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Pruebas de selectividad: examen de inglés

Blog > Idiomas > Inglés > ¿En qué Consisten las Pruebas de Selectividad de Inglés?

Todo el mundo hoy en día es consciente de la inmensa importancia que tiene la lengua de Shakespeare en nuestra vida tanto personal como profesional. Así, muchos alumnos quieren esforzarse al máximo para sacar una buena nota en esta materia en Selectividad, ya que así pondrán poner a prueba su nivel y se animarán a apuntarse a algún otro examen oficial (FCE, TOEFL…) más adelante.

No obstante, para sacar buena nota, hay que aprender a gestionar bien el tiempo y desarrollar unas buenas competencias lingüísticas. De todos modos, algo incluso más importante que estudiar, es saber cómo preparar el examen y, sobre todo, saber en qué consiste. Así que en este artículo empezaremos por lo más básico.

¿Qué es la Selectividad?

Como seguramente ya sabéis, la Selectividad no es otra cosa que un conjunto de exámenes que ponen a prueba los conocimientos y competencias de los alumnos en distintas materias con el fin de evaluar su nivel de capacitación para comenzar unos estudios universitarios después del Bachillerato. Así, estos exámenes también reciben el nombre de Pruebas de Acceso a Estudios Universitarios o Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Aquí compartimos más información sobre la preparación del inglés para la PAU.

Consejos de selectividad Sacar una buena nota en selectividad

Fase General

Desde la reforma de 2010, la Selectividad consta de dos fases (una general obligatoria y otra específica voluntaria) evaluadas sobre un total de 15 puntos. La parte general consta de 4 pruebas (5 en el caso de las Comunidades Autónomas con lenguas cooficiales):

  • Lengua Española y Literatura
  • Historia o Filosofía
  • Lengua Extranjera (Inglés es la más común)
  • (Lengua cooficial, en el caso de haberla)
  • Asignatura escogida por el alumno

En esta fase se puede obtener un máximo de 10 puntos.

Fase Específica

Ahora vamos con la parte más complicada.

La fase específica voluntaria puede constar de un máximo de 4 pruebas, de las que solo computarán las dos en las que el alumno haya obtenido mayor nota.

Estas dos notas se multiplicarán cada una por 0,1 o 0,2 dependiendo de las ponderaciones, que varían en función de los estudios que quiera cursar cada alumno y de la Comunidad Autónoma o la Universidad en las que quiera estudiar, por lo que debéis siempre consultar los listados de ponderaciones para ver qué asignaturas os convienen.

Trabaja tus puntos débiles en inglés Practicar es esencial para superar los exámenes

Así explicado puede parecer mucho más complejo de lo que es en verdad.

Lo veréis más claro con un ejemplo: imaginad que queréis estudiar Derecho en Madrid; en ese caso, sería interesante que escogieseis Griego, Latín o Literatura Universal porque, según el listado de ponderaciones de las universidades madrileñas, esas asignaturas ponderan 0,2, mientras que otras como Dibujo Técnico tan solo valen 0,1. Es decir, si elegís Griego en la fase específica y sacáis un 9, vuestra nota total de selectividad aumentará en 1,8 (9×0,2).

De este modo, si en la fase general sacáis un 8, vuestra nota total será de 9,8 (8 de la fase general + 1,8 de la fase específica ya ponderada).

Si deseas más información acerca del inglés escolar, dale un vistazo a nuestro artículo sobre el programa de inglés en primaria y secundaria.

Estudia con modelos de examen Practica modelos de exámenes de años anteriores

¿Qué conclusiones sacamos de este batiburrillo?

Pues bien, nuestro consejo para preparar la selectividad es el siguiente: reconoced vuestras fortalezas y debilidades a la hora de escoger asignaturas.

¿Por qué? Pues porque si se os da particularmente bien una materia y además os pondera 0,2 para los estudios universitarios que queréis cursar, lo mejor es que la seleccionéis para la fase específica y así aumentéis vuestra nota.

Sin embargo, si hay alguna asignatura optativa que os cuesta un poco más, podéis escogerla para la última prueba de la fase general y así no os arriesgaréis a que vuestra media empeore.

Lo dicho, es cuestión de pensarlo con cuidado y cabeza.

¿En qué consiste el examen de inglés?

Ya hemos comentado que los exámenes varían en función de las Comunidades Autónomas. Así que tendréis que acostumbraros a un tipo u otro de examen dependiendo de dónde vayáis a hacer las pruebas.

Notal del examen de inglés de PAU ¿El examen de inglés es determinante para mis estudios posteriores?

Lo mejor es que busquéis en Internet ejemplos de pruebas de otros años para practicar en casa y así familiarizaros con el tipo de ejercicios.

Debéis tener en cuenta que tenéis un límite de tiempo, así que cuantos más exámenes similares hayáis hecho, más fácil os resultará gestionar el tiempo.

A pesar de las diferencias, podemos comentaros algunos rasgos generales. Para empezar, cada prueba ofrece al alumno dos opciones, de modo que podéis echarles un ojo rápidamente a ambas y decantaros por la que os parezca más sencilla o por la que creáis que podéis hacer mejor.

