«El papa es el abogado de Dios. Lástima que su cliente esté muerto». - Francis Picabia (1879-1953)

¿Estás planeando un viaje a Roma y te planteas si visitar el país más pequeño del mundo, el Vaticano? Ya seas cristiano o no, todos los viajeros interesados ​​en la historia y el arte de Europa estarán encantados de hacer una visita al Vaticano.

El Vaticano es un verdadero museo al aire libre, testigo de más de veinte siglos de historia, donde yacen algunos restos arqueológicos del Imperio Romano. Cada año lo visitan entre 5 y 6 millones de turistas. Por algo será...

La población de la Ciudad-Estado del Vaticano asciende a tan solo 799 almas en un enclave romano de un área de solo 44 hectáreas. Por ello, se ha convertido en el país soberano más visitado del mundo, en comparación con su población permanente.

Asimismo, el Vaticano es la Santa Sede de la Iglesia Católica y la capital de las instituciones religiosas. Se puede visitar por la belleza de su arquitectura y por sus colecciones de arte que, en numerosas ocasiones, datan de la Antigüedad.

¡Aquí te dejamos precisamente en este artículo, nuestra presentación de los monumentos que deberás visitar del Vaticano!

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La Plaza de San Pedro

Plaza de San Pedro en el Vaticano.
La Plaza de San Pedro es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más visitados del mundo.

La Plaza de San Pedro es una amplia explanada trapezoidal de estilo barroco que se encuentra frente a la Basílica de San Pedro. Probablemente es uno de los lugares más frecuentados en el Vaticano y en la ciudad de Roma: aquí es donde se congregan las multitudes, peregrinos y turistas curiosos, durante las grandes celebraciones religiosas ofrecidas por el Papa.

El lugar fue encargado al arquitecto Bernini en 1656 por el papa Alejandro VII, con el fin de agregar valor a la fachada de la Basílica de San Pedro.

Las obras se extendieron entre 1658 y 1667. El objetivo era mejorar el espacio frente a la basílica, para poder acomodar a un mayor número de personas en sus escalones frontales durante las audiencias papales y la bendición.

Bernini diseñó el lugar con un estilo barroco, diseñando una columnata que se extendía en dos brazos de forma elíptica desde la basílica, como para abrazar a la multitud.

Hoy en día, los visitantes se sorprenden a la llegada majestuosa, a través de Via de la Conciliazone, con la estatua firmada de Miguel Ángel, la cúpula de la basílica y los palacios episcopales.

En el centro de la plaza, encontramos el monumental obelisco. Imposible no verlo. Se trata de un obelisco egipcio, cuya construcción se remonta al siglo XIX antes de Cristo. Lo trajo de regreso a Roma el emperador Calígula en el año 37, al comienzo del imperio romano.

El emperador quería adornar la spina del circo del Vaticano. Ha estado en el centro de la plaza desde el 10 de septiembre de 1586.

La Basílica de San Pedro

Esta importante visita obligada en la Ciudad-Estado del Vaticano fue construida entre 1506 y 1626 en estilos barroco y renacentista.

Es el monumento católico más grande del mundo: no te lo podrás perder, se encuentra frente a la Plaza de San Pedro, a la derecha del río Tíber.

Incluida en la lista de monumentos del Patrimonio Mundial de la UNESCO, la basílica es uno de los monumentos más visitados del mundo y es considerada la construcción más prodigiosa de su tiempo.

Todos los domingos se congregan en torno a 150.000 personas mientras se lleva a cabo el ángelus papal: es decir, ¡será difícil encontrar un hueco para ver al Papa!

La basílica fue erigida en el sitio donde fue enterrado el apóstol San Pedro. También es el lugar de entierro de varios papas.

Ya sea uno cristiano o no, todos quedarán impresionados por la estética y la delicadeza de la decoración de la iglesia.

Además, ¡el acceso a la basílica es gratuito! A veces, hay que esperar más de una hora antes de poder entrar al edificio.

Antes de salir del monumento, aprovecha para subir a lo alto de la cúpula de la basílica: la entrada cuesta 5 € por los escalones y 7 € por el ascensor, eso sí nadie te libra de la cola (entre 30 y 60 minutos), pero tendrás una vista impresionante del centro de Roma, algunos restos romanos y el resto del Vaticano.

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La Capilla Sixtina

Famosos pintores y escultores del vaticano
La Capilla Sixtina y los frescos de Miguel Ángel son una de las mayores joyas del Renacimiento.

Planear una visita al Vaticano sin ver la Capilla Sixtina sería una pena, sería un poco como visitar la ciudad de Roma sin ir al Coliseo o al Foro Romano.

Por otro lado, será inevitable encontrarse con una gran multitud, a menos que te levantes muy temprano y visites la Capilla Sixtina durante su apertura, por la mañana temprano. A menos que hayas comprado la Omnia Card del Vaticano y Roma, que te permite acceder a monumentos históricos y culturales como VIP, sin esperar largas colas en la entrada de los museos.

La capilla se construyó entre 1477 y 1483, es una de las salas de los Palacios Pontificios del Vaticano y es una parte integral de los Museos Vaticanos.

Desde el siglo XV, ha sido el lugar donde los cardenales se reúnen en cónclave para elegir a su nuevo papa.

Es la capilla más grande del Vaticano y es mundialmente famosa por su bóveda, adornada con suntuosos frescos de Miguel Ángel entre 1508 y 1512.

En la pared del fondo encontraremos el fresco del Juicio Final, firmado por Miguel Ángel y presentado el 1 de noviembre de 1541.

Las otras pinturas y frescos fueron firmados por Sandro Botticelli, Ghirlandaio, Rosselli y Pinturicchio.

Víctima de su éxito, atrae entre 10,000 y 20,000 personas al día, lo que plantea serios peligros para la conservación de los murales: el dióxido de carbono emitido por el hombre es una amenaza para las obras de arte.

Además del mural del Juicio Final, podremos observar los muros norte y sur, en los que encontramos escenas de la vida de Moisés o Jesús, incluido el castigo de Coré, Datan y Abiram (Botticelli), el de la Tentación de Cristo en el desierto (Botticelli), el bautismo de Cristo (Le Pérugin) y el majestuoso techo de la Capilla Sixtina.

Los doce Museos del Vaticano

Un motivo para visitar el Vaticano es ver este complejo de museos: el Museo del Vaticano es una colección de doce museos dedicados al arte sagrado y secular, desde la antigüedad egipcia, etrusca y romana hasta nuestra días.

De hecho, los papas siempre han tenido la función de coleccionar obras de arte de los mejores artistas europeos, lo que le da al Vaticano una influencia cultural a nivel mundial.

¡Sobre todo, en la época de los Estados Pontificios (752-1870), es decir, más de mil años de arte!

La riqueza del Vaticano
Admira la delicadeza y la precisión de esta pintura.

Puedes optar por una entrada sin colas para visitar esta joya de la Ciudad del Vaticano: ¡o evitar las multitudes no visitando el Vaticano en temporada alta!

Los museos atraen hasta 6 millones de turistas cada año, lo que los convierte en el cuarto museo más visitado del mundo y el más visitado de toda Italia.

El museo nació de la voluntad del papa Julio II (1443-1513) de instalar en los jardines del Belvedere antiguas estatuas como el Apolo de Belvedere o Lacoonte.

El complejo incluye los siguientes museos:

  • La Pinacoteca
  • La Colección de arte religioso moderno
  • El museo Pío Clementino
  • El museo etnológico misionero
  • El museo gregoriano egipcio
  • El museo etrusco gregoriano
  • El museo secular gregoriano
  • El museo cristiano
  • El Museo de la Biblioteca Apostólica del Vaticano
  • El Pabellón de las Carrozas
  • El museo Chiaramonti,
    El museo filatélico y numismático
  • La Capilla Sixtina
  • La capilla de Paolina
  • La capilla de Nicoline

Además, los museos albergan cinco galerías que no te podrás perder: la galería lapidaria, el Braccio Nuovo, la galería de los candelabros, la galería de los tapices y la galería de los mapas.

Eso sí, recuerda que los museos cierran los domingos.

Los Jardines del Vaticano

Ubicados al oeste de la Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina, los Jardines del Vaticano son una última parada obligada después de visitar los museos.

Jardines del Vaticano
Al oeste de la Capilla Sixtina, encontramos un pulmón verde de 23 hectáreas. ¡La mitad del «país»!

La creación de estos jardines se remonta a la Edad Media, cuando los huertos y viñedos crecieron al norte del Pontificio Palacio Apostólico. En 1279, el papa Nicolás III decidió trasladar su residencia al Vaticano, tapiando la zona.

Instaló un prado, un jardín y un huerto en el interior.

Con la llegada del Renacimiento, los jardines fueron rediseñados, con muchos arbustos, pinos y cedros del Líbano.

Amplio espacio natural y artístico de 23 hectáreas, los Jardines del Vaticano se encuentran en la colina homónima, y ​​también incluyen un área boscosa de 3 hectáreas.

Los jardines ofrecen un pulmón verde, así como un complejo de monumentos medievales, estatuas y macizos de flores.

Allí podrás ver:

  • El Jardín cuadrado
  • La casita Pio IV
  • La Fuente de Aquilone
  • La gruta de Lourdes
  • El monumento al intento de asesinato de Giovanni Paolo II
  • El edificio de la Radio Vaticana

La estación del Vaticano, no muy lejos, permite tomar el tren para visitar las villas pontificias de Castel Gandolfo (posesión extraterritorial del Vaticano).

Visitar los Jardines del Vaticano también permite descubrir tres estilos de jardines: francés, inglés e italiano.

Para la visita, hay dos opciones posibles: reservar una visita guiada con el personal interno del museo, o solicitar un guía privado, o incluso visitar a bordo de un autobús descapotable, equipado con un audioguía.

Sería una pena perderse algo de esto, ¿no?

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Elvira

Soy traductora y profesora de inglés, francés y español. Disfruto leyendo y viendo series de televisión cuando el tiempo libre me deja. «Tell me and I forget. Teach me and I remember. Involve me and I learn» - «Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo».