«Comer es una necesidad, pero cocinar es un arte».

Elaborar recetas sencillas para los platos que conforman la repostería española es una pasión para muchas personas. Sin tener que ser un chef pastelero, hacer una tarta de limón, de fresa o de frambuesa, unas pastas dulces o unos bizcochitos no resulta una tarea tan difícil como pueda parecer.

Según algunos datos recogidos sobre la industria de la panadería y la pastelería, este sector genera una facturación de millones de euros al año, emplea a más de 100.000 personas y forma a más de 22.000 alumnos.

Hay miles de empresas de panadería y pastelería por toda España y no hay un rincón del país a donde no llegue un camión de reparto de pan/productos de bollería/repostería.

Estas cifras nos ayudan a afirmar que la panadería y la repostería artesanal está experimentando un gran auge en los últimos años.

¿Quieres progresar y ponerte el gorro en casa?

Para ello, te dejamos algunos consejos para hornear como un gran chef.

1. Ser un apasionado de la repostería

Como todos los oficios catalogados como «artesanales» y artísticos, ¡obviamente debes ser un apasionado de la repostería y la pastelería para convertirte en un pastelero profesional!

Trabajar con pasión es la mejor manera de cocinar grandes platos.

El querer hacer las cosas por nosotros mismos debe ser algo que nos debe atraer desde hace mucho tiempo.

Pasión por la repostería
¿Te gusta tanto la repostería que tú mismo irías a recoger los granos de trigo?

Antes de plantearte convertirte en un maestro pastelero e incluso dedicarte a ello de manera profesional como autónomo, tendrás que saber si se trata de una cosa que se te ha ocurrido de repente o si se trata de la aventura de toda stu vida laboral.

Para empezar, puedes hacerlo confirmando o negando tu pasión desde casa haciendo tus propias elaboraciones: tartas, mousse de chocolate, crema pastelera, bizcochos, gachas, milhojas, hojaldres, galletas de mantequilla...

No es necesario ser un artesano de renombre para preparar buenos postres y alegrar las papilas gustativas de tus comensales.

¡Convierte tus domingos en auténticos talleres de cocina!

2. Repostería: formarse en el campo de trabajo

En primer lugar, no es necesario tener un diploma para aprender a cocinar.

Es un poco como las profesiones web: puedes convertirte en un redactor web SEO, diseñador gráfico, fotógrafo, desarrollador web o programador aprendiendo en casa, por tu cuenta.

La clave está en buscar mejorar e incrementar tus conocimientos

La ventaja es que puedes iniciarte en la repostería a cualquier edad.

A diferencia de la música, donde es mejor haber empezado en la infancia para convertirse en un profesional o intermitente en el espectáculo, puedes ensuciarte las manos a los 30, 35 o 40 y descubrir ese talento que hasta ahora tenías oculto.

Con familia o amigos, en cada evento, podrás ir progresando rápidamente.

¿Cómo?

Recopilando recetas de aquí y de allí, escuchando los consejos de la abuela, intentando replicar los logros de otros pasteleros.

Tienes que probar todo y volver a empezar.

De esta forma, aprenderás de tus errores y mejorarás poco a poco.

3. Ser un profesional de la repostería: practicar a menudo

Otro consejo es que practiques a diario.

Incluso cuando estés en la cocina, ocupado haciendo un praliné, muffins o un pastel (por ejemplo), debes trabajar en un ambiente agradable.

Relajarse y trabajar todos los días es la mejor manera de perfeccionar la técnica.

Sin embargo, te recomendamos que comiences con cosas simples.

Usar la técnica del milhojas es mucho más difícil que hacer una tarta sencilla o un bizcocho de chocolate.

Aumentando gradualmente los niveles de dificultad alcanzarás la cima del arte de la repostería.

Desde una simple masa quebrada hasta los hojaldres, dominarás la tarta de merengue de limón, los macarrons...

Para progresar, puedes, por ejemplo, seguir y reproducir los platos de algún maestro pastelero que te llame la atención.

¡Los grandes cocineros pueden despertar en ti una verdadera pasión por la repostería!

4.  Ser un profesional de la repostería: ser paciente

He aquí un detalle en el que quizás no caigamos en un principio y que, sin embargo, es fundamental: la paciencia.

Consejos para elaborar postres profeisonales
Ser paciente es uno de los requisitos para poder triunfar en la repostería.

Nunca ignores los tiempos de reposo, de amasado, de refrigeración, de cocción y de congelación.

La vagancia y la falta de tiempo pueden hacer que un postre, un dulce o una preparación de cualquier tipo se echen a perder por completo.

¿Quieres conseguir un hojaldre crujiente, un buen brioche dorado o un buen caramelo de mantequilla salada?

Nunca descuides las diferentes etapas de su realización.

Si se requiere un período de descanso de dos horas, es por alguna razón. Sin embargo, si sigues los tiempos de las preparaciones, obtendrás el sabor esperado.

Nunca vayas con prisas. Es mejor adelantarte a los acontecimientos y dejar suficiente tiempo para elaborar una receta.

5.  Ser un profesional de la repostería: deleitarse

¿Cómo convertirse en un profesional de la repostería sin disfrutar en absoluto del proceso de elaboración del merengue italiano, del ganache de chocolate o de algún pastel?

Tanto si te dedicas a ello profesionalmente como si eres un aprendiz o autodidacta, la repostería debe ser ante todo un placer y no una obligación.

Puedes preparar platos deliciosos de repostería para deleitar a tus comensales.

Quizá ese placer de rienda suelta a tu creatividad.

También puede darte ganas de hacerlo bien y de que prestes la suficiente atención para hacer un postre buenísimo.

Si no tienes ganas de aprender a mejorar tu mousse de chocolate (por ejemplo) o si no te interesa tanto, quizá la repostería no sea para ti.

6.  Estudiar algún curso de repostería para convertirse en un profesional

Sin duda, la formación de un pastelero será necesaria para convertirse en un maestro pastelero.

Tienes que demostrar tus habilidades para convertirte en un repostero de renombre, o ser mencionado en las guías como el mejor pastelero de tu ciudad y por qué no de España.

Para ello, tienes la opción de cursar una formación profesional en un centro público o privado.

Este tipo de formación te permitirá aprender a gestionar las existencias de productos, a hacer pastas, cremas, a decorar postres....

Entre las salidas, podrás trabajar en obradores, restaurantes, empresas industriales o distribución masiva.

Sin embargo, además de la formación profesional, también puedes realizar otro tipo de formación:

  • Cursos de especialización
  • Carreras universitarias en repostería
  • Cursos de técnico

Podrás estudiar en el Instituto Gastronómico Español, en Le Cordon Bleu, la Escuela Internacional de Cocina, la Chocolate Academy, Pastelería, Repostería y Heladería de la Comunidad de Madrid, el Centro de Formación Profesional de Confitería, la escuela de pastelería de Paco Torreblanca...

De hecho, puedes aprender el oficio a cualquier edad.

Por otro lado, también puedes aprender repostería de la mano de nuestros profesores de Superprof.

7.  Pesar los alimentos y seguir metódicamente las recetas

La repostería es un arte donde la precisión es fundamental.

El arte de la repostería.
Respetar las proporciones es fundamental en la repostería.

Tienes que aprender a pesar todo en las recetas: huevos, líquidos, harina, etc.

Para ser un buen pastelero, el vaso medidor tradicional no será suficiente. Se recomienda utilizar un peso electrónico cuyo cálculo es mucho más preciso. Esta herramienta te dará las diferencias de peso de peso entre cada producto.

El propósito de este rigor es seguir los pasos de cada receta al pie de la letra.

Ya se trate del proceso de producción, de las cantidades a respetar o de la elección de los ingredientes, es importante preparar los postres de manera metódica.

Nos referimos, en particular, al tiempo de cocción, al tipo de harina utilizada (harina de fuerza, harina de bizcochos, de maíz...) o a la temperatura del horno.

8.  Adquirir un buen material de repostería

También es importante poder trabajar con los utensilios y herramientas adecuados.

Por supuesto, no es la herramienta la que hace al artesano. Al igual que no es la calidad de la guitarra lo que hace al guitarrista.

Puedes ver muy buenos guitarristas tocando con guitarras muy de principiantes, pero rara vez es al revés.

En repostería, optamos por un equipamiento adecuado:

  • Peso electrónico
  • Robot de repostería
  • Placa de cocina
  • Varillas
  • Espátula
  • Rodillo
  • Termómetro
  • Formas, cortadores y moldes

Asegúrate de comparar los productos por marca (Quttin, Bra, Thermomix, etc.) en tiendas especializadas.

9.  Repostería: la importancia de los alimentos

Aquí está nuestro penúltimo consejo, y casi paradójicamente el más importante: la elección de los ingredientes.

Hay una gran variedad, por ejemplo, de tipos de harina, huevos y azúcares.

Algunos corresponden a tal o cual tipo de postre, pero no a otros.

Por ejemplo, la harina normal es adecuada para pasteles, tortitas y natillas. La de bizcochos, que tiene un grano más grueso y levadura, se utiliza para brioches y pasteles.

La de fuerza se utiliza para hacer panes blancos y pizzas.

Lo mismo ocurre con los huevos: hay que pesarlos porque hay varios tamaños que no sirven para lo mismo.

Los huevos grandes pesan alrededor de 63 gramos, los huevos medianos 53 gramos y los pequeños, 45 gramos.

No se recomienda elegir huevos grandes para la repostería porque pueden ser demasiado grandes y los pequeños, dejar la masa seca.

10.  Ser creativo en tus creaciones de repostería

Finalmente, último consejo: tras tener un cierto nivel, no sigas las recetas al pie de la letra.

Dedicarse a la repostería profesionalmente.
Para este postre, necesitarás cinco huevos, 500 g de harina y mucha creatividad.

La cocina y la repostería son el resultado de sucesivas innovaciones y del atrevimiento por parte de los cocineros.

Es importante probar cosas nuevas, combinar alimentos y variar los gustos.

¿Y si haces una tarta cuadrada o una tarta de limón con polvo de almendras en lugar de harina?

¡Lo que se necesita es respetar el equilibrio y los sabores!

Para terminar, solo una última cosa: ¡adelante, atrévete!

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Elvira

Soy traductora y profesora de inglés, francés y español. Disfruto leyendo y viendo series de televisión cuando el tiempo libre me deja. «Tell me and I forget. Teach me and I remember. Involve me and I learn» - «Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo».