El piano cuenta con un lugar importante en la historia universal de la música. No siempre se ha llamado piano y, tampoco ha sido un instrumento al que todo el mundo pudiese acceder. El piano ha recorrido años y siglos. Ha evolucionado, y se ha adaptado a su época.

A lo largo de estos años la historia nos ha dado a conocer a artistas, músicos y leyendas. Personas que han marcado la historia de la música, y la historia, a secas.

Es muy interesante descubrir y analizar la gran historia del piano. Y esto comienza bastante tarde. Cuando el piano aún no se llamaba piano.

El nacimiento y el desarrollo del piano

Para remontarse a los orígenes de los orígenes, hay que retroceder hasta el siglo XVIII, siendo un nombre el que va a cambiar el curso de la historia: Bartolomeo CRISTOFORI. Este florentino va a inventar el primer instrumento con teclado: el CLAVICORDIO, o «gravecembalo col piano e forte» en italiano.

Aún estamos bastante lejos del piano tal y como lo conocemos hoy en día, pero la idea de apoyar los dedos sobre teclas que accionan martillos los cuales golpean las cuerdas, ya estaba presente. Cristofori fabricó veinte ejemplares hasta su muerte. La idea fue, entonces, retomada de nuevo y mejorada por un alemán: Silbermann. Él será quien mejore la idea y el proceso de golpear los martillos.

Una nueva familia de instrumentos acaba de nacer. Y en esta familia, si nos preguntamos por el abuelo, le llamaremos piano-forte.

Bartolomeo Cristofori
Batolomeo Cristofori, el inventor del piano-forte.

El piano-forte, el ancestro más antiguo del piano moderno

Gracias a los estudios de Silbermann sobre la sonoridad y el mecanismo, verá la luz un nuevo tipo de teclado a finales de los años 1770: el piano-forte.

Estéticamente y a nivel de sonoridad, el piano-forte es el piano que ha sido objeto del mayor número de mejoras de la historia.

El periodo que se corresponde con esta sucesión de mejoras va desde la muerte de Mozart (1791) hasta la muerte de Schubert (1828). Musicalmente hablando, nos encontramos en la época clásica.

No hay que confundir el piano-forte y el clavecín. El clavecín no se considera ancestro del piano por dos razones. Se creó después del piano y no cuenta, para nada, con las mismas características técnicas. Por ejemplo, el sonido del clavecín no se debe a un golpe de martillos. Desde luego, el clavecín no tuvo el mismo éxito que el piano. La historia lo demuestra.

Entonces, el instrumento va a experimentar numerosas mejoras para permitir a los pianistas de la época disfrutar de un sonido mucho más potente que en su origen y de capacidades expresivas más importantes.

Y, gracias a la Revolución Industrial, el progreso superó las expectativas de los virtuosos de la época:

  • Mayor exactitud de la sonoridad.
  • Mejora al tocar el teclado con teclas más flexibles.
  • Producción de cuerdas en acero de gran calidad, más resistentes y más exactas. Mejor precisión en el mecanizado con la producción de nuevos marcos de hierro fundido.

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 La profusión de las firmas de producción

La segunda mitad del siglo XIX y el boom industrial permitieron que nuevas firmas crearan nuevos modelos, así como realizar aportaciones a la mejora del piano, que por aquel entonces se llamaba piano-forte.

El país líder e innovador durante este periodo fue Alemania. La marca Blüthner (que no vio la luz hasta 1853) logró desarrollar, al mismo tiempo, el aspecto técnico y estético de sus pianos, convirtiéndoles en robustos y potentes.

Piano de cola
Piano de cola, Blüthner PH Grand de Poul Henningsen 1931.

Pero esta marca, también desarrolló todo el lado comercial, buscando entre sus clientes, no solo a los mejores pianistas, sino también a personas que tenían como objetivo aprender a tocar el piano, o que deseaban asociar su imagen al prestigio del instrumento.

Blüthner va entonces a patentar 4 mejoras de sus modelos y a diversificar su oferta. De tal manera que en 1915, el piano estándar medía 2,15 metros de largo, pesaba 300 kg y cubría 5 octavas. Las otras firmas, en un primer momento, se vieron obligadas a imitarlo.

Progresos en la fabricación de los pianos
Los martillos han sido los principales elemento que se han beneficiado del progreso tecnológico.

Los virtuosos del juego como imagen de marca

Como en cualquier ámbito y como en cualquier época, una marca debe hacerse acompañar de una musa. Una musa que venda el producto como único entre todos.

En cuanto al piano, las firmas no quebrantaron esta regla. Buscaban la imagen de los mejores pianistas para convencer a la gente de que sus productos son mejores que los de la competencia.