  • Os encontraréis con un texto breve (de unas 300 palabras) acompañado de una serie de preguntas de comprensión (que pueden ser de redactar o de responder con “TRUE”· o “FALSE” y justificar la respuesta).
  • Un ejercicio para buscar en el texto los sinónimos de una lista de palabras.
  • Un ejercicio de gramática para reformular una serie de frases o rellenar los huecos con las palabras (verbos, adverbios, pronombres…) más adecuadas.
  • Un ejercicio de redacción sobre un tema específico.

Nuestro consejo a la hora de escoger una opción u otra es que elijáis la que tenga una redacción más fácil de abordar, ya que este ejercicio es el que vale más puntos.

Eso sí, cuanto más fácil sea la redacción, más difíciles serán el texto y las preguntas de gramática.

Tener cuidado con el tiempo Saber gestionar el tiempo

En definitiva, los exámenes de Selectividad no ponen solo a prueba vuestros conocimientos y competencias, sino también vuestra capacidad de autoevaluación, así como vuestra gestión de los nervios y el tiempo. Son un conjunto de elementos que debéis saber encajar para dar lo mejor de vosotros.

Si queréis seguir aprendiendo, Superprof comparte sus conocimientos sobre el nivel de inglés necesario para estudiar comercio internacional.

Las competencias requeridas en el examen de inglés

En la expresión escrita

Revisa la gramática inglesa, los verbos irregulares y los modales.

Practica con ejemplos de exámenes anteriores para familiarizarte con los ejercicios.

Modelo de examen de inglés de 2017.

Aprende inglés en Inglaterra. Aunque costosas, las estancias en países anglófonos facilitan de forma considerable el aprendizaje.

La comprensión de documentos es la competencia indispensable para obtener buena nota.

Lee tranquilamente el texto varias veces y tómate el tiempo de asimilarlo bien para evitar las respuestas sin relación con el tema.

Que no te entre el pánico si no conoces una palabra del vocabulario. Si no consigues deducirla con la ayuda del contexto, no pasa nada.

Se trata de entender el sentido general del texto.

Subraya la información que te parezca importante y haz un resumen cronológico o temático del texto en un borrador.

Eso te ayudará a responder mejor a las preguntas.

La expresión escrita está relacionada con los documentos de la prueba.

Los estudiantes tendrán que poder construir una argumentación personal.

Matiza tus argumentos, justifícales y varía tu vocabulario tanto como sea posible.

Aunque termines antes de tiempo, no te vayas corriendo: las relecturas son esenciales y te permiten corregir las faltas que hayas cometido por descuido.

Otro aspecto importante es estar informados sobre los temas de actualidad

Los textos que se presentan en el examen son sobre aspectos que afectan a nuestra sociedad actual. Tómate como una obligación echar un vistazo a los periódicos y seguir los telediarios, comentar y contrastar las noticias.

Ver películas en VO inglesa. Leer en inglés es una forma muy productiva de enriquecer el vocabulario.

No es lo mismo leer un texto con el que estás familiarizado que leer sobre un tema que desconoces por completo. Además, a la hora de entender un texto escrito y escribir un texto argumentativo, te resultará mucho más sencillo si ya conoces el tema y tienes una opinión, porque si no encuentras argumentos acabarás escribiendo la misma idea de forma repetitiva.

A los profesores les encanta comprobar tu grado de madurez, que podrás demostrar no solo gracias a tus conocimientos gramaticales en la lengua de Shakespeare, sino gracias a tu cultura general y al hecho de sopesar los pros y los contras, las ventajas y los inconvenientes con los que se pueden matizar los diferentes enfoques de un argumento.

Cuida también la puntuación y recuerda que cada idea ocupa un párrafo. Lo ideal es que haya un párrafo como introducción, dos o tres párrafos según las ideas que quieras desarrollar y un último párrafo en el que reflejas la conclusión de tu argumento.

Varía tu vocabulario

Piensa también en no repetir siempre las palabras clave, busca sinónimos y alterna nombres propios con sujetos como he, she, they, etc. Cuando revises tu escrito, comprueba que en cada frase hayas incluido un sujeto y trata de detectar y corregir los errores que ya sabes de antemano que sueles cometer.

Es importante que te tomes el tiempo de volver a leer tu redacción escrita para tener una visión global y poder así detectar repeticiones, posibles faltas de spelling o gramaticales. No tengas prisa por terminar el primero, lo importante es que obtengas la máxima nota posible y reflejes todos tus conocimientos.

Recuerda utilizar un vocabulario formal, utiliza conectores y no copies literalmente el texto, eso te haría perder puntos. Si quieres utilizar parte del texto en tu argumentación, tendrás que parafrasearlo.

Es importante no dejar huecos en blanco, inventarse palabras, utilizar el español, el Spanglish ni otros idiomas: si no conoces esa palabra, trata de decirlo de otro modo o utiliza por ejemplo una palabra más general: en lugar de decir “rosa”, puedes hablar de “flor”, o en lugar de decir “comida basura”, puedes citar ejemplos concretos de cadenas de restauración rápida, etc.

Recuerda que lo principial es practicar, conocer tus puntos débiles para subsanarlos y mantenerte informado, verás que el día del examen finalmente no es tan difícil como te temías y consigues obtener un buen resultado.

 

 

 

 

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