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Nuestros consejos para no estresarte durante una entrevista

Publicado por Marisol, el 12/09/2019 Blog > Arte y ocio > Desarrollo Profesional > Cómo Relajarte para Pasar una Entrevista de Trabajo

«El decimotercer trabajo de Hércules: encontrar trabajo» – Roland Topor (1938-1997)

Prepararse para una entrevista de trabajo es aún más difícil si se trata de tu primera entrevista: cómo pasar tu entrevista, cómo vestirse para causar una buena impresión, trabajar tus argumentos, saber responder bien las preguntas difíciles, trabajar tu lenguaje corporal, negociar tu salario…

Encontrar trabajo, en un contexto de mercado laboral flojo y un alto desempleo estructural, hace que sea como una carrera de obstáculos. Según el INE, el número total de parados en España es de 3.230.700 personas en el segundo trimestre de 2019, lo cual supone una tasa de paro del 14,02 %.

En este artículo, Superprof te da algunos consejos para estar preparado durante una entrevista de trabajo.

Visualizar la entrevista de trabajo

Este es nuestro primer consejo para ayudarte a conseguir un primer trabajo o estar preparado para el puesto que quieres conseguir: calmado en casa, imagina el día de la entrevista de trabajo.

Consejos para relajarse durante una entrevista de trabajo Haz una simulación de entrevista para eliminar el estrés.

Es una de las soluciones contra el estrés para preparar una entrevista de trabajo, porque visualizar la escena ayudará al cerebro a programarse para anticiparse y tener éxito. Como si fuera un ensayo para la representación de una obra de teatro, imagina tu llegada a la oficina o la sala de la entrevista.

Ten en cuenta el lenguaje corporal, en primer lugar. Llegar con una sonrisa sincera y adoptar un paso directo y determinado enviará una señal al entrevistador, la idea de que confías en ti mismo.

Después, el apretón de manos debe ser firme porque un saludo sin vigor es señal de falta de confianza en uno mismo, o peor, de indiferencia. Esto ayudará a dar una primera impresión positiva, incluso antes de pronunciar la primera palabra en la entrevista.

Imagina, aunque sea más fácil decirlo que hacerlo, una conversación entre dos amigos que hablan de manera fluida y trata de adoptar un tono relajado pero serio.

Hacerte las preguntas correctas

Reflexiona sobre lo que da miedo en una entrevista. Tener miedo escénico es normal, casi biológico, pero ¿qué es realmente preocupante durante una entrevista?

Es cierto que un entrevistador tiene el poder de favorecer o no el desarrollo profesional de un individuo, dejarlo sin empleo o sacarlo del estancamiento.

Lo que finalmente más preocupa es:

  • El miedo a ser juzgado,
  • El miedo a quedarse sin empleo,
  • El miedo a no estar a la altura (si te llaman para una entrevista, es porque tienes las habilidades para el puesto),
  • El miedo a tener un currículum vitae insuficiente.

Es recomendable crear y ensayar el discurso de presentación para calmar tu mente.

Realizar una simulación de entrevista ayuda a reducir el estrés porque el miedo es ansiedad, por lo que prepararte bien te ayudará a no tropezar con tus respuestas, a hablar mejor.

Es una tontería, pero puede marcar la diferencia.

Reflexionar sobre tus cualidades y defectos

Una entrevista profesional es, como sabe cualquier persona activa, un ejercicio que provoca ansiedad.

Hacer una lista de tus cualidades y tus defectos ¿Qué habilidades se requieren para ocupar el puesto?

Escribir un currículum y una carta de presentación es una cosa, saber cómo relajarte sin mostrar que estás nervioso el día de la entrevista, ¡es otro cantar!

El entrevistador pondrá a prueba tu personalidad porque te ha llamado, así que ya sabe que tienes las habilidades necesarias para el tipo de puesto que hay que ocupar.

Por lo tanto, debes reflexionar sobre tus cualidades y defectos con antelación. Hacer una lista de tus cualidades por un lado y tus defectos por otro puede ayudarte a abordar la entrevista con tranquilidad.

Por ejemplo:

«Sé que mi CV no muestra una gran experiencia en este tipo de trabajo, pero tengo una gran capacidad de adaptación, me gusta el trabajo en equipo y aprendo rápido».

Sobre todo, hacer una lista de tus defectos preparará el cerebro para saber cómo responder ciertas preguntas embarazosas o desestabilizadoras, formuladas voluntariamente por el entrevistador. No por malicia o para pillarte, sino para evaluar si eres capaz de reaccionar ante situaciones estresantes, si eres dinámico y tomas decisiones, si eres una persona activa en lugar de una persona pasiva.

Ser tímido, reservado, ansioso, lento, inexperto, etc., son sin duda defectos, pero es más aceptable que un candidato arrogante, demasiado hablador o impuntual.

Cambiar tu «discurso interno»

Ante situaciones estresantes, a menudo escuchamos una voz que nos dice que nos faltan habilidades, que no valemos, que nos falta consistencia, confianza en nosotros mismos, etc.