De esta manera, Beethoven, Chopin, Schubert, por no citar más que a unos pocos (entre los mejores pianistas), prestaron su nombre a grandes firmas europeas fabricantes de piano. Firmas que son cada vez más numerosas en la segunda mitad del siglo XIX; momento en el que se llegaron a contabilizar más de 20 en 1885. Es en esta época cuando el piano moderno nace realmente.

Las principales firmas de fabricación de pianos a finales del siglo XIX eran:

  • Blüthner
  • Broadwood
  • Pleyel
  • Erard
  • Stein

En aquella época, estas firmas se repartían el 70% de la producción mundial de pianos.

Pianos de todas las formas y de todas las características sonoras y técnicas. Y pianos que bien se podían encontrar tanto en las casas de personas de clase media de la época (sobre todo personas enriquecidas gracias a la Revolución Industrial, que querían aprender a tocar el piano siendo adultas), como entre la burguesía, que utilizaba los pianos por el sonido y por la belleza del «mueble» que el instrumento representaba.

Primeros modelos de piano
Cuánto más pasaba el tiempo, más cambiaba su apariencia

La llegada y la permanencia del piano moderno

Gracias a los progresos que se fueron sucediendo, el avance de la industria y de las técnicas de fabricación no cesa. Los pianos han cambiado y evolucionado hasta llegar a lo que conocemos en la actualidad.

Es a principios del siglo XX cuando el piano consigue aunar a la perfección potencia, belleza y sonoridad. El hecho de practicar piano también se generaliza con la conquista de nuevas regiones y de nuevos países.

Justo antes de principios de los años 1900, el francés Henri Pape da a la sonoridad del piano una nueva dimensión. Sustituye las cubiertas de cuero de los martillos (los martillos que golpean las cuerdas, estos golpes que hacen que el sonido salga al exterior) por fieltro de lana de cordero. Esta mejora permite una armonía más delicada del timbre del instrumento en el momento en que se golpea.

En Alemania el empleo del acero de diamante, a partir de 1902 permite proporcionar un aspecto mineral al sonido.

En la actualidad, todavía hay firmas como Röslau, Vogel o Rose que no dejan de realizar mejoras en el piano.

Y es en esta época cuando el piano invade el mundo.

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El piano se exporta a América y a Asia

Los Estados Unidos: nuevo gigante de la creación de pianos

El piano desembarca en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX, con la creación de dos firmas Steinway y Grodrian. Son entonces, las dos empresas que dirigen el negocio en el país del tío Sam.

La práctica del piano todavía se encuentra en sus inicios y está reservada a los ingleses emigrantes que cuentan con una cultura del piano más amplia que la de los locales del nuevo mundo.

Sin embargo, y como en otros ámbitos, Estados Unidos rápidamente se convertirá en el líder mundial. Para seguir siéndolo hoy en día con más de 200 empresas fabricantes y más de 870 patentes registradas desde hace cientos de años.

Pianos Steinway
Los pianos americanos Steinway representan la excelencia.

Asia y Japón entran en juego con Yamaha

Japón entra en juego relativamente tarde. El líder nacional del instrumento, Yamaha, no se creó hasta 1887 y no comenzó a fabricar pianos hasta 1900. Es la familia Meiji la que va a llevar a la marca Yamaha a lo más alto en cuanto a fabricación de pianos.

Su búsqueda de la excelencia en lo que se refiere a la acústica convierte a los instrumentos Yamaha en la crème de la crème a nivel musical, incluso en la actualidad. Un saber hacer que se exporta a países vecinos como Corea del Sur y China.

Y, ¿ahora?

En este momento, 2020, la industria del piano sigue siendo floreciente. Como en sus inicios, ha atravesado el siglo XX adaptándose a las nuevas tecnologías. De la misma manera que encontramos todos los tipos de pianos posibles e inimaginables. Los pianos rectos se generalizan, los pianos electrónicos se convierten en verdaderas maravillas de sonoridad y suplen a la perfección los pesados y voluminosos pianos rectos y de cola.

De la misma forma, la práctica del piano también ha cambiado. Hasta finales de los años 1950, este instrumento estaba reservado a las élites. A las personas susceptibles de tener un lugar en su casa, y tiempo para aprender. El pueblo, no tenía acceso a este instrumento. El precio, el tiempo, el espacio... Todo faltaba. En la actualidad, las clases medias pueden tocar este instrumento, y de la misma forma pueden recurrir a profesores para aprender.

Y como en los primeros tiempos de su existencia, el piano se sigue asociando a la imagen de sus virtuosos. Estos virtuosos que son el reflejo, los representantes de este noble instrumento.

