Hoy en día las obras musicales se escriben y se transmiten con el fin de que otros músicos puedan interpretarlas. Con la invención de la imprenta en 1450, las partituras empezaron a difundirse por todo el mundo.

La teoría musical ya no estaba reservada a los religiosos o a las grandes escuelas, sino que personas de todo el mundo podían empezar a aprender música y su lenguaje.

Clave de fa, clave de sol, ritmo, notación musical… leer partituras era posible para cada vez más personas.

Para aprender a tocar un instrumento y saber solfeo, las clases de música son la clave. Cursos de piano, de guitarra, de formación musical, ejercicios de solfeo…

Saber leer una partitura no se consigue de la noche a la mañana. No podemos pretender convertirnos en Mozart, Beethoven o Schubert de un día para otro.

Aprender solfeo, teoría musical, requiere ciertos conocimientos básicos, además de tiempo y esfuerzo. No obstante, leer una partitura de piano no es tan complicado como puede parecer en un primer momento.

Guitarrista, pianista, violinista… ¡prepara tu instrumento y ponte manos a la obra!

¿Qué significa leer una partitura de piano?

Aunque algunos intelectuales griegos ya habían teorizado sobre la música en la Antigüedad, las primeras partituras escritas aparecieron para transcribir los cantos gregorianos en la Edad Media. Con las marcas sobre el papel, los cantantes indicaban la altura de las notas.

Muchos siglos más tarde, los cantantes y los músicos siguen usando partituras, aunque estas han evolucionado considerablemente.

Neumas para escribir partituras.
Las primeras partituras se escribían con notación neumática.

¿Pero cómo podemos definir una partitura?

La página francesa musicmot.com la describe de la siguiente manera:

Conjunto de signos que permite a los instrumentistas reproducir una composición con los instrumentos pensados por el autor de la obra.

Las partituras de música están pensadas para dejar una guía escrita de la música compuesta. Leer una partitura consiste en descifrar los signos por los que está formada.

Se trata de todo un lenguaje musical internacional. Un idioma en sí mismo que hay que aprender para saber leer partituras.

Es lo contrario a la música de improvisación y a la tradición oral de trasmitir canciones de músico a músico.

La música clásica ha sido el estilo que más se ha valido de las partituras musicales, pero ¿sabías que también puedes aprender con otros estilos?

Las canciones se transcriben gracias a las notas colocadas en el pentagrama. Las partes vocales e instrumentales están pensadas para solistas o conjuntos musicales.

Si bien muchos músicos tocan de oído o siguiendo algunas tablaturas, las partituras siguen siendo esenciales para la práctica musical. Nos permiten guiar a los músicos y facilitar el aprendizaje de las canciones.

Entonces, ¿te gustaría aprender a leer partituras de piano?

Primera etapa: leer la partitura de piano en su totalidad

Antes de empezar a pulsar las teclas, frotar las cuerdas o pinzarlas, todo músico que se precie debe examinar su partitura.

Y cuando decimos «examinar» nos referimos a echar un vistazo general.

Hay que leer toda la partitura, aunque no la entiendas completamente.

Ni se te ocurra ponerte a tocar de inmediato.

Durante tu primera lectura, concéntrate en las duraciones y lee toda la partitura sin pensar en cómo la vas a tocar. De este modo, te harás una idea de la totalidad de la pieza y sabrás cómo expresarla en su totalidad.

Fíjate en las pausas y los fragmentos más acelerados. Debes entender la complejidad de la canción de principio a fin.

La lectura de la partitura se hace de izquierda a derecha, como con los textos (a no ser que tu lengua materna sea el árabe, claro).

La partitura está compuesta de varios pentagramas:

El pentagrama musical consta de cinco líneas paralelas y equidistantes sobre las que escribimos las notas. Debemos distinguir las líneas y las interlíneas (los espacios entre las líneas).

Las notas que se superponen se tocan a la vez. Se llaman acordes.

Aprende a leer las partituras para pianos.
Los dos pentagramas te ayudan a descifrar la melodía.

Para entenderlo mejor, el pentagrama de arriba sirve para dibujar la melodía (que se tocan en el piano con la mano derecha) y el de abajo indica los acordes (que se tocan en el piano con la mano izquierda).

Ahora que ya sabes las bases, ¡pasemos a la segunda etapa!

¿Quieres saber dónde comprar tus primeras partituras?