Debemos aprender a no escuchar esta voz traicionera porque no refleja la realidad. Este tipo de pensamientos negativos nos impiden hablar y nos hacen temblar desde los primeros segundos de la conversación.

Nuestro consejo es que, cada vez que la escuches, la reemplaces con pensamientos más objetivos, incluso positivos.

Por ejemplo: «No vales nada, ¿por qué solicitaste este trabajo?» o «No lo vas a conseguir». Puedes sustituirlas por: «Sí que valgo mucho, sé hacer muchas cosas», «Puedo ser más listo que los demás y puedo aprender».

Informarte sobre la empresa

¿Solicitarías un puesto de dirección o incluso un primer trabajo sin informarte sobre la vida de la empresa, su entorno, su acción? Pues claro que no.

Informarse sobre la empresa de la oferta de trabajo ¡Qué bien! ¡Me han llamado para un puesto de coordinadora!

Es recomendable navegar por el sitio web de la empresa para reunir toda la información necesaria para conocer la filosofía de la empresa, su evolución reciente, las cuotas de mercado y su situación. Además, las páginas de Facebook y Twitter te pueden ayudar a definir los intereses de la empresa y comprender mejor los desafíos a los que se enfrenta.

En otras palabras, el candidato debe anticiparse a lo que se espera de él. Asimismo, esto también te permitirá justificar las razones por las que solicitaste el empleo y atestiguar tus motivaciones cuando te hagan la siguiente pregunta: «¿Por qué solicitó este trabajo?»

Una entrevista de trabajo es sobre todo una cuestión de seducción.

No nos malinterpretes, no se trata de un speed dating, pero es evidente que hay que saber cómo proporcionar la información relevante y demostrar que tienes la curiosidad de interesarte por la empresa.

Prepararte para preguntar al entrevistador

Para destacar entre los demás, puede ser conveniente hacer preguntas abiertas al entrevistador. De hecho, seguramente te dirá lo siguiente: «¿Tiene alguna pregunta?». Responder negativamente puede denotar falta de compromiso.

Hacer tus propias preguntas es una oportunidad para sumar puntos, ya que esto ayuda a enfatizar tu interés por el puesto de trabajo. Por tanto, con dos o tres preguntas preparadas de antemano, cambiarás las cosas un poco y manejarás mejor tu estrés. Por una vez, es el entrevistador quien habla, no el candidato.

Hay preguntas que un entrevistador podría no esperar, lo que podría sorprenderle gratamente. Ejemplos:

  • ¿Qué espera de un colaborador ideal?
  • ¿Qué le gusta personalmente de la empresa?
  • ¿Qué beneficios espera de esta contratación?
  • En el caso de que me contraten, ¿cuál sería la remuneración?

Tu salario es el precio a cambio del trabajo proporcionado, debes negociarlo. Durante la negociación salarial, debes poder decir lo que esperas, sin decir una cifra que está fuera del mercado, según tus objetivos profesionales, tus habilidades y sin molestar al entrevistador.

Este tema es delicado, pero una vez más, no te estreses: ¡cualquier empresa está acostumbrada a negociar los sueldos!

Tener una buena postura

Para prepararte bien para tu entrevista, es importante cuidar tu postura.

Actitud en una entrevista de trabajo Apunta la fecha y la hora de la entrevista para no llegar tarde.

Tanto si se trata de una entrevista telefónica como presencial, debes trabajar el tono de voz. Puedes hacer vocalizaciones, ejercicios de respiración, practicar recitando tu discurso y trabajar tu articulación. Para ello, hay ejercicios de locución en Internet. ¡Intenta repetir las oraciones claramente más y más rápido!

Según Hélène Picot, coach profesional, el lenguaje verbal representa solo el 7 % del mensaje que se transmite, mientras que el tono de la voz representa el 38 % del mensaje y la comunicación no verbal implica el 55 %.

En cuanto a la postura, ponte derecho con el pecho ligeramente inclinado hacia adelante, las piernas apoyadas en el suelo y los pies planos en el suelo y paralelos. En una posición sentada, es lo mismo: siéntate bien con la espalda recta y con los pies apoyados en el suelo.

Mantener una buena respiración

Mostrar demasiado estrés, hablar demasiado bajito, frotarte los muslos mientras hablas, temblar de miedo y jadear con cada frase que digas no hacen que el entrevistador quiera contratarte.

Para practicar en casa y así relajarte, te recomendamos hacer ejercicios de respiración y meditación.

Respira lentamente desde el estómago. Inhala durante 5 segundos, luego exhala con calma durante 5 segundos, y repite el ejercicio tres veces. Estos 30 segundos ya contribuirán a reducir la frecuencia cardíaca, lo que favorecerá la relajación. Encontrarás muchos ejercicios de respiración antiestrés en Internet.

¡Haciendo estos ejercicios dos o tres veces al día antes de la entrevista podrás mantener la calma y conseguir el trabajo de tus sueños!

 

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