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Literatura española en la Edad Media

Publicado por Elvira, el 23/10/2019 Blog > Apoyo escolar > Lengua > La Literatura Medieval en España

«Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida». – Mario Vargas Llosa.

Para poder aprender más sobre la lengua española, será interesante conocer un poco más sobre la historia de la literatura del castellano y, en este caso en concreto, sobre la literatura de la Edad Media.

Como sabrás, para mejorar tu aprendizaje, se recomienda conversar en la lengua que estudies, pero también, leer y escribir. Los libros pueden ser una fuente ilimitada de conocimiento para este propósito. No obstante, para poder iniciarte con un libro procedente de la literatura medieval española, necesitarás haberte hecho una idea de lo que podrás encontrar en cualquier obra de esta época.

Para ello, el equipo de Superprof se ha propuesto sentar las bases que definen la literatura medieval en España en este artículo.

¿Preparad@?

¿Qué se entiende por literatura medieval española?

La literatura medieval española hace referencia al conjunto de obras literarias redactado en lengua castellana medieval entre principios del siglo XIII y finales del siglo XV. Como obras de referencia encontramos el Cantar de mio Cid (1207) y La Celestina (1499).

De hecho, no es hasta esta época que se producen las primeras manifestaciones literarias en lengua castellana, coincidiendo con esa etapa de la historia en la que se produjo la Reconquista que llevaron a cabo los cristianos frente a los reinos musulmanes, presentes desde el siglo VIII en la Península Ibérica.

Como vemos a partir de las glosas castellanas del siglo X, el latín hablado se distanció de sus orígenes, lo que dio paso al nacimiento de las lenguas romances como el castellano, por lo que es preciso incidir en que la literatura oral en castellano se produjo antes que la literatura escrita.

Burgos y la literatura española del Cid. El Cid es tan popular que podrás encontrar estatuas de esta noble figura en muchas ciudades españolas.

Un ejemplo de ello lo encontramos en una de las primeras obras literarias en lengua romance: las jarchas mozárabes (del siglo XI). Básicamente, podríamos definir una jarcha como un poema escrito en árabe o hebreo, que destaca por acabar con una canción en lengua vulgar, en jerga o en lengua romance, denominada «jarcha». Por lo general, los temas de estas obras son las lamentaciones amorosas de una doncella por un amor imposible.

La «reconquista» de la que hablábamos antes influiría tanto en la nueva lengua que se extendió por el territorio español como en las temáticas, entre las que predominaban historias antiguas que hablaban de héroes y de sus grandes hazañas.

La cultura y la literatura, a principios de la Edad Media, estaban en manos de los monasterios (y de los monjes y clérigos que residían en ellos), quienes, gracias a su preparación intelectual, podían traducir antiguas obras redactadas en otras lenguas, así como escribir nuevas sobre diversos temas.

Con el paso del tiempo, aparece un nuevo foco de cultura a partir de las universidades y escuelas, centros de enseñanza donde se imparten nuevas formas, perspectivas y teorías. Dentro de estos centros destaca la renombrada Escuela de Traductores de Toledo, que durante el siglo XIII sería consolidada por Alfonso X, el Sabio, al dotarla de los mejores eruditos de las tres culturas ibéricas: la árabe, la judía y la cristiana.

Asimismo, junto a las obras creadas en los centros de enseñanza, también destacó la cultura popular, creada para ser cantada y representada ante el pueblo, que, por lo general, era analfabeto y no podía disfrutar de las letras escritas.

Es en este momento en el que nacen los juglares y trovadores, que desempeñarán el papel de poetas y actores al recitar historias de carácter anónimo, escritas en verso, considerada en aquella época la forma de escritura más correcta.

Descubre la evolución de la literatura durante el Renacimiento español.

Los géneros de la literatura medieval

La literatura en lengua castellana (así como en el resto de lenguas romances) se hizo al principio en verso: en primer lugar, por su carácter de literatura popular y oral (lo que implicaba que a menudo estuviera acompañada con música) y, en segundo lugar, porque la escritura en prosa exigía una tradición del uso del castellano que apenas existía a primeros de la Edad Media, de hecho, no fue hasta el siglo XIII, con Alfonso X, el Sabio, quien hizo que el castellano se convirtiera en una lengua de uso común para todo.

