Clases particulares Idiomas Música Apoyo escolar Deporte Arte y ocio
Compartir

Enseñanza para los más jóvenes y los más experimentados

Publicado por Raquel, el 26/11/2018 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Las Diferencias entre las Clases para Niños y para Adultos

«La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz» – Confucio.

Las dificultades académicas de algunos alumnos, la baja autoestima de otros, así como los miedos escolares, los obstáculos o problemas de aprendizaje de los disléxicos son algunas de las muchas características que, en la mayoría de ocasiones, atribuimos únicamente a alumnos de primaria, secundaria o bachillerato. Pero también se pueden aplicar a adultos. De hecho, todo lo que respecta al aprendizaje académico nos concierne a todos, porque la oferta formativa, por suerte, se ha ampliado enormemente en los últimos años.

Cada vez son más los adultos que se deciden a seguir estudiando para aprobar el certificado de educación secundaria, para recibir un curso de formación especializada, para sacarse un Grado Medio, o simplemente para seguir ampliando conocimientos, ya sean más generales o concretos. Estos cursos de formación pueden ser talleres, clases particulares, sesiones grupales, conferencias, seminarios, etc.

Adapta los contenidos de las sesiones a cada público. Sea cual sea la edad de los alumnos, las clases deben ser adecuadas y pertinentes.

Ante todo esto surge una duda importante: ¿qué diferencias hay entre una clase para adultos y otra para niños? ¿Cómo tiene que preparar el profesor las sesiones? A continuación, responderemos a estas preguntas y a otras muchas, así que no dejes de leer.

Niño o adulto: ¿por qué recibir clases?

Los alumnos, independientemente de su edad, se enfrentan en muchas ocasiones a distintos obstáculos: problemas de comportamiento, precocidad intelectual, altas capacidades, dificultades de aprendizaje… Y todos ellos pueden recibir clases particulares.

El objetivo de este tipo de enseñanza es, principalmente, mejorar o crear conocimientos en un dominio, ya sea deporte, matemáticas o disciplinas más alejadas, como la meditación. Para ello, lo más importante es que los alumnos estén receptivos al aprendizaje, a cometer errores y a trabajar junto a la figura de un profesor, que les guiará en el proceso y les ayudará a «digerir» los contenidos.

Dejando de lado las clases que se ofrecen dentro del recorrido académico regulado, los cursos particulares, tanto para niños como para adultos, pretenden ofrecer una formación más humana, que se adapte al ritmo de cada alumno, algo que no suele ser posible con las clases de los centros públicos que rondan los 30 alumnos. Ante estas condiciones, podemos favorecer el desarrollo intelectual de los estudiantes de una manera única.

Por supuesto, hay muchas diferencias entre las clases para adultos y las clases para niños, y los profesores han de saber tenerlas en cuenta. Como es obvio, los adultos no tienen las mismas capacidades intelectuales que los niños, del mismo modo que tampoco tienen los mismos mecanismos de aprendizaje. Los adultos, por lo general, se conocen mejor a sí mismos y saben cuáles son los métodos de aprendizaje o estudio que más les convienen, las estrategias mnemotécnicas que mejor les funcionan, etc.

Por el contrario, también es verdad que los niños tienen un carácter más curioso que los adultos, por lo que las preguntas que plantean tienen un toque más inocente y quizás más básico. En consecuencia, la manera de trabajar de adultos y niños es muy distinta, y los profesores deben saber tenerlo en cuenta para adaptar cada explicación, ejercicio, actividad, etc.

Las personas mayores también pueden seguir estudiando. La oferta de clases y cursos hoy en día es muy amplia, tanto para jóvenes como para adultos.

En resumidas cuentas, ya seamos adultos estudiados o niños curiosos, las clases son una voluntad de mejorar, progresar, colmar lagunas, reducir la falta de confianza en uno mismo gracias a la figura de los profesores o tutores, expandirse intelectualmente y alcanzar los distintos objetivos de las clases.

Descubre con nosotros todos los beneficios de dar clases a adultos.

Cómo dar clases a niños

Las clases para niños están pensadas para que los alumnos vayan descubriendo y se desinhiban. Los profesores adoptan una postura más cercana y afectiva, se implican más emocionalmente y están pendientes para reaccionar ante todo lo que hagan sus alumnos. Ante esto, necesitan tener ciertos conocimientos pedagógicos para que las sesiones se desarrollen adecuadamente.

A fin de cuentas, los niños tienden a ser imprevisibles, por lo que hay que saber cómo lidiar con ellos. Por tanto, preparar las clases a distintos escenarios y así acompañarlos de la mejor manera posible, de modo que puedan desarrollar sus competencias y aprender nuevos conocimientos sin aburrirse o perder la motivación.

El dominio del discurso es todo un arte, pero también es la clave para manejar a este tipo de alumnado (tanto niños como adolescentes) y conseguir que las clases sean entretenidas e incluso apasionantes. Así que, si los niños vuelven contentos de las clases, los padres pueden estar más que tranquilos, porque eso quiere decir que el diálogo con el profesor ha sido el adecuado y ha conseguido que las sesiones sean productivas.