Un instrumento que encontramos en las películas y en los restaurantes refinados. Lo que bien muestra que desde hace 300 años, el piano ha recorrido su camino. Un largo, bello y rico camino.

La leyenda del piano
Forjando su leyenda, el piano se ha convertido en el instrumento más importante e universal de entre todos los instrumentos

La historia del piano es rica, en estos momentos se distinguen 5 tipos de piano de cola. Para escoger tu piano, tienes que conocer bien el nivel y las prestaciones que ofrece.

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Johann Andreas Stein

¿Te suena este nombre? A continuación vamos a profundizar un poco más en algunos aspectos de la historia que acabamos de contarte. Anécdotas, historietas, curiosidades y mucho más.

Johann Andreas Stein fue un fabricante de órganos, clavicordios, claves y pianos.

Nació en 1728 en Heidelsheim (Alemania) y su pasión por la creación de instrumentos viene influenciada por las enseñanzas de Johann Andreas Silbermann y Franz Jacob Spath.

Johann Andreas Silbermann (1712-1783) fue también un fabricante de instrumentos, en particular de órganos, como ya habían sido su padre y su tío (Andreas Silbermann y Gottfried Silbermann, respectivamente). En la actualidad aún se conservan en algunas iglesias instrumentos fabricados por Silbermann, por lo que puede observarse la evolución de cada pieza. Podrás encontrar órganos de fabricados por Silbermann en las iglesias de Saint-Georges (Châtenois, Francia), la Iglesia Jesuita de Molsheim (Francia), Saint Maurice de Soultz (Soultz-Haut-Rhin, Francia), Saint Maurice (Soultz-les Bains, Francia) o Saint Thomas (Estrasburgo, Francia).

Franz Jacob Spath (1714-1786), por su parte, fabricó órganos y pianos. La mayoría de sus obras las podemos encontrar en su ciudad natal Regensburg (Alemania), en concreto en las iglesias de St. Oswald, St. Peter, St Johannes y St. Martin.

Pianos en iglesias
La mayoría de los órganos los encontramos en las catedrales.

Volviendo a J. A. Stein, este fabricante de pianos fue el creador del mecanismo del piano alemán, que sirvió posteriormente de base para el desarrollo del mecanismo del piano vienés. Tuvo la oportunidad de conocer a Mozart, quién se quedó asombrado ante las creaciones de Stein. Además de fabricarlos, J. A. también fue organista del Barfusserkirche de Augsburgo.

En la actualidad se conservan algunos de los instrumentos fabricados por Johann Andreas Stein: un órgano, dos vis-à-vis instrumentos que combinan un clave y un piano, un claviorganum que combina un registro de tubos de un órgano y un piano, catorce pianos y dos clavicordios.

La pasión por los instrumentos y la música de Stein será heredada por sus hijos, entre los que podemos destacar la compositora, profesora de música y escritora austriaca (de origen alemán) Nannete Streicher. A Nannette le enseñó a tocar su padre el piano, lo que fue solo la primera piedra en el camino de su desarrollo musical.

Sébastien Érard

Sébastien es conocido por ser el primer fabricante francés de pianos a gran escala y creador de la marca de pianos Érard.

Nació en 1752 en Estrasburgo pero su labor como fabricante se desarrolló en París. En 1777 construyó allí su primer piano y se fue haciendo más y más conocido entre la alta sociedad parisina. Hasta recibió encargos del mismísimo Luis XVI y de María Antonieta.

Los primeros clavicordios
Portada del libro María Antonieta, de Évelyne Lever.

Precisamente por su relación profesional con algunas personas determinadas, tuvo que exiliarse en Londres cuando estalló la Revolución Francesa. Instaló su local en Great Marlborough Street.

Los grandes pianistas de la época tuvieron entre sus manos un piano Érard, entre los que podemos nombrar: Ludwig van Beethoven, Frédéric Chopin, Gabriel Fauré, Joseph Haydn, Henri Herz, Franz Liszt, Felix Mendelssohn, Ignaz Moscheles o Giuseppe Verdi.

Además de por ser una gran fabricante, los pianos Érard destacaron por las innovaciones que fueron incorporando: un mecanismo de simple repetición, introducción de la grapa (que permitía que las cuerdas estuviesen exactamente en el mismo lugar después de ser golpeadas por los macillos), el mecanismo de pedales del piano moderno y el mecanismo de doble repetición.

En cuanto a innovaciones técnicas, cabe salientar la utilización de hierro fundido para fabricar pianos. Gracias a la fortaleza de este material, se pudieron integrar cuerdas más gruesas, más tensas y en más cantidad (antes se utilizaban cuerdas de latón y cuerdas de acero, pero no soportaban tensiones altas).

Al igual que muchos franceses ilustres, podemos encontrar la sepultura de Sébastien Érard en el cementerio de Père-Lachaise.

Sus más antiguas fabricaciones pueden encontrarse tanto en museos como en colecciones particulares. En el Museo del Carmen de Maipú podemos encontrar el piano Érard del humanista venezolano Andrés Bello.

Así mismo, hay un número considerable de pianos Érard en el mercado, por lo que si estamos interesados en hacernos con uno, es posible. Los precios varían enormemente. Tras hacer una búsqueda rápida en diversos portales de compra-venta, hemos podido encontrar un rango de precios que oscila entre los 1000 € y los 15 000 €. Es una diferencia muy considerable por lo que la clave estará en el estado del piano. Para este tipo de instrumentos, lo mejor es verlo antes de comprarlo.

Se trata de un desembolso importante, y más vale asegurarse del estado de la pieza. Además, hay muchísimas falsificaciones o pianos originales con cambios sustanciales, por lo que, ¡mucho cuidado!

Historia y fabricación del piano.
Piano de la marca Érard.

Heinrich Engelhard Steinweg

Heinrich Engelhard Steinweg fue también un fabricante de pianos y fundador de la compañía Grotrian-Steinweg. También es conocido como Heinrich SteinwegHenry E. Steinway o Henry Steinway. 

Este alemán nacido en 1797 en Wolfshagen im Harz con 15 años vivió un acontecimiento trágico; ya que cuando tenía esa edad, un día hubo una tormenta eléctrica en el lugar en el que se encontraba Heinrich con su familia y un rayo fulminó a sus padres y a sus hermanos. Solo sobrevivió él.

Comenzó a trabajar como carpintero y posteriormente a fabricar órganos. También tocaba el órgano de la iglesia.

Así mismo, le tocó ser soldado y luchó en la batalla de Waterloo. Una vida de película, ¿no crees? Tras su adolescencia trágica y tras la guerra vuelve a su país natal, Alemania, y se instala en la ciudad de Brunswick, donde abrió un local para la venta de pianos. Muchos de los pianos que estaban a la venta los fabricaba él mismo.

En sus años en Brunswick fabricó el primer piano rectangular, que, como anécdota, le regaló a su mujer el día de su boda. La película sigue. Posteriormente, se mudó a la ciudad de Seesen en donde fabricó su primer piano de cola y lo instaló en la cocina de su casa.

Este piano, conocido como «piano de cocina» está expuesto en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Posteriormente, volviendo a la historia de Heinrich, este emigró a los Estados Unidos en 1851 debido a la inestabilidad política de Alemania, donde vivía. Se instaló en Nueva York y siguió con su labor como fabricante de instrumentos. Quizás conocieses a este personaje por el nombre de Henry E. Steinway, ya que se anglicanizó el nombre al llegar a Estados Unidos, por lo que muchos piensan que es estadounidense o británico en vez de alemán.

En Nueva York comenzó trabajando para empresas que fabricaban pianos hasta que reunió el dinero suficiente para fundar su propia compañía: Steinway & Sons. Efectivamente, sus hijos también estaban en el negocio, puesto que ya habían aprendido la profesión de su padre en Alemania.

Seinway & Sons tuvo bastante éxito en Estados Unidos ya que logró una considerable expansión gracias a las invenciones que Steinweg, ahora Steinway, había desarrollado.

Henry tuvo una larga vida llena de momentos dulces y amargos, murió en 1871 en su ciudad de acogida, Nueva York.

Actualmente, la marca Steinway & Sons sigue fabricando y comercializando pianos. En su página web podrás consultar los modelos que tienen a la venta, aunque siguen estando especializados en pianos de cola y piano verticales.

Pianos de alta gama.
Piano de Steinway & Sons modelo Spirio. Foto: Steinway & Sons.

Solo con ver las fotos de los pianos que se presentan en la página te quedarás prendado de su esencia exquisita y refinada.

Échale un vistazo a los pianos de la colección Steinway Crown Jewel, las joyas de la corona, en la que encontrarás una serie limitada de pianos de cola y pianos verticales fabricados con maderas nobles (ébano de Makassar, palisandro de India, liquidámbar, pommelé...).

No podemos contarte gran cosa sobre los precios ya que hay que contactar directamente con ellos, en la página web no se establece un rango de precios, por lo que... podemos imaginarnos que la cosa no bajará de las cuatro cifras. Es un lujo, una joya, un objeto que pasará de generación en generación.

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Cristina

Redactora, traductora y revisora. Me encanta contar historias, escuchar a los demás y ver atardeceres. Me gusta bailar y perderme haciendo senderismo. Mi lugar preferido es el mar, que todo lo cura.