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Técnicas para enseñar a personas adultas

Publicado por Raquel, el 14/11/2018 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Cómo Dar Clase a Adultos

«Dirigir y aprender no son disociables» – John Fitzgerald Kennedy

Hoy en día cada vez son más los profesionales que ofrecen sus servicios como profesores particulares. Los perfiles de los docentes son de lo más variados: estudiantes universitarios, profesores funcionarios, especialistas de distintas materias, trabajadores, investigadores… ¿Su rasgo común? Su pasión por la enseñanza y sus ganas de ayudar a sus alumnos a progresar, independientemente de su nivel y de su edad.

Hay muchísimos adultos que se animan a recibir clases particulares para retomar alguna disciplina, aprender algún idioma, mejorar su CV… ¡mil motivos! Los profesores, si bien antes los percibían como «alumnos atípicos», ahora saben que son como cualquier otro alumno que necesita ayuda para progresar en una materia. A fin de cuentas, cualquier momento es bueno para aprender y mejorar, sea cual sea nuestra edad.

No obstante, aunque los alumnos adultos estén a la orden del día, eso no quita que el profesor tenga que adaptarse. Y es que no tiene nada que ver una clase de apoyo, de biología o de química para un alumno de secundaria, que una clase de inglés básico para un alumno de 60 años, ¿no crees?

Si buscas consejos para enseñar «bien» a adultos, echa un vistazo a este artículo. Compartimos contigo algunos trucos y consejos que podrás aplicar a cualquier nivel.

Las características principales de la enseñanza para adultos

Si te apasiona el mundo de la enseñanza y te estás planteando la opción de dar clases particulares, debes tener muy claro el perfil de alumno que buscas. Como decíamos, no es lo mismo enseñar a un estudiante de primaria o secundaria, que a una persona adulta. No solo son distintas sus experiencias de vida (algo que también influye en el aprendizaje), sino también sus capacidades cognitivas, sus intereses, sus objetivos, etc.

La docencia para adultos tiene unas características diferentes. Un profesor de secundaria puede adaptarse a unos alumnos adultos con una serie de pautas.

Los estudiantes (ya sean de primaria, secundaria, bachillerato, FP, conservatorio o Universidad) suelen necesitar una ayuda guiada para mejorar su rendimiento, sacar mejores notas, sortear algunos obstáculos, entender mejor ciertos contenidos de su programa académico, etc. En consecuencia, las clases orientadas a este alumnado suelen estar estructuradas en torno a unos contenidos predeterminados por el curso del alumno. Como profesor, tienes que buscar recursos y materiales complementarios a esos contenidos.

En el caso de los alumnos adultos (a no ser que se trate de personas que buscan refuerzo para aprobar algún examen certificado, o para sacar adelante algún curso específico), solemos estar ante personas que simplemente quieren ampliar sus conocimientos en una disciplina. Por ejemplo: mejorar en cocinar, empezar a aprender inglés, recibir clases de yoga o pilates, etc. Así, nos encontramos ante una clientela diferente, alumnos que necesitan que seamos nosotros quienes marquemos los contenidos, que establezcamos un ritmo de aprendizaje, unos objetivos y metas, y, lo más importante, que les animemos a mantener la motivación.

Las clases para adultos son diferentes a las clases para niños y adolescentes porque se suele tratar de personas mucho más receptivas, que tienen ganas de aprender cosas nuevas y que se mostrarán muy agradecidas ante la mínima prueba de mejoría. Muchos profesores consideran que este tipo de alumnado es mucho más enriquecedor y gratificante, pero también exigente.

Las diferencias entre las clases para niños y las clases para adultos

Siguiendo la misma línea de lo que decíamos anteriormente: no tiene nada que ver un tipo de alumno con otro.

Una opción: trabajar dando clases en empresas. Las clases para adultos pueden ser de lo más enriquecedoras.

Cuanto más jóvenes sean los alumnos, más inmaduros, imprevisibles, espontáneos y faltos de inhibición serán. En consecuencia, las preguntas serán más directas y simples, por lo que los profesores tendrán que mostrarse pacientes y capaces de adaptar su discurso de la mejor manera posible para darse a entender.

Por el contrario, los adultos serán más conscientes del proceso de aprendizaje y de los contenidos y plantearán preguntas mucho más elaboradas. Ante esto, el profesor tendrá que mostrarse como un experto capaz de guiar su formación y ayudarles a progresar. Las clases se convierten así en una especie de tutoría basada en el intercambio de conocimientos y el diálogo.

Como ves, la esencia de la enseñanza sigue siendo la misma, pero lo que cambia principalmente es la forma: la manera de expresarse del profesor, los recursos y materiales utilizados, etc.

¿Cuáles son las ventajas de dar clases particulares a adultos?

«Enseñar es aprender dos veces» – Joseph Joubert.

Como decíamos, ya demos clase a un niño a un adulto, la base de la enseñanza y de nuestra metodología acaba siendo la misma. No obstante, sí es verdad que dar clases a personas adultas nos ofrece un grandísimo número de ventajas. No hace falta que tengamos mucha experiencia docente para darnos cuenta de que dar clases a una persona adulta (aunque sea joven) es en muchas ocasiones más sencillo que dar clases a niños pequeños.

Hay que adaptar la docencia a la edad del alumnado. Aunque el trabajo sea muy parecido, dar clases a adultos y niños es muy distinto.

En efecto, al contrario de lo que ocurre con los niños, los adultos deciden por cuenta propia recibir clases particulares, por lo que, de entrada, su predisposición será muy diferente. Se mostrarán más atentos y concentrados que un niño que se ha pasado todo el día en el colegio y, a mayores, tiene que «aguantar» por la tarde a un profesor de apoyo escolar. Así, la relación profe-alumno será mucho más fluida y natural, con lo que las clases acabarán siendo, ante todo, constructivas.

Además, un alumno adulto asimilará de otra manera los conceptos nuevos y razonará de forma diferente las explicaciones del profesor. Eso sí, hablamos de que será «distinto», eso no implica que vaya a ser mejor o peor; a fin de cuentas, eso es algo que depende exclusivamente de cada alumno, de sus capacidades, de sus experiencias y estudios previos, etc.

Entre las ventajas de la enseñanza para adultos encontramos:

  • Curiosidad por aprender cuestiones pertinentes relacionadas con la materia.
  • Interés real por la disciplina, sin la necesidad de obtener unos resultados académicos concretos.
  • Gusto por el aprendizaje.
  • Creación de un diálogo enriquecedor para ambas partes.

Al crear una relación más constructiva alumno-profesor, las conversaciones y los debates en las clases se convertirán en todo un intercambio, que resultará estimulante para los dos. Esto creará un vínculo muy estrecho que nos ayudará a ir un paso más allá y, sea cual sea la disciplina en la que ofrecemos clases, avanzar más rápido sin necesidad de realizar cursos intensivos.

Nuestros consejos para dar clases formativas en empresas

Cada vez son más los profesores que se decantan por dar clases en empresas. Eso es un hecho. Desde cursos de especialización a clases de competencias directivas o sociales, estas sesiones se suelen desarrollar en un entorno en el que prima el espíritu de equipo y el trabajo en grupo.

Dar clases en una empresa supone ayudar a un grupo de personas a añadir una competencia más a su paleta de aptitudes para hacer que sean lo más eficientes posibles en su trabajo diario. Ante esto, la figura del profesor se convierte en un apoyo, una guía, alguien que se tomará todo el tiempo necesario para ayudarles a adquirir conocimientos adicionales o perfeccionar los que ya tienen.

Para ser capaz de ofrecer este tipo de servicios, debes ante todo mostrarte seguro de ti mismo. Deberás dominar bien la disciplina en cuestión, porque lo más probable es que te enfrentes a personas que ya tienen unos conocimientos básicos al respecto o al respecto de otras disciplinas adyacentes. Así, los profesores de empresa son profesionales altamente cualificados con una metodología.

Cursos de formación para trabajadores. ¿Y si trabajas ofreciendo cursos formativos para empresas?

En estas clases más que nunca, el diálogo se convierte en el eje central de cada sesión. Tendrás que saber cómo trasmitir conocimientos sin hacer que tus alumnos se sientan infantilizados y ofreciéndoles contenidos útiles. Busca la manera de que se sientan escuchados y valorados, aprecia sus aportaciones y utilízalas para gestionar la clase y hacer que cada sesión sea lo más enriquecedora posible para todos.

También debes dejar muy claro que tu objetivo principal es ayudarles a avanzar y adquirir nuevos conocimientos para que puedan aplicarlos a su entorno de trabajo y, en consecuencia, hacer que su empresa sea más eficiente.

Después de todo esto, te habrás dado cuenta de que trabajar como profesor para adultos puede ser una profesión muy gratificante, pero también complicada y estimulante. Como profesor, te encontrarás desafíos nuevos en cuanto a tu manera de enseñar. Tendrás que saber gestionar tus emociones y conocimientos para convertirte en una guía, un apoyo, y lograr que tus alumnos se sientan a gusto contigo para que su aprendizaje sea eficaz.

En fin, ¿acaso alguien había dicho que la enseñanza estaba solo pensada para los más pequeños? ¡Ni mucho menos!

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