, un adolescente necesita sentirse apoyado por sus padres en este momento de su vida. Ni psicólogo ni orientador vocacional, los padres desempeñan un papel como modelo a seguir y como guía en el proceso.

Recuerda que, para un estudiante de secundaria o bachillerato o incluso de universidad, el mundo laboral es abstracto y, por tanto, le resulta difícil elegir qué profesión querrá ejercer 5 o 10 años después.

Tu papel como padre o madre es ayudarlo a descubrir el mercado laboral contándole tu propia experiencia, animando a tus familiares a hacer lo mismo y acompañándolo a jornadas de puertas abiertas o foros laborales.

Creer que un buen estudiante no necesita ayuda con la orientación

El hecho de que tu hijo saque buenas notas no significa que sepa lo que quiere hacer con su vida profesional. Lo que se les pide a los estudiantes de la ESO y bachiller suele estar muy lejos de lo que se esperará de ellos en el mundo profesional. No es suficiente tener buenas notas en economía para prosperar en este ámbito.

Además, un estudiante puede tener mucho éxito en su educación y sentirse totalmente perdido a la hora de elegir qué hacer después.

Por tanto, la orientación educativa y vocacional no está reservada para los malos estudiantes. Todos los alumnos necesitan apoyo en su elección para poder hacerlo lo mejor posible.

No tener en cuenta las notas de tu hijo

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Un buen rendimiento académico no implica que el alumno sepa lo que quiere hacer.

Los profesores tienen a su cargo a tantos alumnos al mismo tiempo que les resulta imposible considerar otra cosa que notas de los estudiantes a la hora de determinar el futuro educativo de los jóvenes.

Aunque no son el único criterio que hay que tener en cuenta, las notas son determinantes para elegir, por ejemplo, el tipo de bachillerato que cursar o las asignaturas que es mejor elegir.

¿Tu hijo quiere ser médico, pero no se le da bien la física? Si está decidido, habrá que remediarlo con clases particulares. Pero si no se hace nada para que mejore, lamentablemente tendrá que renunciar a ese deseo.

Además, para acceder a algunas carreras universitarias, hay que tener una nota media muy alta (notas de 1º y 2º de bachillerato y nota de selectividad).

Ignorar la personalidad de tu hijo

Por supuesto, no se trata de tener en cuenta únicamente sus notas. Se suele animar a los estudiantes muy buenos a seguir estudiando el mayor tiempo posible. Las cosas van cambiando poco a poco, pero es cierto que la orientación parece muy binaria:

  • Buenas notas = bachillerato, estudios universitarios e incluso máster y doctorado.
  • Malas notas = bachillerato con asignaturas aplicadas al empleo, módulo medio o superior o FP.

¡Debemos dejar atrás estos estereotipos! En primer lugar, porque cada vez hay menos oportunidades después de cursar estudios universitarios (según la carrera elegida). Después, porque un buen estudiante puede querer formarse para un oficio del sector servicios como panadero, mecánico o peluquero.

Ten en cuenta la personalidad de tu hijo. A algunos les encantará estudiar y querrán cursar estudios universitarios para obtener conocimientos generales, mientras que otros querrán dejar los estudios lo antes posible.

No escuchar los deseos de tu hijo

Puede que tu hijo ya haya pensado qué quiere hacer en el futuro. A veces es difícil no proyectar tus propios deseos en tu hijo, pero no debes elegir por él y descartar sus ideas de inmediato.

¿A tu hijo le gusta dibujar y quiere convertirlo en su trabajo? En lugar de rechazar la idea por completo, diciéndole que no tendrá salidas profesionales, intenta orientarlo hacia profesiones que incluyan el dibujo como arquitecto o diseñador gráfico.

¿A tu hija solo le gusta bailar y quiere convertirse en profesional de la danza? Muéstrale las alternativas (profesora de danza, psicóloga en arteterapia...) y anímala a realizar estudios relacionados con el campo artístico en caso de que se lesione.

Obsesionarse con la educación superior

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A menudo hay más oportunidades profesionales en los oficios artesanales.

Querer que tu hijo tenga una educación superior a toda costa no es la actitud correcta a adoptar.