Segunda etapa: leer la partitura de piano con más detenimiento

Esta segunda etapa consiste en leer con mayor detenimiento la partitura. Es decir: examinar el tempo, la clave, el compás, los bemoles y sostenidos…

Una de las primeras lecciones cuando aprendemos solfeo consiste en descifrar las notas. Do, re, mi, fa, sol, la, si… Seguro que ya has oído hablar de ellas, ¿no?

Piensa en las clases de música que tenías en el cole. En aquel entonces aprendiste a reconocer las notas.

Y las partituras no son más que textos en los que se plasman las notas.

También es importante tener en cuenta que se incluye otra información, como la duración de cada nota.

En una partitura, los pentagramas están divididos en compases, que contienen notas que representan una duración.

También hay que saber el significado de las notas negras, blancas, corcheas…

Si una blanca vale lo mismo que dos negras, una negra vale lo mismo que dos corcheas. Y así sucesivamente.

He aquí una pequeña tabla recapitulativa sobre estos conceptos:

Cuáles son los tiempos de las notas
¡Es muy importante saberse los tiempos de las notas!

¡Ya estás listo para empezar a hacer dictados de solfeo!

Aprende todo esto y más con clases de piano online.

Tercera etapa: entender el ritmo de la partitura de piano

«Creo que el ritmo es una parte primordial e incluso esencial de la música: creo que existía antes que la melodía y la armonía», decía el compositor francés Olivier Messiaen.

El ritmo es la clave esencial que debemos dominar antes de empezar a descifrar el resto de la partitura. Si no dominas el ritmo de una pieza, no tiene sentido que intentes tocarla.

Esta idea explica por qué los estudiantes de música y solfeo pasan tanto tiempo dando golpecitos con las manos durante sus clases.

Si aprendes música de manera autodidacta, practica a mover el pie o las manos para marcar el ritmo.

El ritmo nos proporciona tanto el compás como su numeración.

El compás es una segmentación de la duración del discurso musical. En otras palabras, el compás es la división de una pieza de música en partes iguales con la misma duración. Esta división se indica mediante barras verticales en el pentagrama, llamadas barras de compás.

La numeración del compás se incluye al principio del pentagrama, justo después de la clave de sol o de fa.

La numeración del compás más común es el 4/4. Es decir, hay que contar cuatro tiempos; cada uno de ellos tiene el valor de una negra.

Ahora te toca contar mientras lees. Marca el ritmo con la ayuda del pie o de la mano para que te hagas una idea del ritmo general de la pieza.

Por cierto, ¡también puedes conseguir partituras totalmente gratuitas!

Cuarta etapa: aprender la melodía de la partitura

Después del ritmo viene la melodía. Según el diccionario de la Real Academia Española, la melodía es:

Parte de la música que trata del tiempo con relación al canto, y de la elección y número de sones con que han de formarse en cada género de composición los períodos musicales, ya sobre un tono dado, ya modulando para que el canto agrade al oído.

Estos sonidos sucesivos son las notas musicales.

Para entender la melodía, hay que leer las notas (unas después de otras). ¡Pero no te olvides de seguir siempre el ritmo de la etapa anterior!

Si los compases constan de dos pentagramas, lo más sencillo puede ser empezar por el compás de arriba (que indica la melodía) antes de pasar al compás de abajo, que indica los acordes.

A los músicos profesionales no les cuesta leer ambos pentagramas a la vez, pero si estás empezando, necesitarás mucha práctica.

No dudes en leer las notas en voz alta; quizás te ayude.

Y lo más importante es que no pares. Aunque te equivoques, continúa. El objetivo es que te hagas una idea de la melodía que vas a tocar.

Las partituras describen sonidos harmónicos.
Encontrar la harmonía es importante para el bienestar de nuestros oídos.

Para ubicarte mejor, fíjate bien en la clave que se indica al principio del pentagrama. Esta te permitirá saber en qué punto del pentagrama se encuentra la nota Sol.

Mientras que con la clave de sol, la nota Sol se sitúa en la segunda línea empezando por abajo; con la clave de fa, se encuentra en la primera.

Si vives en la capital, no dudes en buscar a un profesor de piano en madrid.

Quinta etapa: tocar la partitura en el piano

¡Y por fin llega el momento que tanto estabas esperando! Tocar la partitura teniendo en cuenta todos los elementos que hemos mencionado anteriormente.

Lee con tranquilidad la partitura en su totalidad y transcríbela en el piano.

Intenta situarte en su sitio relajado y mantén una buena postura para cometer el menor número de errores posible. No te olvides de hacer una primera lectura con el piano.

A continuación, tendrás que centrarte en los fragmentos más complicados.

Ya se trate de un piano de cola, un sintetizador, una guitarra, una flauta travesera, un órgano, un violonchelo, un bajo o un violín, la partitura seguirá siendo la misma.

Una excusa más que suficiente para que te apuntes a unas clases de solfeo.

Bases musicales para empezar a tocar el piano

¿Hemos ido demasiado rápido? ¿Necesitas un repaso de los elementos más básicos de la música? Si tras leer esta primera parte sientes que necesitas refrescar un poco la memoria, vamos a repasar a continuación como aprender a leer música desde cero, como leer un pentagrama y las notas musicales. Todo lo que un pianista principiante necesita saber.

Los elementos de la música

La música consta de tres elementos: el ritmo, la melodía y la armonía. No obstante, hay músicos que consideran que existe un cuarto elemento: los matices. Vamos a definir cada uno para entenderlos.

Basándonos en las definiciones de la RAE, el ritmo es la proporción guardada entre los acentos, pausas y peticiones de diversa duración en una composición musical, es decir, cómo se distribuye la duración de los sonidos en el tiempo y como esta distribución se repite, creando así una división regular del tiempo.

La melodía es la composición en que se desarrolla una idea musical, simple o compuesta, con independencia de su acompañamiento, combinación de sonidos simultáneos diferentes, pero acordes. En otras palabras, es la sucesión coherente de sonidos y silencios, que se desarrollan en una secuencia lineal.

El tercer elemento, la armonía, es el arte de formar y enlazar los acordes, es decir, el hecho de superposicionar sonidos que se producen simultáneamente.

Por último, definiremos también los matices. Los matices es la intención, la dinámica, el color que se le otorga a la música.

Una vez introducidos estos cuatro elementos algo, es menester definir otro concepto clave en la música: el tempo.

El tempo es el grado de celeridad en la ejecución de una composición musical. Dicho de otro modo, es la velocidad con la que una pieza musical debe ser ejecutada.

Las notas musicales y dónde se sitúan en el pentagrama

Para aprender a leer música desde cero debemos conocer bien las notas musicales y dónde estas se sitúan en un pentagrama. Ya sea para leer partituras de piano para principiantes o a un nivel avanzado, tenemos que tener un dominio absoluto de las notas musicales.

Hay siete notas musicales: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. Aunque el sonido asignado a las notas musicales no varía, su nombre sí, es decir, el sonido que en español denominados Dno se llama Do en todos los idiomas. Así, es francés se traduce como Ut, en inglés como C y en alemán como C. 

Lo mismo ocurre con Re, que en inglés y alemán es D. Mi se nombra E en estos dos idiomas. Fa es F. Y Sol, igual en francés, pero G en alemán e inglés.

Esto se debe a que antes de que se extendiese el uso del solfeo, se utilizaba la notación alfabética. En la notación alfabética las notas eran designadas por letras. Y como podemos apreciar, en algunos idiomas se ha conservado esta notación.

Por otro lado, la denominación del Do como Ut, así como el nombre de las demás notas musicales, tienen un origen histórico-musical. Ut es la primera palabra del verso del himno religioso Ut queant laxis. Esta composición es un himno a San Juan Bautista, que fue escrito por el italiano Pablo el Diácono en el siglo VII.

Pablo el Diácono escribiría este himno sin poder llegar a pensar que siglos después el monje italiano Guido D'Arezzo se serviría de esta obra para nombrar las notas musicales. Pero, ¿por qué esta composición? Cada verso del himno Ut queant laxis comienza con una nota superior a aquella con la que iniciaba el verso inmediatamente anterior. Por ello, Guido D'Arrezo cogió la primera sílaba de cada verso de este himno para denominar las notas que con ella se entonaba.

Aquí lo vemos de forma más clara con el texto original en latín:

Ut queant laxis

Resonare fibris

Mira gestorum

Famuli tuorum

Solve polluti

Labii reatum

Sancte Ioannes.

