«La especificidad del coreógrafo reside en la forma en que mira el mundo, en su búsqueda de las cosas antes que en las cosas, su deseo de radiografiar la energía en movimiento». - Galotta

Se calcula que el número de bailarines profesionales puede rondar los 5.000 o 6.000, pero como te imaginarás, muchos practican la danza de manera amateur.

Aprender a bailar también implica aprender a crear tus propias coreografías a partir de los movimientos técnicos que hayas adquirido en las clases de baile. Independientemente del baile que practiques (danza clásica, danza contemporánea, tango argentino hip-hop o rock), probablemente tendrás que crear tu coreografía en algún momento.

Por lo tanto, aunque no seas coreógrafo, puede que te atraiga la idea de crear coreografías por diversión o para un espectáculo de fin de curso. Aquí te dejamos algunos consejos de la redacción de Superprof para hacerte la tarea mucho más sencilla.

Crea tu coreografía: elige el estilo de baile

Musica para bailar.
Si das clases de baile clásico, ¡no se te ocurra crear una coreografía de danza urbana!

Lo primero que debes hacer es elegir qué estilo de baile utilizarás en tu coreografía. No hace falta decir que debes elegir un estilo de baile que ya domines entre las muchas posibilidades disponibles:

  • Bailes de salón: vals, tango, rock and roll, cha cha cha, jive.
  • Bailes latinos: salsa cubana, samba, rumba.
  • Jazz moderno.
  • Claqué.
  • Charleston.
  • Danza oriental.
  • Swing.
  • Bachata.
  • Kizomba.
  • Flamenco.
  • Danza africana...

También cabe la posibilidad de fusionar varios estilos de baile. No obstante, esto requiere un cierto dominio de los tipos de baile. En mi caso, yo hago danza oriental y jazz y a veces los he fusionado para realizar una coreografía más original.

Creación de una coreografía: elige la música

Este paso tan fundamental determinará el resto de tu creación. La música que elijas debe decirte algo, tener un significado para ti o transmitirte algún tipo de emoción. No debes elegir la primera que veas ya que puede que no te salga bien  crear lo que quieres expresar.

Por supuesto, es más fácil elegir una música según el estilo de baile que quieras coreografiar. La música hip-hop está asociada con la danza, al igual que la música oriental o la música africana.

Sin embargo, en el caso de una fusión, es completamente posible alterar las normas. Una coreografía de hip hop se puede montar en una base de música clásica con ajustes en algunos tiempos.

Analiza la música de tu coreografía

Estudia la coreografía.
Debes estudiar primero la música de ballet, salsa puertorriqueña o cabaret.

Antes de pasar al trabajo coreográfico, será necesario estudiar bien la música. Escúchala varias veces para que puedas interiorizarla. Tienes que aprenderte la música de memoria para saber exactamente qué viene después de cada golpe, por ejemplo.

Aprecia qué emoción te inspira: ligereza, tristeza, alegría, nostalgia, enojo, falta... Si tiene letra... ¿cuenta una historia que te toque personalmente? Ponle palabras a tus sentimientos para traducir con éxito la emoción que sientes a través de gestos y movimientos coreográficos.

Analiza la estructura de la canción en profundidad. La música pop-rock, por ejemplo, casi siempre se compone de la misma manera. Así es como deberían verse sus notas de estructura:

  • Introducción: 2 x 8 tiempos.
  • Estrofa 1: 4 x 8 tiempos.
  • Estribillo: 2 x 8 tiempos.
  • Estrofa 2: 4 x 8 tiempos.
  • Estribillo: 2 x 8 tiempos.
  • Puente/transición: 3 x 8 tiempos.
  • Estribillo x 2: 4 x 8 tiempos.
  • Final: 1 x 8 tiempos.

Se trata de un paso fundamental que te permitirá montar una coreografía de manera consistente a través de una visión general de la canción. Estudia dónde están las pausas, los golpes fuertes...

Si hay letra en otro idioma, busca una traducción en Internet para averiguar de qué trata la canción y transmitir así la emoción correcta.

La improvisación a la hora de coreografiar

¡Ha llegado la hora de pasar a la fase de coreografía! En tus clases de baile de street jazz, ragga o danza africana, tu profesor de baile puede pedirte que improvises.

En la danza oriental, es bastante frecuente. Hay que ponerse en un círculo al principio o al final de la clase y cada alumno se queda en el centro del círculo durante unos segundos para improvisar con la música.

Si nunca has improvisado, ha llegado el momento de empezar. La improvisación libera emociones, sin pensar demasiado en la técnica. Por supuesto, es necesario ejecutar pasos de baile y ejecutarlos al ritmo de la música, pero también no bloquearse con algo demasiado coreografiado.