Por lo tanto, los primeros géneros son la lírica tradicional y la poesía épica (cantares de gesta y romances), ambos géneros conforman lo que se denomina «literatura del mester de juglaría», es decir, literatura compuesta para ser recitada.

¿Qué se leía en la Edad Media? ¿Cuál es la historia de la literatura medieval española?

La poesía lírica

La poesía lírica comprende dos géneros a su vez: lírica popular y lírica culta.

La lírica popular

La lírica popular de la Edad Media abarca una diversa tradición de composiciones propias de la sociedad y de la cultura popular utilizadas en fiestas y en el trabajo. Por lo general, se trataba de canciones que estaban asociadas al baile. A partir del siglo XV, muchas de estas composiciones se incluyeron en los grandes cancioneros de los siglos XV y XVI.

Los contenidos, casi siempre vinculados al amor (la muerte por amor, la pena por la separación, etc.), se centran en motivos tales como la descripción de la mujer (por ejemplo, fijándose en sus cabellos, muchas veces símbolo de virginidad), las localizaciones en ámbitos naturales donde hay agua (que simboliza la cita amorosa y el erotismo) o flores (también de simbología sexual), o con la presencia del aire o el viento, símbolos de la comunicación amorosa.

En muchas ocasiones, la voz lírica es una voz femenina, que lamenta ante un confidente (generalmente la madre, la hermana, la amiga o la naturaleza) la distancia respecto al ser amado por motivos que abarcan la ausencia, la pérdida o el duelo.

Derivados de esos contenidos, es posible aislar una serie de temas frecuentes en la lírica popular: el amor y la naturaleza, entrelazados y confundidos; la niña enamorada que no quiere ser monja; el elogio de la propia belleza por parte de la voz lírica femenina; el rechazo del matrimonio; los malos que enturbian la relación amorosa; la caza de amor, etc.

Formalmente, suelen ser composiciones breves, de dos a cuatro versos de arte menor (habitualmente, de seis a ocho sílabas), irregulares y con rima asonante.

Estilísticamente, la expresión es sencilla y elemental y hay una ausencia casi total de metáforas, prefiriéndose las imágenes visuales que denotan impresiones directas de la realidad exterior. Por último, la expresión de los sentimientos amorosos se realiza de forma abierta, con énfasis y de forma reiterada.

La lírica culta

En cuanto a la lírica culta castellana, es la poesía que se originaba dentro de las cortes de los reyes medievales (Juan II de Castilla, Enrique IV de Castilla y los Reyes Católicos hasta llegar a los cancioneros del siglo XV). Es considerada «la más impresionante muestra de poesía cortesana de toda la Europa medieval». Dentro de esta poesía lírica encontramos al Marqués de Santillana, a Juan de Mena y a Jorge Manrique.

Principales autores de la literatura medieval española Jorge Manrique destaca en este género.

Una de las principales diferencias entre los dos tipos de poesía es que la poesía culta era más social y no tan subjetiva como la tradicional, lo que se ve representado en los temas como la política, la moral, la filosofía, la teología o el amor cortés. Además, no se asocia tanto a la música y, de hecho, muchas de estas composiciones nacen para ser leídas y no cantadas.

Las características más sobresalientes de la lírica culta castellana son herencia de la lírica gallegoportuguesa: fundamentalmente, la terminología métrica y la concepción del amor cortés (en la que la alegría del amor provenzal ha sido sustituida por la pena).

Las estrofas comienzan a definirse y a centrarse en diferentes formas, tomando, como base, el verso de ocho sílabas y el de doce.

Los temas de esta poesía derivan, básicamente, de la poesía provenzal de los trovadores occitanos: el amor y sus variaciones. En la Península se añaden algunas características, como las alegorías (personajes basados en ideas abstractas), los juegos de palabras complejos, la falta de paisaje y de descripción física, la aceptación de la desgracia por parte del amante, etc.

Esta poesía suele recogerse en libros de poemas llamados habitualmente cancioneros, de los que destacan tres:

  • El Cancionero de Baena
  • El Cancionero de Estúñiga
  • El Cancionero General

La narrativa en verso

Dentro de este género destacan: la épica, el romancero y el mester de clerecía.

La épica y los cantares de gesta

La épica es un subgénero compuesto en verso y en lengua romance que se originó en el siglo XI. Estas narraciones suelen estar protagonizadas por héroes que representan a la sociedad.

Es frecuente, además, que el argumento de estas historias gire alrededor de algún problema del protagonista con el valor social de la honra, que constituía la base de todo el sistema ético-político de relaciones vasalláticas en la Edad Media.

La épica castellana toma sus temas, fundamentalmente, de dos acontecimientos históricos:

  1. la invasión árabe de la Península y los primeros focos de resistencia cristiana (siglo VIII);
  2. los inicios de la independencia de Castilla (siglo X).

El poema épico se denomina «cantar de gesta», obras que pertenecen al «mester de juglaría», narraciones transmitidas y recitadas, como ya comentamos, por los juglares que actuaban en las plazas de los pueblos y ciudades, en los castillos o en las estancias de la corte, a cambio de un pago por sus servicios.

Se han conservado muy pocos debido a esta transmisión oral. Los más significativos son el Cantar de mio Cid, que se conserva casi completo, el Cantar de Roncesvalles y el Cantar de las Mocedades de Rodrigo, de los que se conservan fragmentos.

Los cantares de gesta fueron tomados como documentos históricos en muchas ocasiones, por lo que algunos fueron prosificados y así fueron incluidos en crónicas medievales.

Principales obras españolas de la Edad Media El Cantar del Mío Cid, una de las obras más importantes de la literatura medieval española.

La obra española más importante (y única completa) de este género es el Cantar de mio Cid, que ha sido dividida por los editores modernos en tres cantares:

  1. El primer cantar trata el destierro del Cid por Alfonso VI, a causa de ciertas intrigas cortesanas. El Campeador conquista Castejón y Alcocer y se cierra el cantar un enfrentamiento con el conde de Barcelona.
  2. El segundo cantar se inicia con el asedio y conquista de Valencia. El rey Alfonso propone casar las hijas del Cid con Fernán y Diego, infantes de Carrión, a lo que este accede. Se celebran las bodas en Valencia.
  3. El tercer cantar narra cómo escapa de la red el león del Cid, causando el pánico entre los infantes de Carrión, por lo que vuelven con sus mujeres, que golpean y abandonan, por considerarlas impropias de su condición social. Finalmente, las hijas del Cid recuperan la honra casándose con los infantes de Navarra y Aragón.

El romancero

Corpus compuesto por romances, que son narraciones que derivan de los cantares de gesta. Compuestos anónimamente a partir del siglo xiv, fueron recogidos por escrito en el XV y conforman lo que se denomina romancero viejo, en contraposición al romancero nuevo, compuesto a partir del XVI con autores como Lope de Vega, Góngora o Quevedo, que escribieron romances al modo de los antiguos.

Su temática y naturaleza son muy variadas. Un grupo importante (y el más antiguo) pertenece al género épico y podría derivar de cantares de gesta fragmentados y hoy perdidos en su casi totalidad. Otra parte considerable la forman romances líricos de personajes o situaciones muy diversas.

Estas son las categorías en las que se pueden dividir:

  • Romances históricos
  • Romances épicos y legendarios
  • Romances de aventuras o novelescos
  • Romances tradicionales
  • Romances juglarescos

El Mester de clerecía

Se denomina así la técnica empleada en el siglo XIII mediante la cual los clérigos pudieron elevar al castellano al rango de lengua literaria. Las características de las obras de este subgénero son:

  • Son obras compuestas para ser leídas y no recitadas y su público era, normalmente, culto: monjes, escolares, sacerdotes, etc.
  • Cuentan con una versificación culta y regular, la cuaderna vía (cuatro versos monorrimos de catorce sílabas cada uno).
  • Una actitud didáctica y moralizante en el tratamiento de los temas.

Las obras más importantes del mester de clerecía son Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, y El Libro de buen amor, de Juan Ruiz, arcipreste de Hita. Otras obras también relevantes son El Libro de Alexandre, El Libro de Apolonio y Rimado de Palacio.

Géneros de la literatura medieval española. Historias de héroes y hazañas caballerescas: épica medieval.

La prosa narrativa de ficción

La prosa en castellano se inició con los géneros didácticos o moralizantes. Surgió a mediados del siglo XIII, aunque en ese momento se trataba de colecciones de cuentos con influencia oriental, como el Calila y Dimna.

Tras el paso de Alfonso X, se experimenta un gran auge de la prosa, en parte, influido por el prestigio adquirido en las obras historiográficas.

Así, pues, al principio, los personajes son siempre individuos de dignidad regia o similar, abriéndose paulatinamente a otros sectores sociales, pero siempre mostrando preferencia por personajes con rasgos atractivos. Consecuentemente, la novela caballeresca se convierte en el género narrativo más abundante de la Edad Media.

Ejemplos de este género: Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor e de Patronio (1335) y La Celestina (1499).

El teatro medieval

El teatro no destacó tanto en la literatura de la Edad Media. De hecho, muchos pusieron en duda su existencia hasta el siglo XV. Destacan:

  • Auto de los Reyes Magos, de la catedral de Toledo, del siglo XII.
  • Égloga de Plácida y Vitoriano de Juan del Encina (1469-1529) de finales del siglo XV.

¿Sabías que el Barroco literario fue un período de pleno apogeo en España?

Breve introducción a las principales obras y autores de la época medieval

Los Milagros de Nuestra Señora

El primer poeta castellano de nombre conocido fue Gonzalo de Berceo (1197-1264), conocido por su obra Los Milagros de Nuestra Señora, una obra compuesta por veinticinco leyendas que narran la intervención de la Virgen. No son historias enteramente originales de Berceo, por tanto lo que hace es seguir lo escrito en un manuscrito latino que él recrea.

La intención de la obra es presentar un conjunto de ejemplos morales, pero que ante todo sea un tratado, literario y doctrinal, sobre la Virgen María, en el que destaque su carácter de mediadora de todas las gracias.

Cantigas de Santa María

En el siglo XIII destaca Alfonso X el Sabio, que hará surgir numerosas obras no solo de su mano sino también de sus contemporáneos. Fue mecenas y fomentó la traducción de miles de obras clásicas, una ardua tarea pues el castellano aún no estaba totalmente regulado. Elaboró de su pluma las Cantigas de Santa María y otros versos y realizó así una gran aportación a la lengua culta del momento en la corte del reino, el galaicoportugués.

Esta obra es una de las colecciones de canción monofónica más importante de la literatura medieval occidental y se trata de un conjunto de 427 composiciones en honor a la Virgen María. La mayoría son cantigas que cuentan milagros sucedidos con la intervención de María.

Resumen de la literatura medieval española ¡Anímate a seguir aprendiendo sobre la literatura medieval española!

El Libro del Buen Amor

El siglo XIV fue testigo de la magnífica obra del Arcipreste de Hita: el Libro del Buen Amor, una obra que recuerda a los sermones por la estructura y técnica empleada. Está considerada una de las cumbres literarias españolas de cualquier tiempo, y no solo de la Edad Media.

De manera autobiográfica y a través de más de 1700 estrofas de carácter variado, se narran pasajes amorosos donde nunca falta la paradoja y donde el clérigo denuncia los vicios y excesos sexuales de la época, a la vez que los exalta por otro lado.

El libro contiene una colección heterogénea de diversos materiales unidos en torno a una pretendida narración autobiográfica de asuntos amorosos del propio autor, quien es representado en una parte del libro por el episódico personaje de don Melón de la Huerta. En él aparecen representadas a través de sus amantes todas las capas de la sociedad bajomedieval española.

Con todo, el libro presenta una estructura muy heterogénea: no solo está inspirado en tradiciones cultas (latinas) y populares a la vez, sino que alterna partes narrativas con otras didácticas, proverbiales y líricas, y pasa del tono humorístico al moralizante de forma continua.

El Conde Lucanor

Otro poeta que destacó fue Don Juan Manuel, que escribió otra de las obras más importantes de la literatura medieval en España: El Conde LucanorEn la obra, el Conde Lucanor expone a Patronio, su criado, un problema y este le contesta con un cuento que siempre termina con moraleja, por lo que no pierde un tono didáctico a lo largo de la obra.

La primera parte de las cinco con las que cuenta la obra es la más célebre por sus cincuenta y un cuentos, tomados de fuentes diversas: árabes, latinas o de crónicas castellanas.

Juglares y trovadores recitando literatura española. El mester de juglaría: un ejemplo de la literatura de la Edad Media.

Amadís de Gaula

Por supuesto, también destaca el Amadís de Gaula, uno de los libros de aventuras caballerescas más famosos de toda la historia literaria de España.

Es probable que haya existido una versión primitiva de la obra hacia finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Hay una versión en tres libros, de la que se conservan breves fragmentos fechados hacia 1420. Rodríguez de Montalvo, regidor de Medina del Campo, reelaboró esa versión, le añadió un cuarto libro y continuó con un quinto, titulado Las sergas de Esplandián. Su éxito se prolongó durante el Siglo de Oro español tanto en Europa como en América, con 19 ediciones publicadas en el siglo XVI.

Coplas a la muerte de su padre

Si echamos un vistazo a la poesía, no podemos dejar atrás las obras del Marqués de Santillana, Juan de Mena y Jorge Manrique, cuyas Coplas a la muerte de su padre son una verdadera obra maestra. Sin duda, los tres autores exhiben un refinamiento técnico y unas estructuras que pueden ser consideradas un anticipo de la literatura del Renacimiento y de la literatura del Siglo de Oro español.

Coplas a la muerte de su padre pertenece al género poético de la elegía funeral medieval o planto y es una reflexión sobre la vida, la fama, la fortuna y la muerte con resignación cristiana. Se inspira en los precedentes clásicos y medievales del género y en el Eclesiastés, pero también contiene alusiones a la entonces historia reciente de Castilla e incluso a sucesos en los que pudo estar presente el propio autor.

La Celestina

Ya la mencionamos como obra de referencia final de la literatura de la Edad Media: La Celestina de Fernando de Rojas. Esta obra nos narra la historia de amor apasionado entre Calisto y Melibea. Calisto, con la ayuda de una alcahueta o celestina, intenta conseguir el amor de Melibea.

A su vez, también suceden otras historias como la de los criados de los protagonistas, quienes hacen que la historia desemboque en una tragedia, una lección sobre las malas artes, el engaño y la perversión que entraña la avaricia.

Estudiar las obras medievales españolas La Celestina pone punto y final a la literatura medieval española.

Pertenece al género de la comedia humanística, género inspirado en la comedia latina, que estaba destinado a ser leído y no representado. El rasgo más llamativo de la obra es su realismo, al retratar el ambiente burgués y la crisis de los ideales heroicos y religiosos frente a la importancia que adquiere el dinero.

En cuanto a los personajes:

  • Melibea es una mujer enérgica y que toma sus propias decisiones. Es arrogante, apasionada, hábil para improvisar y con un carácter fuerte.
  • Calisto se muestra débil de carácter, que olvida sus obligaciones y sólo piensa en sí mismo y en el interés sexual por Melibea.
  • Celestina se presenta como una persona vital, movida fundamentalmente por la codicia.
  • Los criados no guardan fidelidad a su amo y buscan su propio beneficio también. Esta actitud la muestran Sempronio y Pármeno.

¡Iníciate hoy mismo en la literatura española de la Edad Media!

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