¿Que pasó con Ut? La nota Ut dificultaba el solfeo al terminar la sílaba en consonante, por lo que se buscaron alternativas. Respecto a la aparición del Do hay dos teorías. Se dice que viene de la palabra latina Dominus, que significa Señor. Otra de las teorías afirma que el musicólogo italiano Giovanni Battista Doni, al detectar que Ut dificultaba el solfeo, la cambió por la primera sílaba de su propio apellido, que terminaba en vocal y así facilitaba la pronunciación. ¿Con qué teoría te quedas?

Una vez que conocemos qué notas existen, hay que saber colocarlas en el pentagrama. Cada nota tiene un sitio fijo en el pentagrama. Veremos que como leer un pentagrama es cuestión de práctica. Nos puede recordar a cuando aprendimos a leer; al principio vamos lentos y nos cuesta entender la frase, pero después adquirimos velocidad y comprensión lectora.

En esta imagen verás dónde se sitúa cada nota. Debes memorizarlo para aprender a leer música desde cero y así prepararte para como leer un pentagrama. Puedes buscar como leer partituras de piano para principiantes y así encontraras partituras sencillas para iniciarte en la lectura de pentagramas.

Las siete notas musicales
Cada nota musical tiene su sitio en el pentagrama.

Las figuras musicales y su valor

Las figuras musicales son los elementos que se emplean para representar la duración de los sonidos, es decir, durante cuanto tiempo dura un sonido. Así mismo, también hay figuras musicales que representan el silencio y cuanto dura este.

Las figuras musicales se colocan en el pentagrama al igual que las notas musicales. Como veis, saber como leer un pentagrama es fundamental en la música.

Existen siete figuras musicales:

  • Redonda: es equivalente a un tiempo, es el entero.
  • Blanca: es igual a la mitad de una redonda.
  • Negra: es la cuarta parte de la redonda.
  • Corchea: la corchea equivale a la octava parte de una redonda.
  • Semicorchea: es igual a la dieciseisava parte de una redonda.
  • Fusa: la fusa es la treintaidosava parte de una redonda.
  • Semifusa: representa la sesentaicuatroava parte de una redonda.
El valor de las figuras musicales
Es importante aprender a dibujar correctamente cada figura musical.

Sin embargo, las figuras musicales no tienen una duración en el tiempo fija. El valor de cada una de las figuras musicales depende del compás. ¿Y que es el compás entonces?

El compás es el ritmo o la cadencia de una pieza musical, que viene marcado por un signo al principio del pentagrama.

Aunque es cierto que la cosa se complica, en estas líneas vamos a recoger los aspectos básicos para aprender a leer partituras desde cero. Por lo tanto, aunque sabemos que cada figura no tiene un valor exacto, vamos a explicar los valores más comunes.

La redonda, que era la figura de más duración, tiene cuatro pulsos o tiempos. Partiendo de esa base, podemos deducir el valor de las siguientes. Lo único que hay que hacer es dividir el valor de la figura a la mitad y tendremos la duración de figura siguiente.

Así, la blanca, que es la mitad de una redonda, vale dos tiempos. Si lo dividimos entre dos, obtenemos un tiempo, que sería el valor de la negra.

Como comentábamos al inicio del párrafo, las figuras musicales también expresan la duración del silencio. Cada figura musical tiene su equivalente en silencios. Las equivalencias son las siguientes:

Las figuras que representan el silencio tienen pues el mismo valor, la misma duración, que su equivalente que expresa el sonido. Pero, ¿donde los colocamos en el pentagrama si no expresan ninguna nota musical?

Hay algunas figuras de silencio que sí tienen un lugar asignado en el pentagrama pero hay otras que no tienen una posición definida. El silencio de redonda debe colocarse en la cuarta línea del pentagrama, el silencio de blanca se coloca en la tercera línea del pentagrama y los silencios de negra, corchea, semicorchea, fusa y semifusa no tienen una posición definida.

Ahora ya puedes empezar a leer partituras desde cero, ya sabes como leer un pentagrama y ya puedes empezar a buscar tus primeras partituras de piano para principiantes... Dale un último repaso a las notas musicales y comienza a leer pentagramas. ¡Todo es cuestión de práctica!

¿Necesitas un profesor de Piano?

¿Te gustó este artículo?

5,00/5 - 4 voto(s)
Cargando…

Cristina

Redactora, traductora y revisora. Me encanta contar historias, escuchar a los demás y ver atardeceres. Me gusta bailar y perderme haciendo senderismo. Mi lugar preferido es el mar, que todo lo cura.