  • Corres el riesgo de entrar en conflicto con tu hijo si no tiene esos deseos y de que el vínculo entre vosotros se debilite en un momento ya de por sí complicado.
  • Es probable que tu hijo te haga caso para complacerte y no prospere en sus estudios, y eso implica tener que cambiar de estudios o de oficio.
  • Los estudios universitarios ya no son sinónimo de ofertas de trabajo y contratos indefinidos nada más salir de la universidad.

Su éxito académico y profesional depende de su realización personal. Sin embargo, la educación superior no está hecha para todo el mundo.

Recurrir tarde a la orientación escolar de tu hijo

El alumno debe hacer una primera elección en 4º de la ESO, pero eso no quiere decir que haya que plantearse recibir orientación escolar en este momento.

El proyecto de formación se decide a largo plazo para que el alumno tenga tiempo para desarrollar su pensamiento y reafirmar su personalidad. Nada más entrar en el instituto, ya se pueden plantar semillas que germinarán para definir la orientación del niño.

Puedes pedirle que haga test de orientación, acompañarlo a foros y ferias estudiantiles, llevarlo a visitar tu empresa, presentarle a profesionales de diferentes ramas, ayudarlo a investigar sobre diferentes oficios....

Una vez llegue a 4º de la ESO o bachiller, tendrá una idea más clara de lo que quiere o no hacer. Es conveniente seguir con esta inmersión en el mundo profesional durante el bachillerato para que el alumno concrete más su proyecto profesional y pueda elegir su orientación tras el bachiller.

Mostrar tu estrés por la orientación de tu hijo

Enfrentarse a un niño perdido en su orientación escolar puede asustar a algunos padres que pueden, sin darse cuenta, transmitir su estrés a su hijo. Debes confiar en la capacidad de tu hijo para encontrar el camino.

Recuerda también que ninguna elección es inmutable, ya que hay convalidaciones entre las formaciones y siempre hay tiempo de dar marcha atrás si el alumno se equivoca.

Aunque la orientación escolar es importante, hay que tener en cuenta que la mayoría de los trabajos del futuro aún no existen. Por lo tanto, hay muchas posibilidades de que tu hijo cambie de trabajo varias veces en su vida. Tu función es tranquilizarlo sobre la orientación en lugar de transmitirle tu estrés.

Piensa en tu propia formación académica y profesional. Puede que tomaras una mala elección, probablemente hayas cambiado de camino y seguro que has trabajado en varias empresas y en varios puestos e incluso has ejercido diferentes profesiones.

Pensar que un orientador vocacional no sirve para nada

orientador escolar
Un orientador vocacional puede ayudar a tu hijo a encontrar la educación adecuada para él.

Para determinar las habilidades de tu hijo, un punto de vista externo suele ser de gran ayuda. Puede que tengas malos recuerdos de la reunión que tuviste con tu orientador escolar, pero existen otras alternativas.

Los centros de información y orientación permiten a los estudiantes acceder a documentación sobre formación y oficios, dialogar con un orientador y realizar una evaluación de orientación escolar o una evaluación de competencias.

Estos test de orientación (con un orientador) revelan los intereses profesionales del alumno, su personalidad y sus gustos, y el análisis de los resultados le permite abrirse paso a diferentes profesiones que podría ejercer.

No elegir a un coach escolar autónomo

Antes de elegir un coach de orientación escolar, asegúrate de verificar que sea autónomo, es decir, que no tenga ningún conflicto de intereses por estar afiliado a una escuela de negocios u otro organismo de formación.

No dudes en contactar con el centro de orientación de tu municipio para obtener recomendaciones de coaches escolares autónomos. Ten en cuenta sus estudios y su experiencia y busca opiniones de exalumnos para estar seguro de elegir bien. Solicita una reunión con él para hacerle todas las preguntas necesarias.

Al conocer los errores que debes evitar, ahora puedes ver más claramente cómo ayudar a tu hijo a elegir su orientación escolar. ¡Está en tus manos!

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Marisol

Traductora y correctora. Lectora empedernida. Me encanta viajar, la música y vivir nuevas experiencias.