La enseñanza es una profesión compleja a la par que rica que demanda un cierto grado de adaptación elevado, incluso digno de superhéroes en determinados momentos. De hecho, ya se trate de niños o de adultos, hay que saber hacer malabares con las esperanzas y los gustos de los alumnos. Ya se trate de niños de altas capacidades, adultos con falta de confianza o adolescentes al borde del fracaso escolar, el profesor debe saber tener en cuenta las particularidades de cada estudiante y adaptarse a ellas.

Descubre competencias nuevas de la mano de un profesional. Niño, adolescente, adulto, jubilado… No hay una edad concreta para aprender un nuevo ámbito de especialidad.

Para esto, obviamente, hace falta una formación previa, pero también es verdad que la experiencia desempeña un papel clave en la preparación y el diseño de clases adaptadas o personalizadas. Los niños necesitan explicaciones mucho más claras y detalladas que los adultos. Hay que buscar la manera de que los niños no se sientan incomprendidos para que el trabajo de los docentes sea eficaz.

Cómo desarrollar clases para adultos

¡Claro, los adultos también pueden recibir clases! Y por motivos de lo más variados, entre los que encontramos:

  • Recibir formación en un ámbito de especialización diferente.
  • Cambiar de trabajo.
  • Seguir aprendiendo sobre un dominio.
  • Desarrollar nuevas competencias.
  • Aprovechar el tiempo libre.
  • Estimularse intelectualmente.
  • Conocer a gente nueva.

Y un largo etcétera.

Como ves, los adultos pueden tener muchas razones por las que apuntarse a unas clases o cursos de formación. Los profesores se convertirán, por tanto, en el soporte necesario para que evolucionen a partir de sus intereses y motivaciones, de las herramientas de las que disponga y de sus conocimientos de base.

El profesor debe, ante todo, saber mantener su posición, pese a que probablemente tenga una edad muy similar a la de sus alumnos.

Ante esto, ¿cómo podemos definir la relación de un profesor con sus alumnos adultos? Quizás esta sea una de las preguntas que más profes se hagan a la hora de enfrentarse a este tipo de alumnos. A fin de cuentas, a veces puede resultar complicado no perder la legitimidad frente a un alumno que tiene prácticamente nuestra edad o que incluso es mayor que nosotros, ¿no crees? Si te pasa, tienes que pensar que tú eres quien debe guiar las clases y que tus alumnos no tienen tu mismo nivel de conocimientos, independientemente de su edad.

Los alumnos pueden tener cientos de perfiles diferentes. Las clases giran en torno al profesor, pero también a los alumnos, tengan los años que tengan.

No olvidemos que dar clases es, ante todos, divulgar saberes, compartir métodos o técnicas para que otra persona los domine o, por lo menos, los conozca. Los que están empezando en una disciplina siempre se muestran más atentos, tengan la edad que tengan, sea cual sea su profesión e independientemente de sus conocimientos de base. Al fin y al cabo, la curiosidad de las personas les lleva a querer perfeccionarse y mejorar.

¿Te gustaría trabajar como profesor autónomo para adultos?

Adulto/Niño: metodologías distintas con bases similares

Es un hecho: las clases para adultos y las clases para niños exigen dos maneras de enseñar totalmente distintas, aunque el tema central de las clases y los conceptos básicos puedan ser los mismos. Tomemos como ejemplo u tema de literatura: no le explicarías Cervantes a un niño de 5 años de la misma manera que se lo explicarías a una mujer de 50, ¿verdad?, aunque tratéis las mismas fechas, obras o temáticas.

La diferencia reside en la forma de darle la información a los alumnos para que la reciban de la mejor manera posible. Hablamos entonces de una pedagogía de la información en la que la forma es tan importante como el contenido.

Debemos tener en cuenta todos estos aspectos porque enseñar no es sinónimo simplemente de «recitar una lección y volver a casa», ni muchísimo menos. Más bien todo lo contrario: consiste en desarrollar una reacción en una persona que tiene sus propias opiniones e ideas, y sus propias preguntas. Todo un trabajo rico, humano y estimulante.

Así, ya se trate de un adulto o un niño, tenemos dos formas de enseñar muy diferenciadas, que nos hacen ver que la profesión docente exige conocimientos pedagógicos concretos, pero también capacidad para desenvolverse en un entorno en el que la relación humana es clave.

También te puedes plantear la opción de trabajar dando clases a adultos en una empresa.

Compartir

Nuestros lectores adoran este artículo
¿El artículo contiene toda la información que buscabas?

¿Ninguna información? ¿De verdad?Vale, intentaremos mejorar con el próximo¿La media? ¡Uf! ¿Un poquito más?Gracias. Haz tus preguntas en los comentarios¡Un placer ayudarte! :) (media de 5,00 sobre 5 entre 1 votos)
Cargando…

Dejar un comentario

avatar