Bailes grupales.
También podéis ensayar y mejorar tus coreografías con otros compañeros si formas parte de un grupo.

¿Te resulta paradójico crear una coreografía?

Sin embargo, todo comienza con la improvisación.

Lo mejor es grabarte durante tu improvisación. Después de haber estudiado bien la música, dale al play e improvisa un par de veces mientras te grabas. No mires los vídeos entre parte y parte para no influirte.

Deja los vídeos a un lado durante unas horas o el resto del día y vuelve a ellos al día siguiente, por ejemplo. Échale un vídeo a los vídeos y selecciona las partes que quieras conservar. Ten en cuenta la secuencia que te parezca más interesante para cada parte.

También puedes anotar los pasos de baile en una hoja si así te ayuda a montar poco a poco tu coreografía. No obstante, no subestimes el poder del soporte visual: es mucho más fácil corregir las posturas después si te ves.

Crea tu coreografía: secuencias de principio a fin

Inevitablemente te quedarán espacios vacíos en los que no sabrás qué hacer, en los que no tienes inspiración. No te preocupes por eso aún.

Concéntrate en las secuencias que ya tienes y refina las partes que quieras conservar. Perfecciona los movimientos: no dudes en grabarte para ver lo que tienes al poner todas las secuencias de principio a fin.

«Completa» los huecos de tu coreografía

Al repetir la coreografía varias veces, podrás improvisar en las partes que te falten para encontrar poco a poco cómo «rellenar» estos espacios.

Si no los rellenas, échale un vistazo a los vídeos para ver si hay movimientos que puedas adaptar, tal vez incluso colocándolos en otro lugar.

Graba una y otra vez tu improvisación hasta que encuentres los movimientos que peguen con tu música, que te digan algo y que te permita hacer una buena transición entre dos partes coreografiadas.

Algunos consejos adicionales para crear tu coreografía

Practicar para aprender a bailar.
Aprender a bailar también implica también dejarse llevar.

En la danza del modern jazz, hip-hop, dancehall o danza tahitiana, los bailarines que deseen convertirse en coreógrafos deben prestar atención a varios aspectos:

  • Calentar antes de comenzar: el calentamiento es un paso esencial para no correr el riesgo de lesionarse y poner en peligro la creación de la coreografía.
  • Presta especial atención al principio y el final: el principio y el final son dos pesos pesados. El principio permite capturar la atención del espectador directamente. Comienza con movimientos impresionantes o simplemente cuida tu entrada en el escenario. Al final, debes dejar una buena impresión general en la audiencia antes de salir del escenario.
  • Intercambia momentos tranquilos con momentos más rápidos: no puedes estar todo el tiempo dándolo todo a riesgo de quedarte exhausto. El cardio puede dejarte totalmente exhausta si encadenas muchos saltos, piruetas...
  • Simplifica las cosas y déjate llevar: no es necesario mostrar toda tu técnica en una sola canción. Puedes hacer partes más técnicas, pero no lo hagas a riesgo de perder tu audiencia olvidando la emoción de la canción. Al igual que en la música, las pausas permiten expresar mucho en el baile. Un movimiento lento y bien ejecutado permite transmitir muchas emociones, más de lo que piensas.
  • Puedes usar la misma secuencia varias veces: si la música tiene un estribillo, puedes reutilizar la misma secuencia, especialmente si es una música animada. Así, el público no se perderá. A veces, el principio y el final también pueden ser similares.
  • Termina todos los pasos: no hagas las cosas a medias. Cada gesto debe estar presente por una buena razón y cada movimiento debe realizarse desde la punta de los dedos hasta la punta de los dedos de los pies antes de pasar al siguiente. Esto le dará más intensidad a su coreografía.
  • No cantes: no hay nada más ridículo/insoportable que un bailarín que canta. Eres un bailarín, no un actor. El público viene a verte bailar y no al teatro. También evita cantar la letra en el escenario. Es bastante confuso para la audiencia.
  • Usa todo el espacio: si ensayas en casa en un espacio pequeño, puede ser difícil moverse, pero es absolutamente necesario usar el movimiento en tu coreografía, especialmente si estás solo en el escenario. Aportarás dinámica y llamarás la atención del público. Usa todo el espacio disponible en el escenario para ir al centro, atrás, frente...
  • ¡Repasa regularmente la coreografía para no olvidarla y sentirte cómodo con ella!

Entonces, ¿tienes ya una idea de qué quieres hacer?

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Elvira

Soy traductora y profesora de inglés, francés y español. Disfruto leyendo y viendo series de televisión cuando el tiempo libre me deja. «Tell me and I forget. Teach me and I remember. Involve me and I learn» - «Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo».